Jueves, 26 de Marzo de 2026

De Gregorio: "Me tiendo a sentir más cerca de Evelyn Matthei, porque conozco a su equipo"

ChileEl Mercurio, Chile 3 de agosto de 2025

En 2022 renunció a la DC, la "gota que rebalsó el vaso" fue su apoyo a la primera propuesta constitucional. Y aunque el expresidente del Banco Central confía en la "resiliencia" que ha mostrado el país, cree urgente volver a crecer y "no es obvio" cómo hacerlo. Reforma al sistema político, a la gestión del Estado y seguridad son prioritarios, dice, frente al cambio que viene. "Es muy grande. Imposible resistirse". Soledad Vial A.

e tocó comer con Joseph Stiglitz. "Un gran economista que ha hecho aportes impresionantes, me entretiene estar con él, pero ahora está en la cosa más política, y ahí tenemos diferencias", dice José De Gregorio.
Tal vez, al premio Nobel no le gustó que el decano de la FEN de la U. de Chile le comentara que este Gobierno mostró que "enterrar el neoliberalismo, cambiar la matriz productiva en Chile, no es más que un eslogan y que en esa dimensión ha sido un gran fracaso".
Expresidente del Banco Central y exministro de la Concertación, De Gregorio cree que la administración Boric tuvo el espacio para promover parte de sus banderas, "pero no fueron capaces y terminan haciendo cosas que, la verdad, están bastante más en el paradigma de lo que llaman neoliberal".
-¿La fuerza del capitalismo o la realidad que impuso el intento constitucional fallido?
"El rechazo del proyecto constitucional sumó otra debilidad a la capacidad del Gobierno de empujar cosas, pero no es que no pudiera hacerlo. No todo necesita legislación, no han tenido proyectos de política pública concretos".
-¿No era indispensable cambiar las reglas del juego?
"Efectivamente, podrían haber hecho cambios hacia un sistema de pensiones distinto al que terminó fortaleciendo el sistema de capitalización individual. Pero la derrota fue tan grande que también demuestra que esas propuestas no tienen apoyo".
-No es lo mismo que no ser capaz de avanzar a "otro modelo".
"Ocurre que son ideas genéricas, vagas, que pueden sonar buenas, pero que no se hacen cargo de la realidad concreta que enfrentan los países. La globalización, la economía de mercado, la institucionalidad macroeconómica son fuertes y dan una gran resiliencia para enfrentar situaciones complejas.
Tuvimos una crisis financiera en 2009 del tamaño de la Gran Depresión y pudimos salir con rapidez, y después una pandemia, y a los doce meses había vacuna. Estamos en un mundo muy resiliente, donde la institucionalidad económica y de negocios funciona y es muy difícil cambiarla".
-Una década de estancamiento ¿puede abrir espacio a ideas populistas?
"No somos inmunes a malas políticas, pero tenemos una base y límites institucionales sólidos. Hay intentos e ideas populistas como el retiro del fondo de pensiones, ahora que parlamentarios discutan el final de la UF o la indemnización a todo evento. Suenan muy populares, pero son muy malas ideas, sin ningún sustento técnico. Hay un riesgo, obviamente".
-¿También de que se apueste a ofertas "salvadoras", más en período electoral?
"Hay medidas y propuestas populistas, partiendo por la eliminación de las contribuciones. Lo que debemos pensar es un sistema de contribuciones más justo".
-¿Y qué opina del "salario vital" de $750.000 como propone Jeannette Jara?
"Totalmente populista también. Sabemos que hoy el país no tiene las condiciones para absorber un salario de $750.000".
-¿Tampoco como horizonte en el tiempo?
"Es que si todas las cosas son cuando 'se pueda', la pregunta es 'cuándo vamos a poder'. Al menos en el corto plazo del próximo gobierno no es factible. No es una buena medida para alguien que quiere el bien de Chile, que se creen empleos, que haya buenas condiciones de vida.
Chile tiene varios problemas muy graves como la inseguridad, el acceso a la vivienda de los hogares jóvenes. Si no resolvemos el problema de seguridad se seguirá agravando y generará serios problemas de convivencia social".
DC: "No es correcto aliarse con sectores con los que tienen tantas diferencias"
-Usted viene de familia DC, fue militante y exministro de la Concertación, ¿cómo ve la decisión de apoyar a Jara?
"Me retiré de la DC en 2022. Hacía años me había alejado de la vida partidaria; sin embargo, no veía necesidad de desafiliarme. Pero cuando decidieron apoyar el primer proyecto constitucional, fue la gota que rebalsó el vaso. Escuché al presidente de la DC decir que el proyecto constitucional era muy bueno en lo económico, y en ese instante, frente al computador, entré al Servel y me desafilié. Era un proyecto muy malo, dañino para el país y, como la inmensa mayoría de los chilenos, decidí votar que no".
-¿Qué opina de su alianza con el Partido Comunista?
"Lo veo fundamentalmente como una decisión oportunista de supervivencia. Un centro más fuerte en este proceso electoral, en esta discusión que hay en el país, podría ser mucho más productivo para interpretar a la ciudadanía".
-¿Por qué ese centro no apoyó a Carolina Tohá en la primaria?
"La socialdemocracia, la centroderecha representan algo que la ciudadanía puede querer, pero al final, las elecciones polarizan y la gente empieza a buscar seguridad o más distribución".
-Entonces la decisión es acertada.
"No es correcto aliarse con sectores con los que tienen tantas diferencias y distancia en temas valóricos, de derechos humanos".
"Muy buenas intensiones en el discurso, pero decisiones que afectan el empleo"
-De las alternativas que hay sobre la mesa, ¿cuál es la que más le gusta?
"Siento que aún faltan propuestas económicas, pero rescato que nadie discute la independencia del Banco Central, la importancia de vigorizar la economía, que crezca. Y no es obvio lo que debemos hacer".
-¿Crecer se convirtió en otro eslogan?
"Un eslogan que todos compartimos, queremos, pero algunos contenidos no necesariamente contribuyen al crecimiento. Es la razón por la que no voy a votar por Jara, porque no creo que sus propuestas sirvan al progreso del país, a lo sumo podrían mantener ciertos niveles de mediocridad y algunas podrían restar aún más capacidad".
-¿Como cuáles?
"El alza del salario mínimo a $750.000 aunque lo maticemos como un objetivo; la negociación interempresa, cuando después de la reducción de la jornada y todos los desafíos del mundo del trabajo necesitamos mucha más flexibilidad. Se propone un retroceso en la globalización, como acercarse a los países BRICS, o impulsar el crecimiento con demanda interna, cuando sabemos que si no aumenta la oferta solo terminará en inflación y menos crecimiento.
También hay un problema de gestión del Estado. Es muy complejo que un Director del Trabajo emita dictámenes que cambian las reglas del juego de la negociación colectiva. Tengo que asumir que lo aprobaron el Presidente de la República y el Ministerio del Trabajo".
-¿Por qué?
"No puedo pensar que los jefes de servicio se mandan solos, la responsabilidad final es del Gobierno, del Presidente de la República que los nombra. Muy buenas intensiones en el discurso, pero decisiones que afectan el empleo".
-¿A qué propuestas les daría prioridad?
"Es un poco temerario hablar de rebajar impuestos en una economía que no está creciendo y que tiene deficiencias fiscales. Lo más prioritario es una reforma al sistema político, al Estado, donde organismos toman decisiones y no rinden cuentas.
El Consejo de Monumentos Nacionales es un paradigma. Puede decidir paralizar proyectos sin rendir ninguna cuenta al país, sin mirar el beneficio de una inversión y con un tremendo costo social".
-¿Y es posible cambiarlo? La mayoría de diputados del Gobierno intentó frenar la ley contra la "permisología".
"Pero se pudo avanzar, porque afortunadamente el Tribunal Constitucional dijo que no era válido".
-No significa que la idea muera.
"Hay que lidiar con eso. Aquí hay un problema de convicción, falta de acuerdo y un sistema político extremadamente fragmentado, donde la tentación del populismo también es alta. Se puede presentar un proyecto populista sin viabilidad legislativa, pero estará harto tiempo en el Congreso, en vez de dedicarse a leyes importantes. La gran falla de los procesos constitucionales fue no enfocarse en reformar el sistema político para que esté al servicio de la ciudadanía y no de crear 'pymes políticas'.
No es fácil hacer políticas públicas, reformas. En una sociedad diversa, con distintas opiniones e intereses, hay que buscar acuerdos que a veces hacen más lentos los cambios, pero los hacen posibles. Es la gracia del centro, que puede aunar esfuerzos".
-¿Quién lo representa en esta elección?
"Me tiendo a sentir más cerca de Evelyn Matthei, porque conozco a su equipo y hay muchos economistas y técnicos con quienes sostener un diálogo, un debate para que los acuerdos avancen".
-Jeannette Jara presentó su equipo económico, ¿cómo lo evalúa?
"A Jeannette Jara le ha costado mucho formar un equipo, porque en los grupos más técnicos hay bastante más desconfianza de lo que uno podría aportar".
-Matthei bajó al tercer lugar, ¿qué hará si no pasa a segunda vuelta?
"Esperar la segunda vuelta y ahí pensar. No ando apurado por resolver, no me resulta obvio y sé lo que tengo descartado".
"Es muy complejo que un Director del Trabajo emita dictámenes que cambian las reglas del juego de la negociación colectiva. Tengo que asumir que lo aprobaron el Presidente de la República y el Ministerio del Trabajo".
Desempleo: "El problema es que no se introdujeron grados de flexibilidad"a las 40 horas-El nuevo dato de desempleo remeció el tablero: 8,9% y solo 141 empleos nuevos en un año. ¿Cuál es su explicación?
"La escasez de crecimiento económico obviamente reduce el espacio, hay más ajuste y las empresas tienen muchas más dificultades para generar empleo. Podemos discutir el alza del salario mínimo y la reducción de jornada, pero eso es lo central".
-¿Pero influye la reducción a las 40 horas?
"El problema no es reducir la jornada a 40 horas, que Estados Unidos tiene desde 1938, es que aquí no se introdujeron grados de flexibilidad. Una empresa que tiene dos turnos de 30 personas, debe sumar otro más. ¿Cuál será su tendencia? Automatizar.
Esto no encaja en un mundo con la tremenda incertidumbre de cómo la tecnología afectará el empleo. Vemos cómo los países desarrollados no están reemplazando la mano no calificada por máquinas, sino que a estudiantes graduados por IA. Los datos son impresionantes".
-¿Qué significa eso para Chile, que apostó por la educación superior?
"Que la flexibilidad o adaptabilidad laboral es muy importante; que haya trabajo online , que se puedan ajustar jornadas, trabajos part time . El futuro va por servicios y conocimientos, ahí debemos pensar. Vivimos en un mundo con muchos mayores niveles de bienestar, pero que necesita de trabajo para acceder a eso".
-Mirando el mundo, ¿qué profesiones son las del futuro?
"Hace 15 años, le habría dicho a un joven que la programación era la carrera del futuro. Hoy, la IA hace la programación y los mayores despidos en las principales empresas tecnológicas son programadores. Nadie sabe cuál es el empleo del futuro, sí sabemos que es muy importante estar integrados al mundo, al tanto de lo que pasa; tener una economía con mucha capacidad tecnológica y un mercado del trabajo y un sistema público que apoyen las transformaciones que vienen. El cambio es muy grande. Imposible resistirse, hay que sumarse e irse adaptando".
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