Se convirtió en la sorpresa del 11 inicial de Peñarol para enfrentar a Racing por Copa Libertadores y terminó siendo el más destacado por lo que hizo con y sin pelota.
Desde el 6 de julio al 12 de agosto pasaron 37 días. Esa cantidad de jornadas fueron las que pasaron para que Eric Remedivuelva a jugar. Primero por el parate previo al inicio del Clausura y luego porque se perdió las dos primeras fechas de este certamen por la roja que recibió en la final del Intermedio.
No estuvo ante Progreso en la primera jornada y también se perdió el clásico ante Nacional en el Campeón del Siglo, pero volvió a estar disponible por Copa Libertadores y aprovechó la oportunidad.
En el primer partido que Diego Aguirre tuvo al argentino disponible, lo mandó a la cancha. Fue la gran sorpresa del entrenador y aunque a la hora de anunciar el 11 inicial ya era prácticamente una certeza, era una incógnita saber cómo iba a regresar y cómo iba a jugar al lado de un Jesús Trindade de gran rendimiento desde su arribo y de un Ignacio Sosa que se movió a una banda para el ingreso del ex San Lorenzo.
Es que el salteño fue quien lo reemplazó durante su ausencia y lo hizo con un rendimiento destacado que lo convirtió en la figura del estreno del Clausura y pieza clave clásica.
A fin de cuentas, Aguirre los ve todos los días y eso fue lo que le dio la derecha para mandarlo a la cancha y él respondió. Con Trindade más encargado de la marca, Remedi se pudo soltar y volvió a mostrar que pese a ser volante central sabe cómo tratar la pelota.
De hecho, fue una gran jugada individual de él que dejó a Maximiliano Silvera de cara al gol, pero al delantero lo cerraron bien. Remedi distribuyó y puso pierna fuerte cuando fue necesario. La prueba más clara de su entrega fue que cuando se jugaba el minuto 100 de tiempo total, presionó en el área rival y complicó una salida que casi termina en blooper de Racing. Aguirre confió en él y Remedi respondió con creces.