Ministra vocera en campaña
La dureza y la frecuencia de sus intervenciones revelan preocupación por la desventajosa situación de su candidata.
La inscripción de las listas parlamentarias, la multiplicación de los debates entre los candidatos presidenciales y las escasas 13 semanas que quedan para la primera vuelta han elevado la temperatura política de las campañas. Este ambiente más encendido puede dar lugar a cambios en las tendencias que las encuestas han entregado en el último par de meses, lo que ha introducido un grado de nerviosismo en los comandos.
En particular, se advierte en el oficialismo un desperfilamiento de la figura de Jeannette Jara. Las variadas piruetas retóricas en las que ella ha incurrido, al tener que corregir o aclarar sus propios dichos, sumadas a las discrepancias públicas entre lo que afirma su vocero económico y la dirigencia del PC -por ejemplo, sobre la nacionalización del cobre o su eventual carácter de socialdemócrata- comienzan a erosionar la imagen que buscaba instalar, introduciendo dudas en el electorado respecto de sus verdaderas posturas y reales convicciones.
En ese escenario, la ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, ha juzgado necesario salir a defender a su candidata, preocupada de que el fenómeno aludido no se extienda, y junto con ello atacar fuertemente a José Antonio Kast y Evelyn Matthei, haciendo uso de la presencia mediática que le otorga su ministerio. Defendió la jornada de 40 horas de Jara ante las recientes cifras de desempleo, que muchos las adjudican al encarecimiento de la mano de obra que esa medida y otras están generando, y atacó duramente a Kast por afirmar que "el Congreso no es tan relevante como ustedes creen", acusándolo de haber sido un parlamentario que no hizo "nada muy relevante". A su vez, criticó la explicación y excusas públicas que Matthei dio a sus dichos sobre las "muertes inevitables", por no haberlo hecho directamente a las víctimas.
El principio de que los gobiernos no deben inmiscuirse directamente en las campañas está siendo, en los hechos, vulnerado por Vallejo, quien abusa del carácter político de su ministerio y de la ambigüedad semántica que eso le confiere. A su juicio, todos sus dichos relativos a los candidatos caerían dentro de la actividad normal de su trabajo. Al actuar de esa manera, está burlando la neutralidad que se espera que el Gobierno tenga en cualquier campaña, pues los recursos que puede movilizar y el acceso a los medios que el poder le entrega constituyen un factor desequilibrante frente a la opinión pública.
Pero, también, lo duro de sus términos y la frecuencia con que los expresa, ilustran y revelan una real preocupación por la desventajosa situación electoral en la que se encuentra su conglomerado, provocada, en gran parte, por el pobre desempeño del Gobierno que ella integra.