Inspirados en círculos que funcionan en otros países, estos espacios de diálogo y networking crecen en el ecosistema de negocios local en propuestas y socios, de la mano de servicios exclusivos y novedosos
Un almuerzo con el CEO de una multinacional, una reunión con un presidente o un ministro. Una cena de camaradería en la que líderes empresariales se distienden. Conversaciones estratégicas, charlas confidenciales y áreas con servicios de excelencia. Eso es parte de lo que ofrecen los clubes de ejecutivos -espacios de encuentro inspirados en los que funcionan en grandes ciudades del mundo-, que cada vez ganan más presencia en Uruguay y buscan desmitificar la idea de que están reservados solo para unos pocos.
La exclusividad y la discreción existen, pero las puertas están abiertas a más miembros, afirman los responsables, y por eso, nuevos clubes están llegando al país.
En 2015, en la Torre 4 del World Trade Center abrió el primer club de empresarios de Montevideo, Piso 40. «Desde entonces ha marcado un camino pionero en el país», indicó José Costa Valverde, su presidente. El lugar brinda «un valor distintivo», ofrece un espacio exclusivo para el intercambio cultural, profesional y social entre empresarios, emprendedores y líderes de opinión, dijo.
Sus miembros pueden participar de encuentros, charlas exclusivas, capacitaciones «para el empresario moderno», acceder a salas con vistas panorámicas y actividades diseñadas para ampliar su red de contactos, fortalecer vínculos y generar oportunidades de negocio. «Su misión central es contribuir al desarrollo empresarial y social en Uruguay, posicionando al empresario y emprendedor como agentes de cambio», remarcó Costa Valverde.
Hoy, Piso 40 tiene más de 280 socios ejecutivos de alto nivel, empresarios y emprendedores.
Valores
En la antigua residencia del empresario naviero Alberto Dodero, en Carrasco, se encuentra Betalba House, un club privado que revive el espíritu de los gentlemen's clubs o clubes de caballeros ingleses del siglo XIX. Fiorella Cerchiari, gerenta de Betalba House, explicó que cuando se dice que está inspirado en estos sitios tradicionales, no se refiere a una cuestión de género -de hecho, una de sus fundadores es mujer y cada vez hay más integrantes femeninas-, sino a una de las principales características del club: es privado y solo abierto a sus miembros, quienes cumplen condiciones de admisión específicas. Además, se basa en los valores de ética, respeto, honestidad, profesionalismo y discreción.
Hoy en día, el club cuenta con 70 socios, uruguayos y extranjeros, todos mayores de 21 años.
La casa mantiene su estructura original y sus responsables procuran «ser fieles a esa identidad». Con un estrecho vínculo con el mar se conserva una colección de piezas de la Royal Navy. La ambientación de las salas en las que se dan tanto reuniones de negocios como de camaradería, «cuidan cada detalle», como los clubes londinenses.
Que Uruguay cuente con este tipo de ámbitos es relevante porque «generan el ambiente propicio para la interacción de empresarios, inversores y profesionales con el objetivo de desarrollar la matriz productiva, insertando inversiones extranjeras en la economía local», reflexionó Cerchiari.
Nuevo en Ciudad Vieja
Un nuevo jugador en este sector llegará a Ciudad Vieja en setiembre. En Casa El Globo abrirá el club de ejecutivos de origen sueco No18, creado hace 13 años en Estocolmo. Su fundador, CEO y dueño de la marca, Michel Gordin, contó que esta propuesta nació con la visión de ser «más que un espacio de trabajo».
No18 tiene presencia en Singapur, EE.UU. y Bélgica, y eligió a Uruguay como primer país latinoamericano para desembarcar.
Gordin sostuvo que el club «es un ambiente en el que los negocios, el lifestyle y la cultura se fusionan». Su espíritu se basa en la elegancia cosmopolita y la hospitalidad, por eso el lugar ofrecerá «un ambiente refinado que inspire productividad, a la vez que proporcione comodidad y comunidad. Queremos que nuestros miembros sientan que todo lo que necesitan está acá, y que venir sea algo que esperan con ilusión cada día», añadió.
Esta sociedad de origen sueco ya se encuentra en proceso de venta de membresías, y Rodrigo Bueno, director de Operaciones de Distrito El Globo, contó que desde el inicio el ecosistema de negocios local mostró mucho interés en la propuesta. «Empresarios, ejecutivos y emprendedores ven en No18 una propuesta novedosa y con un estándar internacional que faltaba en el país», mencionó.
El tipo de socios que busca No18 son profesionales que valoren la inspiración y la discreción en sus ambientes laborales. En otros países sus miembros provienen de industrias como finanzas, tecnología, diseño o moda, y «comparten una ambición común de crecer, conectarse y prosperar en un espacio que coincida con sus estándares», dijo Gordin. «Nuestra ambición siempre ha sido crear espacios que se sientan como un segundo hogar para nuestros miembros. Expandirnos a El Globo es un paso emocionante, y esperamos traer el espíritu de No18 a Uruguay», subrayó.
Para los responsables del proyecto, instalar un club de estas características en Ciudad Vieja tiene un valor simbólico y estratégico: «Es contribuir a revitalizar el casco histórico de la ciudad, y convertirlo en un nuevo polo de negocios, cultura e innovación. Este entorno único le dará al club una identidad muy especial y potenciará la transformación de la zona», dijo Bueno.
Del senior al junior
Además de ser lugares de encuentro, los clubes también funcionan como espacio de apoyo. Por ejemplo, Piso 40 tiene acuerdos con instituciones educativas para dar becas universitarias a alumnos de barrios de contexto crítico, promueve programas de mentoría en los que sus socios acompañan a miembros de la Asociación de Jóvenes Empresarios y desarrolla actividades con Desem.
El intercambio entre empresarios de distintas edades y trayectorias caracteriza también a organizaciones que no son clubes, pero que funcionan como espacios de diálogo. Alejandro Laborde, CEO de Vistage, destacó que esa comunidad ejecutiva tiene como leitmotiv ayudar a los altos cargos a tomar mejores decisiones. Eso se hace con grupos de pares en los que no existen conflictos de interés y en los que se puede hablar sin restricciones. Estos ámbitos se reúnen dos veces al mes para compartir experiencias. En una de esas instancias un chair, generalmente un veterano de los negocios, oficia de facilitador y comparte su experiencia. Unos 340 empresarios uruguayos y extranjeros asisten a los 31 grupos que Vistage tiene abiertos, y registran un promedio de permanencia 30 meses. Si bien los grupos funcionan en Montevideo, el objetivo es llegar a otras zonas como Punta del Este y Colonia.
Laborde aseguró que este tipo de organizaciones ayudan a los altos ejecutivos a lidiar con «la soledad de la cima». Con esa idea coincidió Enrique Baliño, International Business Partner de REF Uruguay. Esta organización global nacida en EE.UU. opera en el país desde 2022. Funciona con foros de entre 12 y 15 empresarios que no compiten entre sí que se realizan mensualmente, son confidenciales e impulsan la inteligencia colectiva. En las reuniones, se aborda el liderazgo junto a la gestión personal, organizacional, del entorno y la comunidad. Un valor agregado de REF es el vínculo que tiene con grupos que la organización nuclea en otros países.
Para sumarse al grupo, que hoy convoca a unos 100 miembros en Uruguay, hace falta tener experiencia en los negocios, «mente abierta y corazón generoso», concluyó Baliño.