Domingo, 31 de Agosto de 2025

Empleo, desocupación e informalidad

ChileEl Mercurio, Chile 31 de agosto de 2025

Mientras que la actividad económica pareciera haber vuelto a su tendencia, incluso algo por arriba de ella, el empleo no ha crecido a la par en el último tiempo

Mientras que la actividad económica pareciera haber vuelto a su tendencia, incluso algo por arriba de ella, el empleo no ha crecido a la par en el último tiempo. A su vez, la desocupación ha persistido en niveles por sobre lo observado previo a la pandemia. ¿Hay un cambio estructural en la economía, un cambio en cómo se relacionan crecimiento y empleo? Si bien es pronto para un veredicto, la preocupación merece una mirada cuidadosa.
Hay distintas formas de abordar esta pregunta. Una es qué ha pasado con la composición del crecimiento. En particular, el sector de la construcción, que contrata a una fracción relevante de los trabajadores en el país, ha permanecido rezagado en comparación con otros que contratan menos, como la minería y el suministro de servicios de electricidad, agua y gas. En la medida en que el sector se recupere, quizá de la mano del nuevo subsidio al crédito hipotecario y los cambios al sistema de permisos, el sector debiese volver a expandir su contratación.
Otra perspectiva es la de los propios trabajadores. Aquí la composición también importa: mientras la participación femenina ya se recuperó completamente en comparación con la situación que había a esta altura del año en 2019 y la ocupación está cerca de ese nivel, la situación de los hombres es muy distinta, pues la participación y, en particular, la ocupación aún muestran rezagos.
Una mirada más atenta sugiere que el problema más importante está en los hombres de menor educación, muchos de los cuales encuentran empleo típicamente en sectores como el de la construcción. También es un grupo con mayor potencial de haberse visto impactado por las alzas en el salario mínimo. Cabe destacar, sin embargo, que los problemas de este grupo vienen de antes, con tasas de participación y empleo que han caído cerca de 10 puntos en 10 años. ¿Qué hay detrás? ¿Desaliento, problemas de salud, cambio tecnológico? Es importante recabar más información para comprender bien lo que ha sucedido.
Cuando uno distingue por edad, cabe destacar que el grupo más joven, aquellos entre 15 y 24 años de edad, participa menos, pero al mismo tiempo se ha expandido la fracción de ellos que estudia. Eso no parece ser una mala noticia. Algo similar sucede entre los mayores, quienes probablemente tienen menores necesidades de emplearse hoy gracias a la PGU, que es más generosa y que alcanza a muchas más personas que el Pilar Solidario que vino a reemplazar.
La informalidad ha sido otro elemento a observar. La definición oficial de informalidad laboral en Chile está basada en las recomendaciones de organismos internacionales especializados y está operativa desde mediados del 2017. En términos generales, ocupados informales son aquellos trabajadores que no realizan cotizaciones de salud y pensiones por medio de un vínculo laboral con un empleador. También incluye a los familiares no remunerados y a los trabajadores por cuenta propia y empleadores que producen en el sector informal -en empresas no registradas ante el SII o sin contabilidad separada.
Desde el inicio de su medición, la tasa de informalidad -el porcentaje de ocupados clasificados como informales- se ha movido en un rango del 26 al 30%. La medición más reciente la fija en la parte más baja de ese rango.
La forma de medir tiene algunas limitaciones para Chile. Por ejemplo, las personas ocupadas que cumplieron la edad legal de jubilación no están obligadas a cotizar para su pensión, y si no lo hacen, aun cuando coticen para salud y tengan un contrato, son clasificadas como informales. Asimismo, trabajadores independientes que entregan boletas de honorarios y que tienen una relación comercial -no laboral- se cuentan como informales, aunque coticen, porque no lo hacen a partir de un vínculo laboral. Luego, hay motivos para pensar que la informalidad es menor que lo que indican las cifras oficiales.
Los registros administrativos del sistema de pensiones que algunos han usado para medir indirectamente la informalidad tienen limitaciones aún mayores. Por un lado, no es trivial combinar las estadísticas del INE con los registros de pensiones, que tienen levantamientos metodológicos muy distintos, sin un trabajo cuidadoso previo.
Por el otro, el método consiste en suponer que todo ocupado que no está en el registro de la superintendencia es informal. Pero no todos los ocupados formales están cubiertos por estos registros. Así, por ejemplo, quienes se desempeñan en las Fuerzas Armadas y Carabineros, que no cotizan en el sistema, son clasificados como informales por esta forma de medir. Incluso quienes trabajan en las oficinas de la OIT en Chile, el organismo que promueve el trabajo decente en el mundo, serían informales de acuerdo a este método indirecto, pues están cubiertos por un sistema previsional distinto. El último informe del Observatorio de Contexto Económico de la UDP ofrece un análisis acabado de cómo este método sobreestima la informalidad de manera relevante.
Antes de hablar de emergencia, es importante estudiar con cuidado qué hay detrás de las cifras agregadas para así ofrecer un debate constructivo. Si bien los jóvenes y las mujeres siempre han experimentado desventajas cuando se trata del empleo y hay un trabajo importante que realizar para apoyarlos, el grupo que ha quedado rezagado es el de hombres de menores calificaciones. Ellos requieren una atención especial que no pareciera que estuviéramos brindándoles.
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