Loreto Valenzuela y su hija trabajarán juntas
Luciana Ibáñez estará en una nueva versión de "Tres Marías y una Rosa", obra fundamental en la carrera de su madre, quien además dirigirá este montaje.
En 1979, el estreno de la obra "Tres Marías y una Rosa" se convirtió en uno de los hitos teatrales más importantes de esos años. Estuvo 15 meses en el Teatro El Ángel y realizó una gira internacional, a pesar de que estuvo a punto de ser censurada por las autoridades de la época. Loreto Valenzuela fue una de las actrices del primer montaje y hoy dirigirá una nueva versión, que se presentará en el Teatro Ictus entre el 4 y 27 de septiembre.
"Esta obra fue lo primero que hice en teatro. Se ha remontado varias veces, se da en las escuelas de Teatro, y para mi gusto le faltaba siempre una contextualización, que era lo más importante, porque se dio en un momento muy específico, con una censura feroz que había. Entonces, si no tienes en cuenta ese contexto histórico, pasa a ser solo como una comedia costumbrista. Quise rescatar eso, sin transformarla, pero dándole contexto", señala Valenzuela.
En el elenco están Carolina Paulsen, Constanza Mora y la misma Valenzuela con su hija Luciana Ibáñez, siendo la primera vez que trabajan juntas.
"Para mí, ha sido una experiencia profundamente significativa. Esta obra marcó la historia del teatro chileno y también la carrera de mi mamá, así que tener hoy la posibilidad de interpretarla es un honor muy grande", dice Ibáñez. Sobre el trabajo con su madre, agrega: "Hemos compartido un proceso muy enriquecedor, con el rigor que implica un montaje de esta magnitud y, al mismo tiempo, con la cercanía y confianza que nos tenemos. No siempre es fácil, porque todo proceso creativo tiene momentos intensos, pero ha sido un privilegio vivirlo juntas. Trabajar con ella me ha permitido aprender muchísimo, tanto en lo artístico como en lo humano, y ha reforzado mi camino como actriz".
Valenzuela indica que ha sido muy lindo porque su hija ahora hace el personaje que ella encarnó. "Lo que veo es el proceso de una actriz, y no tengo ninguna diferencia en el trato con ella y con las otras actrices. En todas veo su proceso y lo respeto y lo acompaño y lo refuerzo". Y precisa: "Yo soy bien estricta. Me importa mucho que ella haga un trabajo profundo y serio, y cuando veo que lo hace, me siento satisfecha como directora. Siento que ella está contenta haciéndolo, trabaja mucho y, por supuesto, que está el orgullo y estoy chocha. Pero separo bastante lo que es ser mamá y ser directora".
La obra, escrita por David Benavente, fue una creación del Taller de Investigación Teatral y fruto de un proceso de observación del trabajo de mujeres arpilleristas, que eran apoyadas por la Vicaría de la Solidaridad. El texto se centra en cuatro mujeres que tienen esta ocupación en la periferia de Santiago y muestra sus esfuerzos por ser el sostén económico de sus familias.
"La vigencia de la obra es innegable. Los temas que aborda de la desigualdad, la falta de oportunidades, la vida cotidiana de mujeres que luchan por salir adelante, siguen siendo realidades de muchos. Además, el texto tiene un humor y una humanidad que lo hacen cercano al público de hoy. Lo que más resonará, a mi juicio, es la fuerza y la resiliencia de sus protagonistas, que encarnan una energía profundamente chilena y muy actual", destaca Luciana Ibáñez.