Vuelos cancelados, internet suspendido y hackeos: Ucrania lleva la guerra al día a día de los rusos
Por medio de ciberataques y enjambres de drones, Kiev apunta a provocar efectos muy molestos de la guerra dentro de Rusia.
Podrán estar a miles de kilómetros del frente de batalla y de los bombardeos de las fuerzas del Kremlin, pero la distancia no impide que Kiev impacte en el día a día de miles de rusos. Con invasiones de drones para obligar a aeropuertos a cancelar cientos de vuelos, cortes de internet provocados por hackers o por las propias autoridades del país, y ciberataques a páginas web y proveedores de suministros, Ucrania presiona dentro del territorio de su enemigo para que la propia ciudadanía rusa sienta los efectos de la guerra.
Los reportes de un ciberataque adjudicado a hackers ucranianos contra el grupo ruso Filanko, dedicado a brindar servicios de internet y hosting a más de 20.000 clientes, anotó un nuevo éxito para Kiev en su objetivo de llevar la guerra a Rusia. El consorcio tecnológico vio afectadas estructuras críticas que dan servicios a grandes operadores de telecomunicaciones como Beeline y MGTS, además de los servicios de seguridad del país.
El hecho engrosó la lista de ciberataques sufridos por grandes proveedores de internet en Rusia, como uno a mediados de junio que llevó a interrupciones del servicio en Siberia, o ataques más recientes contra sitios web de empresas o aplicaciones en el país, que generaron grandes complicaciones para la ciudadanía. En el último mes, los sistemas de pago de grandes bancos, del transporte público en algunas ciudades, de aplicaciones de delivery y hasta de servicios médicos y farmacéuticos sufrieron importantes problemas que en muchos casos fueron atribuidos a ciberataques.
Rusia, obligada a dar de baja internet
Otras disrupciones a internet son provocadas por las mismas autoridades rusas, aunque forzadas por las acciones de Ucrania. Solo en julio, se reportó un récord de más de 2.000 cortes al internet móvil en distintos puntos del país debido a la necesidad de Rusia de interrumpir la señal de drones ucranianos que penetran su espacio aéreo.
En ocasiones, los cortes de señal se extendieron varios días, mientras que en zonas rurales las personas han tenido que trasladarse hacia áreas urbanas para obtener conexión. Según la organización independiente Sociedad Rusa para la Protección del Internet, las pérdidas provocadas por las suspensiones de servicio alcanzaron los 26.000 millones de rublos (US$ 328 millones) solo en julio, debido al impacto en distintos negocios y servicios que dependen de internet.
Estos hechos responden a una "clara estrategia de presión de Ucrania", dice Martin Smith, especialista en estudios de seguridad de la Universidad de Essex, quien señala que los recientes ciberataques y sobrevuelo de drones sobre Rusia tienen como objetivo "ser una molestia constante para la ciudadanía rusa, complicarles la vida, arruinarles momentos de ocio", como parte de los esfuerzos declarados del gobierno ucraniano por "llevar la guerra" hacia los rusos.
Incluso, sin tener que golpear dentro del territorio ruso, la amenaza de los drones llevó a anulaciones de grandes eventos, como la suspensión en los primeros días de agosto de un festival de música electrónica que iba a reunir a 20.000 asistentes y 700 artistas en una región al sur de Moscú, o las cancelaciones y retrasos masivos de cientos de vuelos provocados en los últimos meses en todo el país.
Vacaciones arruinadas para elevar la presión
Las disrupciones al tráfico de los aeropuertos se convirtieron en una constante en julio, mes en el que prácticamente todos los días uno o más de los grandes aeropuertos del país vieron sus operaciones canceladas por varias horas debido a los enjambres de drones ucranianos en las cercanías, lo que provocó escenas de caos dentro de los terminales. Solo en un fin de semana, entre el 19 y el 22 de julio, 517 vuelos fueron cancelados en los aeropuertos de Moscú y San Petersburgo, y más de 2.000 sufrieron retrasos, según el sitio web de noticias ruso en el exilio Meduza.
Unas semanas antes, entre el 6 y 7 de julio, 485 vuelos en todo el país fueron cancelados por la presencia de drones, y a finales de mes el sector aéreo sufrió otro revés con un ciberataque de grupos ucranianos a la mayor aerolínea del país, Aeroflot. La compañía debió cancelar más de 100 vuelos en el territorio ruso, junto con la suspensión de varios más, debido a que sus sistemas se vieron incapacitados.
El ataque a sus servidores dio de baja además el sistema de reembolsos y devoluciones de la compañía, ya saturado por miles de reclamos de pasajeros afectados por cancelaciones o suspensiones de vuelos anteriores.
Y la semana pasada fue el aeropuerto de Sochi, conocido como uno de los centros vacacionales más concurridos por los rusos, el que debió suspender decenas de vuelos por la amenaza de los drones.
"Hay pocas cosas más molestas que ver tus vacaciones arruinadas. Es una forma (de Ucrania) de hacer que la guerra, que en Rusia no suele ser parte de las discusiones diarias de los rusos, pase a estar presente en la mente de muchos", dice Smith.
"En Rusia el gobierno podrá tener controlada la narrativa y la cantidad de información que los ciudadanos pueden tener sobre la guerra, pero si en algunas zonas se corta el internet, en otras se corta el suministro de gas (ver recuadro) o de otros servicios (...) en los aeropuertos no se puede volar, la gente se hace preguntas sobre el impacto de la guerra en ellos", señala Nicholas Ritchie, experto en temas de seguridad de la Universidad de Leicester.
Suministros cortadosAdemás de internet, Ucrania logró impactar a mediados de julio el suministro de hidrocarburos en Rusia al paralizar con un ciberataque a la gigante estatal Gazprom. Al acceder a sus sistemas, hackers de la inteligencia militar ucraniana lograron descargar grandes cantidades de información sensible y la destrucción de datos críticos.
Entre ellos, había información clave para el suministro de energía en distintas partes del país, como listados de pagos y contratos, bases de datos para gestionar la presión del suministro, e información sobre los envíos de gas y petróleo hacia distintas zonas y clientes, entre otras cosas más.