Jueves, 26 de Marzo de 2026

Conmoción en Soriano: las tres muertes fueron precedidas por episodios de violencia que eludieron a la Justicia

UruguayEl País, Uruguay 11 de septiembre de 2025

Las asesinatos de los niños y el suicidio del padre afectaron a una población acostumbrada a sufrir un hurto cada tanto; el drama tiene preguntas sin responder como la demora de la madre en denunciar el incidente a la Policía

La ruta 20 serpentea entre plantaciones de sorgo, soja y praderas. Se ubica en el departamento de Río Negro a poca distancia del límite con Soriano. Cada tanto, se ven al costado de la cascos de estancias en muy buenas condiciones. Sus instalaciones para el ganado revelan que los dueños se encuentran en una buena posición económica.

Al levantar la vista, el visitante ve máquinas con ruedas gigantescas como patas de arañas pasar por los campos verdes y caminos entre campos. Supone que son algún tipo de cosechadoras.

El estado de la ruta 20 es perfecto. Generalmente es utilizada por camiones que llevan y traen cargas a Mercedes, Paysandú y Río Negro. Es decir, la ruta 20 une la red de carreteras que rodea Mercedes y termina en la ruta 3 que acompaña el río Uruguay hacia el norte o hacia el sur, depende de donde se mire.



El paisaje bucólico de la ruta 20 choca con el hecho de saber que se está siguiendo el mismo camino que realizó días atrás el asesino y que terminó con la muerte de los hermanos Alfonsina y Francisco Morosini, de dos y seis años respectivamente.

El visitante debe pasar los puentes de tres arroyos hasta llegar al de Don Esteban. Solo ver la velocidad con que corre el agua debajo del puente asusta.
No es normal que un arroyo de campaña tenga semejante corriente. Al acercarse al camino que lleva al arroyo, el recién llegado vuelve a sentir una sombra en su espíritu: por ahí pasó raudamente el auto BYD de Morosini con los dos niños indefensos. Y luego se hundió en las frías y rápidas aguas del arroyo, a unos cinco metros de profundidad.

En la pequeña ciudad de Mercedes, hay quienes presumen que Morosini dejó la ruta y bajó hacia el rio con el simple hecho de soltar el freno de meno del auto. Después el arroyo lo arrastró hasta una curva donde se ensancha y la profundidad crece rápidamente.

El visitante se imagina la zona antes de los crímenes. Debía ser un lugar apacible y bucólico. Mirando la corriente y sabiendo lo que pasó allí hace solo una semana, da escalofríos.

A una decena de metros de distancia del puente y sobre un manto de césped estaban apiladas este miércoles ropas de Andrés Morosini, conocido en Mercedes como "Tito". Se apreciaba un pantalón verde militar con su cinto, varios shorts, algunas camisas y unas remeras de marca. Alguien dejó un ramo de claves blancos colgados en un arbol, a poca distancia de la orilla.

Horas después, en la Seccional 1° de la ciudad de Mercedes, el subcomisario y vocero de la Jefatura de Soriano, Rodrigo Castro, dice que la Policía se llevó toda la ropa que encontró en el auto para periciar. No se deja ni un pañuelo, advierte. "Es posible que alguien quiera armar un santuario en el lugar", explica.

A poca distancia de las ropas, casi debajo del puente, alguien armó una extraña cruz con un caño de PVC de agua y apretó su base con varias piedras.

Esa cruz podría ser el punto final de una serie de hechos concadenados que derivaron en la muerte de dos pequeños que vivían en un marco de violencia como se verá.


Domingo 10 de agosto


Ese día había carreras en el Hipódromo de Mercedes. Alejandro Morosini, hermano de Andrés, había salido hacía poco del Comcar. Corría la última carrera de la velada. Durante la corrida, Alejandro y su caballo se cayeron. Según los testigos, el jockey fue llevado en una ambulancia al hospital.

Agregaron que Andrés Morosini pensó que su hermano había sido empujado durante la carrera y golpeó a otro jockey. Ese fue el embrión de un incidente que poco después pasaría a mayores.

Al menos tres grupos de personas se agruparon en la entrada del hipódromo a conversar sobre las carreras. Algunos, sin decirlo, estaban esperando a Morosini para darle una paliza por haber golpeado a un jockey que nada tuvo que ver con la caída ya mencionada.


La caída se debió a que en el lugar por donde pasó el caballo de Alejandro Morosini hay un pozo. El caballo puso una de sus patas en el pozo y se cayó. No hubo nada raro en la carrera, insisten.

Poco después de la caída, llegó a hipódromo Micaela Ramos manejando el auto BYD, modelo FO, de color rojo. Ingresó al recinto y sacó a Andrés de adentro del circuito.

Desde el asiento trasero, Andrés Morosini extrajo un rifle o una escopeta. Abrió la puerta trasera del BYD y apuntó a los grupos de personas que se encontraban en la entrada del hipódromo. Un par de niños estaban mezclados con los adultos.

Según los testigos, alguién le gritó a Andrés: "Si sacás el arma, tirá".



Andrés Morosini no tiró. Cerró la puerta trasera del BYD y se fue con su entonces pareja.

Varias personas se quedaron en la puerta del hipódromo esperando al jockey golpeado por Morosini. Minutos más tarde, Morosini regresó acompañado por siete u ocho individuos y se armó una gresca en el lugar.

Uno de los recién llegados sacó un cuchillo de una mochila y le tiró una puñalada en el estómago a un comerciante y éste fue salvado porque lo arrastraron desde atrás de la capucha de la campera. Sin embargo, el comerciante no se salvó de recibir varias trompadas.

"Los recién llegados nos tiraron piedras y tenían palos. "Tito" Morosini estaba ahí. Él fue el promotor de los líos", dijo a El País una de las personas que sufrió varios golpes.

El caso fue tratado ayer en el Parlamento durante el llamado a sala al ministro del Interior, Carlos Negro. El senador blanco, Javier García, dijo que tenía información sobre los incidentes ocurridos en el Hipódromo de Mercedes, ya que el intendente de Soriano, Guillermo Besozzi, se encontraba en las cercanías del recinto deportivo.




"Le preguntamos a Negro si habían ocurridos esos hechos en el hipódromo. Luego de que un jerarca policial llamara a Soriano, se comprobó que eran ciertos. También se me informó que existió una denuncia que no había tenido consecuencias. Podría ser imposible cambiar la sucesión de hechos que terminaron en la muerte de dos pequeños niños. Pero la jueza del caso podría haber mirado con mayor rigurosidad a Morosini cuando decretó la medida de no acercamiento de 50 metros a su esposa si tuviera el antecedente del enfrentamiento ocurrido en la entrada del hipódromo", dijo García a El País.

Pero el asunto no quedó solo en el ámbito político. Tres personas denunciaron a Morosini en la Seccional 3° de Mercedes. Uno de los denunciantes fue visto por forense, quien le constató lesiones en un ojo, nuca y piernas.

A partir de la golpiza, varias personas comenzaron a esperar a Morosoni en la entrada del hipódromo para cobrarle cuentas pendientes. Uno de ellos lo andaba buscando para matarlo, según contó uno de los golpeados a El País.

Jueves 28 de agosto


Otra vez el escenario fue el Hipódromo de Las Piedras. Un individuo conocido como el Lula, acompañado por "Tito" Morosini pincharon en el pecho de una persona con una horquilla para heno.

"Morosini pensaba que era el bravo del Hipódromo de Mercedes. Mañana (por el 11 de septiembre) hace un mes que comenzaron los líos en el Hipódromo", dijo un testigo del hecho.




Lunes 1 de septiembre

Tras una denuncia de violencia doméstica presentada por Micaela Ramos, la jueza Letrada de Mercedes de 4° Turno, Beatriz Giordano, dispuso una medida de no acercamiento a Morosini de 50 metros de expareja. La medida no incluyó a los dos pequeños hijos porque la madre informó a la magistrada que Morosini era un buen padre.

Al conocerse el pasado violento de Morosini y el fatal desenlace para sus dos pequeños hijos, muchos se preguntan en Mercedes si la Justicia no debió haber tomado medidas más duras como la colocación por ejemplo de tobilleras electrónicas.

Este martes, la Suprema Corte de Justicia solicitó al Juzgado Letrado de Mercedes de 4º Turno a cargo de la doctora. Beatriz Giordano que se informe respecto de lo actuado en relación al padre que secuestró a sus hijos en dicha localidad, siendo todos ellos hallados sin vida luego de una intensa búsqueda. Una vez recibida la información, los integrantes de la corporación estudiarán el asunto para determinar si resulta necesario pronunciarse al respecto.

Miércoles 3 de septiembre


Era temprano. El cielo estaba encapotado. Era evidente que iba a comenzar a llover. "Tito" Morosini y un compañero de trabajo se desplazaron en auto hasta una obra donde se construirán decenas de viviendas en la ciudad de Dolores.

En el camino, Morosini habló como siempre. No estaba apenado. Tampoco habló de sus problemas con su expareja. Al llegar a la obra, comenzó a gotear. Morosini, su compañero y otros obreros se juntaron en el obrador, debajo de una carpa. Algunos jugaban a los naipes, otros charlaban.

Comenzó a llover. Como en la obra se trabaja con mucha herramienta eléctrica, todo indicaba que ese día no se iba a trabajar.

A las 8 de la mañana, el gremio de la construcción decretó un paro parcial por la muerte de un obrero en Paso de los Toros cuando limpiaba una retroexcavadora en el río Negro. El hombre fue arrastrado por la máquina al agua y pereció.

Cerca de las nueve de la mañana, el compañero le dijo a Morosini que regresaría a Mercedes. Morosini le dijo que lo acompañaba . El compañero le hizo una seña al capataz que se iban y éste les dio el ok con un gesto. Se subieron al auto. "Estaba como siempre. Me habló de los hijos. No lo vi apenado", dijo el obrero de la construcción a El País.

Morosini se bajó frente a su casa en el barrio Hipódromo. Antes de despedirse, el hombre le dijo a Morosini que pasaba a buscarlo a las 12:30 horas de ese día para trabajar por la tarde en la obra. Morosini le respondió: "Pasame a buscar". Ello significa, según el trabajador, que Morosini no tenía pensado llevarse a los hijos.


Según relataron vecinos, Morosini entró en su casa que queda a poca distancia de la vivienda de Micaela Ramos. El hombre, dijeron, le envío un mensaje pidiendo que ella le enviara a sus dos hijos. Como Ramos no contestó, Morosini fue a la casa.

Eran las 10:00 de la mañana. Los vecinos señalan que se suscitó una discusión entre Micaela Ramos y Morosini. Luego el tomó los dos niños, que se encontraban acostados, y se los llevó a su auto. "No los vas a ver más", le dijo a la madre.

Micaela Ramos no realizó la denuncia en forma inmediata. "Hubo una demora entre el hecho ocurrido (el secuestro de los niños por parte de Morosini) y la toma de conocimiento de nuestra parte. La denuncia de la madre fue próximo a las 11:00 horas", explicó el subcomisario Castro.
El Centro de Comunado Unificado (CCU) de la Jefatura de Soriano envió un alerta a todos los móviles y comenzó a rastrear a través de las cámaras las matrículas que pasaron por la entrada del puente sobre el río Negro.



El caso pasó a la fiscal Paula Goyeni. La representante del Ministerio Público solicitó a la Justicia que decretase un pedido de captura para Morosini.

"Si los policías en las calles veían el auto de Morosini, lo iban a detener. Desde el punto de vista policial se hizo todo lo posible para detenerlo. Se informó a las jefaturas de Paysandú y Río Negro y se realizaron los cierres departamentales. Por las cámaras sabíamos que no había pasado por el paraje 'La Víbora", ubicado intersección de las rutas 2 y 24", dijo Castro.

A horas de conocerse los fatales desenlaces, la fiscal Goyeni también opinó que "se hizo todo lo que estaba a nuestro alcance; todo lo que fue posible realizar siempre en coordinación constante con la Policía".

Los informes forenses sobre los tres cuerpos todavía no terminaron. Ahora los investigadores policiales apuestan a lograr desentrañar el contenido del celular de Morosini para saber si recibió algún mensaje que pudiera haberlo dejado fuera de sí como para suicidarse y asesinar a sus dos pequeños hijos.
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