IA no reemplaza al humano, lo transforma
Sebastián Jasminoy
En los últimos diez años, las redes sociales revolucionaron la forma en que las marcas se conectan con sus audiencias
Sebastián Jasminoy
En los últimos diez años, las redes sociales revolucionaron la forma en que las marcas se conectan con sus audiencias. Hoy estamos frente a una nueva transformación: la llegada de la inteligencia artificial (IA) como aliada creativa, estratégica y de producción de contenido. No es una promesa a futuro, es una realidad. Ya existen creadores 100% generados con IA, AI Twins —o gemelos digitales— de influenciadores reales, asistentes virtuales que venden en vivo y plataformas capaces de gestionar miles de interacciones al mismo tiempo. Todo esto ocurre ahora mismo, mientras usted lee estas líneas. El potencial es inmenso. Un AI Twin puede replicar la voz, los gestos y el estilo de un creador real, permitiendo que colabore con múltiples marcas sin necesidad de estar presente físicamente. Pensemos en Lionel Messi, que recibe cientos de solicitudes de campañas. Su tiempo, valores y presupuesto limitan sus apariciones. Con un AI Twin, podría participar en proyectos alineados con su identidad sin alterar su agenda, multiplicando el alcance de su imagen. El contexto es contundente: en Colombia existen más de 645.000 creadores activos, y el influencer marketing representa cerca del 30% del presupuesto digital de las marcas, concentrando el 21% de la inversión en América Latina. Aun así, el 70% de las campañas fracasa por una mala selección de perfiles, sin análisis de audiencias ni afinidad. Aquí la IA puede marcar la diferencia: analizar datos en tiempo real, perfilar audiencias y predecir el impacto antes de invertir. Pero el gran reto no es solo tecnológico, sino ético: la transparencia. Así como se hizo obligatorio declarar que un contenido era patrocinado, hoy debemos informar cuando un influenciador ha sido creado o asistido por IA. No es un detalle menor: es un compromiso con la confianza y la credibilidad. De hecho, la transparencia puede convertirse en un valor agregado. La experiencia muestra que, cuando las audiencias saben que un avatar es creado con IA y cumple un propósito claro, el engagement no disminuye; al contrario, crece el interés y la conversación alrededor de la marca. Claro que también existen riesgos: uso no autorizado de la imagen, suplantación o generación de contenido falso. La industria debe enfrentarlos con licenciamiento adecuado, políticas claras y una autorregulación estricta. La IA no reemplaza al trabajo humano, lo transforma. Detrás de cada creador virtual hay desarrolladores, creativos, estrategas y productores. Se requieren nuevas habilidades, pero el factor humano sigue siendo el motor central. La verdadera discusión no es si la IA sustituirá a las personas, sino cómo integrarla de manera responsable, creativa y ética. Porque en redes sociales —como en la vida— no importa solo cuántos te ven, sino la confianza que genera lo que ven.
CEO de FLUVIP.