Jueves, 26 de Marzo de 2026

Peñapolis

ChileEl Mercurio, Chile 18 de octubre de 2025

Donde estoy me lo encuentro y me lo encuentro donde voy

Donde estoy me lo encuentro y me lo encuentro donde voy.
A sol y sombra, a sombra y sol.
Me escapo como alma en pena y huyo de los rayos de luna, pero se me aparece de día y de noche. ¿Y por las tardes? También.
Duermo en paz y no me abandona, duermo inquieto y tampoco.
Flota entre el sueño y me saluda, surge en la pesadilla y me calma.
Es la vigilia de actualidad y cada tiempo tiene un nombre.
Cuando no escribe presenta al que escribió y cuando no presenta ni escribe ni presenta al que escribió, comenta el libro en cuestión. Si no está en nada de lo anterior, se convierte en anfitrión, y si no escribe ni presenta, tampoco comenta y no es el anfitrión, en ese caso, se va por la crítica profunda, las cartas al lector o la simple opinión.
Soy humano y hay días que me tiene guatón, porque lo veo en las páginas pares, lo diviso en las impares y en las otras lo citan, mencionan, recuerdan o lo traen a colación.
Es la referencia y la bibliografía semanal de la clase política que no lee otra cosa y lo leen hasta entenderlo (varias veces, por lo que sabe).
Ya no tengo sitio donde esconderme ni caverna para la guarida, porque su pensamiento me sigue y me inunda. También me hincha.
Desde ya les digo que no hay que salirlo a buscar, porque lo encuentran aquí y en la quebrada del ají.
Lo divisé en la Vía Láctea buscando una dirección.
Se me sentó al lado en la ceremonia de los Oscar.
Encontró el poncho que perdió el diablo.
En la banda del Titanic tocaba el bajo.
Te encargo su avatar de IA.
Mejor les cuento una distopía. Es cortita: nos fuimos a las pailas. Esa es la primera parte, pero son dos, en la secuela quedamos vivos yo y el resto del mundo donde son todos iguales a él. ¿Qué puedo hacer? ¿Huyo o me convierto en él? Es serie la cuestión, también seria. Tenemos para rato.
¿Les cuento otra? Ando de romero y marcho como Nazarín, creyente y andrajoso, salto de mata en mata y de pueblo en pueblo, ahora los que salen al camino y me dan de beber, son todos iguales a él. ¿Será de terror la cuestión?
Soy marinero en el Nautilus y en vez del capitán Nemo, adivina.
Soy arponero en el Pequod y en vez del capitán Acab, adivina.
A mí no me da el cuero ni para la envidia y no estoy en los pellejos de los Macbeths y sus ladies , vale decir, columnistas de la zona que lo miran de lejos y lo leen sin falta ni pausa. Intelectuales con reflujo, ingenieros de hojalata, abogados saltimbanquis y académicos de peso pluma que quieren saber cómo lo hace, con sus escuálidos entendimientos preguntan: ¿qué tiene él que no tenga yo? No se los pienso decir. Sigan rabiando. Ustedes me caen mal. Él bien. Empecé el pronombre con mayúscula. Váyanse con cuidado.
Está en los créditos del comienzo y en los del final, o sea, antes de la historia y después de la historia, por eso les digo que le doró la píldora a Hamlet y le consiguió el caballo a Ricardo III, porque estamos en la metalógica y somos el cruce de la metahistoria con la metaliteratura, y métale nomás, que para eso estamos en Peñapolis, donde uno cabe y el resto sobra.
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela