Saltando sin parar: ejercicios de rebotes se consagran como popular forma de entrenar
Silver jump y power jump son disciplinas que comparten el mismo principio de dar incesantes brincos a lo largo de toda la clase. Junto con trabajar varios grupos musculares y la capacidad aeróbica, también aumentan el metabolismo.
Ya sea sobre una pequeña cama elástica o utilizando unas botas con una plataforma con resortes en su base, hacer ejercicio a partir de rebotes es una alternativa que suma aficionados.
Aunque surgieron hace más de una década, fue tras la pandemia que estas disciplinas de entrenamiento retomaron impulso a lo largo del país y en otras latitudes, según reconocen sus promotores.
La semana pasada se realizó en Río de Janeiro uno de los cuatro encuentros anuales de power jump , modalidad que utiliza el minitrampolín, y que reunió a cerca de 300 instructores y adeptos de esta práctica, que surgió precisamente en Brasil como una terapia de rehabilitación de lesiones articulares, dado el mínimo impacto sobre las articulaciones (reduce en hasta 80% el impacto, según algunos estudios).
El chileno Alexis Ojeda estaba entre ellos. Comenzó como alumno y desde hace algunos años ya es instructor en el gimnasio Sportlife de Concón. "Es sobre todo un entrenamiento cardiointensivo y tiene un alto gasto calórico, entre 500 y 800 calorías por clase. Acá en Chile se trabaja con un formato de casi una hora en cada clase", explica.
Durante ese tiempo, agrega, se intercalan pistas de música con un objetivo de entrenamiento específico: se parte con un calentamiento, luego una serie de entrenamientos focalizados que van variando en intensidad, para terminar con rutinas de recuperación. Siempre rebotando.
Aunque Ojeda precisa que, "más que saltar y elevarse, es presionar la lona. Lo que hace es generar fuerza y esto permite tonificar las piernas, los glúteos y el abdomen".
Se deben mantener los pies en el centro del trampolín (o cama elástica) y presionar con la fuerza del cuerpo hacia abajo, con los glúteos y los abdominales contraídos, mientras se realizan las coreografías.
Contar con una técnica y una postura adecuadas es clave para ese propósito, concuerdan los expertos. Pamela Urnia, profesora de Educación Física e instructora en Powerjump Antofagasta, explica que el secreto está en "la flexión de cadera y un control muy grande de la pared abdominal para poder lograr rechazar con la planta completa del pie, no con la punta".
Por eso, recalca, "es importante que quienes se motiven a participar lo hagan con profesores o instructores certificados. Los trabajos posturales, si no están bien dirigidos, como toda actividad física, pueden provocar alguna lesión".
"Es una actividad bastante intensa y completa, porque en cada rebote utilizamos todo el cuerpo, todas las cadenas musculares para poder también mantener el equilibrio", explica Constanza Valdivieso, dueña de StudioE en Las Condes e instructora de power jump y también de silver jump , disciplina en la que se utilizan botas con un sistema de resortes en la base. Un par cuesta unos $290 mil, pero suele haber disponibles en los centros de entrenamiento.
Volver a ser niños
Surgido en Suiza -como un calzado para rehabilitar a pacientes con problemas de rodillas y columna-, la clase dura unos 45 minutos y se basa en una dinámica similar: "Rebotar y no parar durante la clase; mantenerse en movimiento y alternar con períodos de alta y baja intensidad", dice Valdivieso.
La postura del cuerpo también es clave: debe mantenerse erguido, manteniendo la curvatura normal de la columna. Se puede realizar sobre cualquier superficie. En una sola clase se pueden quemar entre 800 y 1.200 calorías, según diversos estudios.
Valdivieso precisa que lo aconsejable es practicar, cualquiera de estas disciplinas, dos a tres veces por semana.
Salvo contadas contraindicaciones -embarazo, tener problemas cervicales o de equilibrio, por ejemplo-, estos ejercicios pueden ser practicados por cualquier persona, siempre en forma progresiva. Los entrevistados concuerdan en que la mayoría de los alumnos ronda entre los 20 y los 60 años.
Ximena Sotomayor (37) comenzó a practicar power jump hace tres años. "Es un ejercicio súper fuerte y sientes que trabajas todos los músculos del cuerpo. Pero como estás saltando al ritmo de la música, las clases son muy entretenidas. Es como volver a ser niños", reconoce.
Un punto que destaca Ojeda. "Este tipo de ejercicio llama mucho la atención, porque tiene algo muy lúdico. Al final, logras desconectar 100% la cabeza del estrés diario".
Para Valdivieso, eso ha sido un factor que explica el aumento constante de alumnos posterior a la pandemia. "La gente le está dando más importancia a la salud física y también a la salud mental. Aparte de disminuir el impacto de las articulaciones, también producen una alta liberación de endorfinas, por lo que combate el estrés".
José Báez, académico de la Escuela de Kinesiología de la U. de Valparaíso, destaca que estos ejercicios "permiten trabajar tanto a nivel metabólico como cardiovascular, y se obtienen los beneficios del entrenamiento interválico (es decir, alternar rutinas de ejercicio muy intenso con períodos de recuperación). Con esto, se consigue aumentar el metabolismo y, así, durante el día gastas más calorías incluso en reposo".
El kinesiólogo enfatiza la importancia de realizar un chequeo médico antes de iniciar este tipo de entrenamientos, sobre todo si se ha estado sedentario mucho tiempo.