Jueves, 26 de Marzo de 2026

Liderar con IA: Inteligencia del Amor

ColombiaEl Tiempo, Colombia 24 de noviembre de 2025

Padre Diego Marulanda Díaz
Vivimos tiempos de transformaciones profundas y aceleradas en la humanidad presente, al punto que perdimos la capacidad de transformar lo humano

Padre Diego Marulanda Díaz
Vivimos tiempos de transformaciones profundas y aceleradas en la humanidad presente, al punto que perdimos la capacidad de transformar lo humano. Valoramos los modelos de progreso que, a partir del número, del concepto, de la técnica y la tecnología nos han permitido logros importantes. Hemos progresado mucho, pero nos hemos desarrollado poco. La Sabiduría, aquella inteligencia interior donde se aprende a vivir bien, hoy está en la cola de la carrera veloz de ambición por el dinero que, acelerada por tantas formas de inmoralidad, nos tienen distraídos de lo esencial; es decir, de la economía de la creación, aquella donde el valor es la vida misma, y no el progreso. En este contexto de perdida de lo esencial, se observa una crisis de liderazgo a nivel mundial y en todos los sectores. Los que se sitúan en el ámbito político desfiguran la originalidad de la democracia porque se ofrecen como salvadores, con doctrina y ritos propios centrados en el poder del yo. Los que se ubican en sectores productivos y educativos se alejan cada vez más de la ‘autoridad’ (capacidad de incrementar a los otros) porque los indicadores de rentabilidad no les permite liderar para inspirar ni facilitar la realización de las personas de su empresa o institución. El contexto de humanidad y la crisis de liderazgo nos llama a una reflexión profunda. Al estar distraídos de lo esencial, debemos volver al origen. Como sociedad necesitamos activar la inteligencia ancestral (IA), aquella que revela el valor de la belleza natural creada; incorporar la inteligencia adaptativa (IA), que nos capacita para situarnos con sentido en medio de tantos cambios; apropiar la inteligencia artificial (IA), para que nos ayude a optimizar tiempos en los procesos, pero sin negociar la ética que es fundamento para desarrollarnos como seres humanos y como sociedad. Para humanizar lo humano necesitamos dar un paso cuántico, más allá de los ‘algoritmos’. Entrar decididamente en la inteligencia del amor (IA) donde a la vida le pongamos ‘amoritmos’. Porque como dice el Apóstol, el amor es servicial, no es envidioso, ni busca su propio interés. Es un modelo de economía que busca el desarrollo de todos, sin dejar a nadie por fuera. Esta inteligencia del amor (IA) reclama un nuevo lenguaje: la palabra que sana, cuando es pronunciada por el líder; la mirada que cuida y reconoce la dignidad del otro sin importar la circunstancia en que se encuentre; la mano que levanta al otro en calidad de hermano y no de súbditos y el pensamiento que no solo es capaz de nombrar al otro sino de crearlo nuevamente a partir no del yo, sino del nosotros. Esta casa común que habitamos, que debemos sostener y regenerar reclama a gritos nuevos liderazgos capaces de crear vida.
Rector General Universidad Pontificia Bolivariana.
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