Microbiota y fibra: un eje que llegó para quedarse
El tema de la microbiota -el conjunto de microorganismos que viven principalmente en el intestino y cumplen funciones clave para la salud- "está súper de moda y es una buena moda", dice Paula Vergara, nutrióloga de la Clínica Indisa
El tema de la microbiota -el conjunto de microorganismos que viven principalmente en el intestino y cumplen funciones clave para la salud- "está súper de moda y es una buena moda", dice Paula Vergara, nutrióloga de la Clínica Indisa. Según explica, estudios han asociado "una microbiota de buena calidad, que se refiere a la presencia de ciertas especies, con menos mortalidad, menos enfermedades cardiovasculares, menos riesgo de cáncer, de enfermedades autoinmunes y patologías de salud mental".
La dieta es uno de los moduladores más potentes del microbioma, señala Ximena Muñoz, nutrióloga de la Clínica MEDS: "Dietas ricas en fibra, polifenoles -compuestos naturales presentes en alimentos de origen vegetal- favorecen una microbiota diversa y funcional, mientras que dietas altas en ultraprocesados, azúcares y grasas saturadas tienden a reducir esa diversidad y favorecer metabolitos proinflamatorios, es decir, sustancias producidas por ciertas bacterias que promueven procesos inflamatorios en el organismo".
Para lograr una microbiota saludable, Rinat Ratner, nutricionista de la Clínica Alemana y directora de la carrera de Nutrición de la U. del Desarrollo, recomienda "incluir en la dieta al menos 30 tipos de alimentos de origen vegetal diferentes a la semana. Esto incluye distintos tipos de frutas, verduras y legumbres (porotos, lentejas, garbanzos), sumado al consumo de alimentos fermentados como el kéfir o el chucrut. Estos alimentos aportan fibras fermentables y polifenoles que permiten 'alimentar' a nuestras bacterias".
Incluso, señala que esto se relaciona con la tendencia conocida como "fibermaxxing", que busca aumentar de forma progresiva el consumo de fibra, duplicando la cantidad recomendada -que suele ser entre 25 y 30 g al día- hasta 40 o 50 g. "Este alto consumo de fibra logra disminuir el estado inflamatorio al mejorar la microbiota intestinal y aumentar la producción de ácidos grasos de cadena corta, que contribuyen a reducir los procesos inflamatorios del cuerpo, además de ayudar al control de la glucosa, ya que la fibra ralentiza la absorción de azúcares y evita los picos de insulina", indica.