Cinco "buenos deseos 2026" para directorios en Chile
Llega fin de año y con él, esa costumbre tan humana como frágil de armar listas de "buenos deseos" o metas para el nuevo ciclo
Llega fin de año y con él, esa costumbre tan humana como frágil de armar listas de "buenos deseos" o metas para el nuevo ciclo. Sí, lo sabemos todos: muchas se olvidan rápido o, como suele decirse, "parten el lunes". Pero en la alta dirección empresarial, este ejercicio no es anecdótico. Es estratégico.
En un país que enfrentará un 2026 marcado por transformaciones políticas, sociales, regulatorias y tecnológicas, ¿cuáles serían esos "buenos deseos"? Dejo cinco.
Primer deseo: las personas correctas en la mesa. El directorio dejó de ser un premio de cierre de carrera. Estudios del Harvard Corporate Governance Forum (2025) muestran que los directorios más efectivos ya no se definen por prestigio histórico, sino por competencias clave: tecnología, sostenibilidad, gestión de crisis y creación de valor en entornos volátiles. La homogeneidad empobrece el debate y aumenta el riesgo de decisiones cómodas, no correctas.
Segundo: reuniones más estratégicas. El problema no es la falta de tiempo, sino la calidad del material para los directores: presentaciones eternas y con información poco jerarquizada. Según Frontiers in Psychology y Harvard Business Review (2023), el exceso de información deteriora el juicio. Tanta información no implica mejores decisiones ni favorece una buena deliberación.
Tercer deseo: mejor gobernanza. ¿Qué se resuelve en comité? ¿Qué en el pleno? ¿Qué se delega? Estudios de McKinsey (2025) muestran que reglas claras permiten decidir más rápido sin perder calidad. Decidir con coraje institucional, aunque la respuesta no sea perfecta, puede ser una ventaja competitiva.
Cuarto: innovación que interpele. Innovar no es aprobar pilotos ni "estar al día", sino cambiar el tipo de preguntas que hace el directorio. Según Deloitte (2025) y Spencer Stuart (2024), los boards que, por ejemplo, no abordan el impacto de la inteligencia artificial en sus negocios, toman decisiones con información incompleta. Un directorio que no pregunta por tecnología decide a ciegas.
Quinto deseo y final: agregar valor, de verdad. Preguntarse: ¿cómo agregamos valor? Para hacerlo es necesario desafiar con inteligencia, anticipar escenarios y sostener decisiones difíciles. Es entender cómo se crea valor hoy y cómo se proyecta mañana.
El verdadero test de un directorio no ocurre cuando todo funciona, sino cuando algo se rompe. Los mejores directorios en 2026 serán los que se atrevan a revisar cómo piensan, cómo conversan y cómo deciden.