El tirano encarcelado
Maduro ha sido un nefasto, corrupto, cínico, sanguinario, torturador y mentiroso
Maduro ha sido un nefasto, corrupto, cínico, sanguinario, torturador y mentiroso. Un dictador que se robó las elecciones y, a juzgar por los indictments -escritos de acusación de Estados Unidos-, ha sido también un mafioso y un narcotirano. Se respira una bocanada de aire fresco sabiéndolo preso. ¡Por fin! Cuánto daño les hizo a los venezolanos y cuánto daño nos hizo también a los colombianos. * * * * Que Maduro esté preso y ad portas de una larga condena, junto con su esposa, no quiere decir que mañana mismo o en el muy corto plazo vayan a asumir el poder María Corina y Edmundo. Supongo que en Washington consideran que en la coyuntura Edmundo y María Corina tienen la autoridad moral y la legitimidad democrática, pero no tienen la fuerza ni el control de la fuerza, de las armas, de los militares, de las capacidades bélicas para asegurar la estabilidad y la continuidad del proyecto de restauración de Venezuela. Nada sería peor que instalar precipitadamente a Edmundo en el sillón presidencial que se ganó en las elecciones y tener que registrar un golpe militar o una retoma narcomadurista del poder pocas semanas después, incluso con apoyo iraní, o de los chinos, o de los rusos, si sacan corriendo a los gringos hoy mismo de Venezuela, como algunos ingenua y equivocadamente pretenden. Trump no ha terminado la tarea. El golpe certero para extraer a Maduro no es suficiente. Hay una ardua faena pendiente que se debe adelantar de la mano de Estados Unidos para garantizar el restablecimiento de los factores democráticos, militares, económicos, políticos y sociales que permitan la gobernabilidad del régimen legítimo, aun si ello pasa por lograr algunos acuerdos con reductos maduristas que sean determinantes para neutralizar armas, colectivos chavistas, guerrillas y paramilitares. Ni siquiera a Edmundo y a María Corina les conviene que Trump se vaya ya mismo. Tampoco, que quede claro, se debe quedar "administrando" por un periodo prolongado y se deben observar -cómo no- preceptos tutelares del derecho internacional. Ojalá se puedan dar las condiciones para que María Corina pueda ir a unas elecciones libres, ganar la presidencia de Venezuela y asumir ella misma el poder. * * * * Me tiene muy sorprendido la hipocresía de personas importantes en Colombia y en el mundo que callaron cuando Maduro se robó las elecciones, que miraban para otro lado, que toleraron la usurpación de poder y ahora no les alcanzan las palabras para descalificar la operación de Trump. Trump, ante una violación flagrante y criminal de todos los preceptos fundamentales del orden jurídico y de la democracia por parte del delincuente Maduro, hizo lo que ninguno de los babosos burócratas internacionales de muchos organismos multilaterales se hubiera atrevido siquiera a recomendar. El debate sobre estas acciones es álgido en el mundo entero, pero una cosa está clara: si no era así, Maduro no iba a salir nunca y profundizaría el sufrimiento de su pueblo y el nuestro. Y en todo caso la lección final es importante: el crimen, la violación de derechos humanos, la corrupción y la usurpación del poder no van a quedar impunes. * * * * El presidente Petro quedó advertido. Con Trump no se juega. Comportamientos estridentes como tomar un megáfono en Nueva York para pedirles a los soldados de los Estados Unidos que desobedezcan a su máximo comandante no se olvida. Por eso, independientemente de ideologías políticas y de los legítimos debates sobre el derecho internacional, la clave debe ser la prudencia para no embarcar al país en nuevos e innecesarios sobresaltos y debates estériles que luego pueden dar pie a nefastas consecuencias.
En blanco y negro
Juan Lozano