Naciones Unidas (ONU) presentó un informe sobre las perspectivas económicas mundiales para 2026 y 2027, analiza los indicadores de los países e incluye el contexto global actual
Naciones Unidas (ONU) prevé que la producción económica mundial crezca un 2,7% en 2026, ligeramente por debajo del 2,8% estimado para 2025 y muy por debajo del promedio prepandemia de 3,2%.
Para esta región, prevé un crecimiento de 2,3% este año. El alza del PIB de Argentina está estimada en 3,8%, Brasil 2% y Uruguay 2,1%.
La ONU prevé que el crecimiento de EE.UU. esté en 2% este año, el de China 4,6% y la Unión Europea 1,3%.
Esto resulta del informe "Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2026" de la ONU, presentado este jueves, en un contexto de "profunda incertidumbre y de cambios acelerados en el orden económico global", señala.
Específicamente para Uruguay, estima un año 2025 (ya cerrado) con 2,2% de crecimiento de su PIB (venía de 3,1% de 2024, por efecto rebote de la sequía), 2,1% para 2026, y 2,4% para 2027. En cuanto a la inflación en Uruguay, la ubica en 4,6% en 2025, 4,1% para 2026 (obsérvese que estaría por debajo de la meta del BCU, marcada en 4,5%) y 4,4% en 2027.
Las potencias
En Estados Unidos, el crecimiento económico se desaceleró del 2,8% en 2024 a un estimado del 1,9% en 2025, ya que el sólido gasto de los consumidores y la inversión relacionada con la inteligencia artificial se vieron parcialmente compensados por la debilidad de la construcción residencial y comercial.
Se prevé que el crecimiento de EE.UU. ascienda ligeramente al 2% en 2026 y al 2,2% en 2027, respaldado por políticas fiscales y monetarias expansivas. Es probable que la inflación continúa el informe se mantenga por encima del objetivo del 2% en 2026, aunque debería moderarse gradualmente a medida que los efectos arancelarios se desvanezcan y los costos de la vivienda se estabilicen. Los riesgos a la baja provienen de la incertidumbre política, un panorama fiscal complejo y la posibilidad de fuertes correcciones en los mercados bursátiles.
En el informe, la ONU prevé que la economía de China crezca 4,6% en 2026 y 4,5% en 2027, tras una expansión estimada del 4,9 % en 2025.
Una relajación temporal de las tensiones comerciales con Estados Unidos, que incluye reducciones arancelarias específicas y una tregua comercial de un año, ha contribuido a estabilizar la confianza, mientras que se espera que el apoyo político sustente la demanda interna. Mientras tanto, el superávit comercial de bienes del país superó el US$ 1 billón en los primeros 11 meses de 2025, lo que refleja un sólido crecimiento de las exportaciones a mercados más allá de Estados Unidos, incluidas otras economías asiáticas y europeas.
Sin embargo, persisten los riesgos a la baja, como la posible reanudación de las fricciones comerciales, la disminución de la demanda externa y la persistente debilidad del sector inmobiliario.
En cuanto a la Unión Europea (UE), la ONU proyecta un crecimiento del 1,3 % para 2026 y del 1,6% para 2027, en comparación con un crecimiento estimado del 1,5% en 2025.
El gasto de consumo resiliente, respaldado por mercados laborales estables y el aumento de los salarios reales, sigue siendo el principal motor del crecimiento de la UE, mientras que el aumento de los aranceles en Estados Unidos y la incertidumbre geopolítica probablemente enlentecerán las exportaciones.
Las limitaciones estructurales de larga data, como las presiones sobre la competitividad, los elevados costos energéticos, el envejecimiento de la población y la lenta difusión tecnológica, seguirán limitando el crecimiento de la productividad de la UE en 2026.
En América Latina y el Caribe, las perspectivas se mantienen en general resilientes, con una ligera disminución del crecimiento, de un estimado del 2,4% en 2025 al 2,3% en 2026, antes de alcanzar el 2,5% en 2027, manteniéndose por encima del promedio del 1,6% en el lapso de 2010-2019.
Las perspectivas a corto plazo para la región se mantienen estables, respaldadas por un consumo y una inversión sólidos, así como por impactos más leves de lo previsto de los aranceles estadounidenses. Los riesgos a la baja surgen de una posible desaceleración del crecimiento en los principales socios comerciales, condiciones financieras más restrictivas e incertidumbre política global.
Por otra parte, el alto nivel de deuda, el aumento de los costos de los intereses y la lenta desinflación limitan el margen de maniobra de la política monetaria y fiscal. El déficit de cuenta corriente se mantiene moderado en un contexto de crecimiento también moderado de las exportaciones y un ligero aumento de importaciones.
Las condiciones del mercado laboral de la región se mantuvieron firmes el año pasado a pesar del moderado crecimiento económico.
El desempleo disminuyó o se mantuvo bajo en varias economías, como Brasil, Costa Rica, República Dominicana, Paraguay y Uruguay. Brasil registró en octubre un mínimo de varias décadas del 5,4 %. El aumento de los salarios mínimos y la desaceleración de la inflación impulsaron el alza de los salarios reales.
En cambio, la tasa de desempleo en Argentina se situó en el 7,6 % en el segundo trimestre de 2025, apenas por debajo del máximo de cuatro años del 7,9 % registrado a principios de año, observa el informe.
En Argentina, las condiciones macroeconómicas se han estabilizado tras la profunda recesión de 2023 y 2024. Se proyecta que el crecimiento del PIB baje de 4,3% estimado en 2025 a 3,8% en 2026, lo que refleja una moderación tras la fuerte recuperación, dice ONU. El Gobierno ha impulsado un programa de estabilización basado en la consolidación fiscal, la unificación cambiaria y una política monetaria más restrictiva para restablecer la confianza y frenar la inflación, aunque con gran coste social.
Cabe destacar que para Brasil, la ONU espera que el crecimiento se mantenga bastante firme, moderándose de 2,5% en 2025 a 2% en 2026, y 2,3% en 2027, muy por encima del promedio del 1,4 % de 2010-2019.