Dijo llamarse de otra forma al ser internado en el Maciel tras recibir cuatro disparos, por lo que pudo pasar desapercibido; Tribunal rechazó arresto domiciliario por complicidad de su familia.
Un hombre señalado de haber rapiñado a una funcionaria policial fue enviado a
prisión preventiva luego de estar meses prófugo. En ese tiempo fue internado tras recibir cuatro balazos, algo que podía llevarlo a ser ubicado por la
Policía, pero su paso fue desapercibido ya que al ingresar dio un nombre distinto.
El episodio por el que está siendo investigado ocurrió durante la madrugada del 1° de julio del año pasado. Sobre las 05:00, una mujer policía de 21 años caminaba por Camino Carlos A. López, en el barrio Colón. Al llegar a la intersección con la calle Ramón Landívar fue abordada por el imputado y otro hombre (quien también está siendo sometido a proceso judicial).
Entre los dos la empujaron y tiraron al piso para así amenazarla, exhibiéndole un cuchillo. Le robaron su arma de reglamento, el cargador correspondiente, un handy, su celular y una mochila con artículos personales. La víctima sufrió lesiones leves.
Para llegar a los delincuentes se utilizó, además de la declaración de la joven policía, la información aportada por testigos reservados, filmaciones y comparativas de registros fotográficos. Los rapiñeros fueron señalados con nombre, características personales y apodo. Mientras era investigado por esta causa, el ahora imputado recibió cuatro disparos en sus piernas, por lo que debió ser internado en el Hospital Maciel. Si bien ya estaba siendo buscado, la Policía no se enteró de su paso por el centro de salud ya que, al ingresar, el delincuente dijo otro nombre.
Cuando la policía tomó conocimiento sobre su internación se libró un oficio para detenerlo, pero para ese entonces el hombre ya había sido dado de alta.
De esta forma, el hombre estuvo tres meses sin ser ubicado, escondiéndose en la casa de familiares, amigos y vecinos. No fue hasta luego de varios allanamientos y la declaración de un testigo reservado que lo ubicaron en la casa de una vecina.
Prisión
Luego de que la jueza subrrogante Bettina Duter formalizara la investigación por un delito de lesiones personales y uno de rapiña agravada, se debatió la medida cautelar, que finalmente fue de 120 días de prisión preventiva. Antes de ingresar a la cárcel fue trasladado a su prestador de salud, donde permaneció con custodia policial hasta su recuperación.
La defensa del imputado aseguró que el hombre no quiso esconderse de la Policía sino que dijo otro nombre al ser internado "por miedo". "Simplemente estaba tratando de evitar que siguieran atentando contra su vida si sabían que él estaba ahí", aseguró su abogada.
Además, vinculado a su recuperación tras el ataque en el que recibió los disparos y por el que dice temer que los agresores quieran "terminar con lo que intentaron hacer", aseguró que la cárcel "acarrearía un grave riesgo" para su integridad física. Esto, vinculado a la que necesitaría curar sus heridas y en la cárcel las condiciones de higiene suelen ser precarias. Por este motivo solicitó que la medida fuera un arresto domiciliario en la casa de su madre.
Por su parte, la Fiscalía de Flagrancia de 12do Turno, encabezada por Mirna Busich, se opuso, asegurando que cuando fue dado de alta del hospital estuvo en su domicilio, así como en el de su hermana y lo de su abuela, "eludiendo cada vez que la Policía iba a un lugar y a otro a buscarlo".
"Cuando se hacen los allanamientos, no estaba en ninguno de esos domicilios y un vecino informó a la policía dónde estaba", argumentó el equipo fiscal para solicitar la prisión preventiva. "Mentir el nombre para salir, evidentemente, está contenido por la familia", concluyó.
En la discusión sobre la medida cautelar se contemplaron los posibles riesgos que podría representar el imputado en caso de no ir a un centro carcelario. Uno de los mencionados fue el riesgo para la víctima, ya que se trata de una funcionaria policial que trabaja en la zona donde ocurrió el hecho, camina por ese lugar durante la madrugada y es fácilmente ubicable.
Además, se hizo referencia a testigos reservados que son de su propio entorno y han dicho tenerle miedo, así como otros que aún no han declarado pero manifestaron sentirse igual.
Finalmente, tras la resolución de la jueza de primera instancia y la apelación de la defensa, el Tribunal de Apelaciones Penal de 1er Turno mantuvo la decisión inicial, argumentando que la casa de su madre "no da la seguridad necesaria para asegurar el riesgo relevado".