Domingo, 11 de Enero de 2026

Susana Jiménez, "motor" en políticas públicas, es elegida por sus pares como "Economista del 2025"

ChileEl Mercurio, Chile 11 de enero de 2026

"Soy la primera, pero no seré la última" ha dicho desde que fue elegida para liderar a los empresarios chilenos, a quienes este año embarcó en la iniciativa "Motores para Chile": 50 propuestas para reimpulsar el crecimiento y la inversión, que entregaron a los candidatos presidenciales. Es el sello de la trayectoria que la economista UC inició en el Banco Central y ahora llevó al mundo privado. M. Soledad Vial A.

ace justo un año, Susana Jiménez hizo noticia por ser elegida la primera presidenta de la principal cúpula empresarial del país. Más que la "cuota", mote que no le gusta, la economista y magíster de la Universidad Católica trajo a la Confederación de la Producción y del Comercio, su pasión por las políticas públicas. Antes la desarrolló en el Banco Central, en Libertad y Desarrollo, como ministra de Energía y, ahora, la instaló en la casona de Monseñor Sótero Sanz.
"Pueden hacer que un país se desmorone, como muchas experiencias latinoamericanas, o florezca como lo logró Chile después de 30 años de crecimiento y solidez institucional", explica de su compromiso por incidir desde el mundo empresarial en ese espacio, aporte que sus pares valoraron para distinguirla como la "Economista del año 2025", premio que Economía y Negocios de El Mercurio entrega desde 2001.
De "familia chica", tiene un hermano, creció entre alemán por su madre austríaca, inglés -hablaban sus padres entre ellos- y español. Año por medio estudiaba seis meses en Austria, y otro semestre en Chile en el Saint George's, colegio de su papá.
"Una educación estricta, enfocada en los estudios", recuerda la exministra, también en el piano -que ella toca-, la ópera, labores como tejer y bordar, y deporte al aire libre. Eso último lo aportó el padre agrónomo, dedicado hoy a su lechería en Curacaví, a donde la presidenta de la CPC lo acompaña cada sábado.
Entre tantos intereses, primó su inclinación matemática y se decidió por Ingeniería Comercial en la U. Católica, también postuló a Arquitectura, y en algún momento, pensó en Medicina. Desde entonces mantiene amigas que siguieron administración, y otras, como Andrea Repetto y Mónica Ruiz, con las que estudió Economía. Luego evaluó estudiar en el extranjero, pero primó la aventura. Ya casada, partieron con su marido, el presidente de Penta Financiero, Marco Comparini, a mochilear a Europa, al Sudeste asiático y terminaron en EE.UU., donde trabajaba su hermano.
Susana había renunciado a su primer trabajo en la consultora del exministro Juan Andrés Fontaine y Luis Hernán Paul. Y al regreso, mientras postulaba al Banco Central -a la Unidad Asesora de Política Económica, que encabezaba Rodrigo Vergara-, estuvo un verano con el también exministro José Ramón Valente, en Econsult. Años después, los tres coincidirían en el primer gabinete de la segunda administración de Sebastián Piñera.
El "remezón" del terremoto en 2010 y un giro social-público
Instalada en el Banco Central, a los 2 años Susana haría nuevamente las maletas, esta vez, con destino a Nueva York, donde hizo diplomados en asuntos internacionales y trabajó para el Ministerio de Hacienda.
Ya en Chile se sumaría a la consultora de Roberto Zahler y Patricio Rojas, sus exjefes en el Banco Central, y pondría su foco en el análisis macroeconómico y la emergente área de libre competencia.
Pero el terremoto de febrero de 2010 remeció al país y también a la economista. Decidió volcarse a las políticas públicas con impacto social, un giro sin vuelta atrás. "Se consigue una incidencia social muy gratificante", reflexiona hoy. Libertad y Desarrollo, el think tank que había visto partir a muchos de sus técnicos al gobierno de Piñera -a su director ejecutivo Cristián Larroulet, entre ellos-, le abrió ese espacio.
Ahí estuvo 8 años, y como subdirectora, el mismo Piñera le pidió coordinar con el entonces director de su fundación "Avanza Chile", Gonzalo Blumel, el programa para su segunda campaña presidencial. De ahí al gabinete fue un paso, y Jiménez se convirtió en la primera ministra de Energía. Además de lo técnico, la cartera le permitió recorrer Chile y entregar soluciones a comunas que "nunca habían tenido un refrigerador".
Estaba en eso, cuando los medidores inteligentes, aunque "heredados" -dos días antes de terminar, el gobierno de Michelle Bachelet firmó el decreto-, sellaron su salida, al año y medio de gobierno. No sirvieron sus idas a los matinales, decenas de entrevistas y esfuerzos por explicar el avance tecnológico que implicaban o que los consumidores ya pagan por la infraestructura eléctrica.
-¿Le faltó una mirada más política?
"Sin duda, pero técnicamente consideraba bueno proveer un mejor servicio a los clientes. Si hoy se corta la luz y no llamo a la compañía, la compañía no sabe que mi casa está sin luz. Lo defendí mucho".
-Se criticó que los ministros de Piñera eran muy "tecnócratas"...
"Recordemos que al año y medio de gobierno vino al estallido. Entramos en un ciclo de cuestionamiento a la tecnocracia, a los expertos, una presión creciente de las redes sociales, donde también se instalan verdades que dejan poco espacio a fundamentos. Cuesta entender los códigos de la dinámica política y no es casualidad que los primeros seis ministros que salimos de la segunda administración no teníamos partido político".
-¿Fue un golpe duro para una profesional tan destacada?
"Me dolió la salida. Habíamos armado un excelente equipo, uno quiere hacer cosas, está totalmente camiseteada".
La oferta de Piñera de sumarse a su "segundo piso" -además del directorio de BancoEstado- anduvo un rato, pero vino el estallido y "las agendas cambiaron".
En enero de 2020 tomó vacaciones, llegó la pandemia y se vio encerrada con su familia y mascota. "Fue un tiempo que no había tenido", reflexiona, sin embargo resultó breve y marcó un nuevo giro, esta vez, al mundo privado. Le ofrecieron entrar al directorio de Soprole, y por ahí llegó al consejo de Sofofa. El entonces presidente de los industriales, Bernardo Larraín, le propuso ser su vicepresidenta y entró al comité de políticas públicas, en pleno debate constitucional. Luego sumaría sillones en las sanitarias de Ontario Teacher's, Esval y Essbio, y otro en Invexans, la sociedad del grupo Luksic que controla su participación en la compañía francesa de cables y en Enex.
-¿Cómo una economista se abre paso hasta llegar a la principal cúpula empresarial?
"Se creó la vicepresidencia, la Sofofa propuso mi nombre y el nuevo presidente, Ricardo Mewes, me ofreció acompañarlo. No lo conocía y le pedí que nos juntáramos, porque sabía que si me comprometía, no sería para la foto: me gusta meterme a full ".
-Esa vicepresidencia se interpretó como una forma de sumar "la cuota femenina" a un gremio de hombres, ¿le incomodó?
"No me gustan las cuotas y nunca lo consideré así. En mi reunión con Ricardo le manifesté mi interés por hacer la pega, incidir en política pública para darle a la CPC el rol que tiene en el debate público. Fue una buena dupla, él efectivamente representaba más el mundo empresarial y me dio mucho espacio en discusiones como la reforma de pensiones, tributaria, medio ambiente. Se lo agradezco".
-¿No cree que por las cuotas, las mujeres han avanzado en lo público y privado?
"Claro, pero hay modalidades intermedias como las cuotas sugeridas. Somos parte de un proceso histórico y no juzgo el pasado con los ojos de hoy. Tenemos mujeres que ocupan la mitad o más de las plazas universitarias, estamos igualmente preparadas y sé que estoy abriendo un camino. Soy la primera, pero no seré la última".
"El tema del mercado laboral debe revisarse, en general"
Susana Jiménez acaba de cumplir su primer año como líder de los empresarios. El proyecto "Motores para Chile", que lideró, formula sus 50 propuestas trabajadas por 80 expertos y empresarios, que entregaron a los principales candidatos de la última elección. Ahora lo están haciendo con los respectivos ministros.
"Los años electorales traen esta oportunidad", afirma, "la discusión país es de más largo plazo". El documento apunta "al corazón de lo que nosotros sabemos: cómo volver a crecer, a invertir, a generar condiciones para más empleo, mejores salarios, más oportunidades".
-¿Ven mejores oportunidades en un gobierno más afín como el de Kast?
"Es muy difícil decir: 'los empresarios piensan'. Tenemos seis ramas con empresas socias, grandes y chicas, gremios regionales. Tenemos un mínimo común en principios como la iniciativa privada, derecho de propiedad, Estado de Derecho, y coincidimos en la preocupación por la seguridad, por exigencias medioambientales que pueden restringir la actividad productiva, por mayores costos laborales, y la competitividad tributaria. Hemos tenido una muy buena relación con los actuales ministros, como esperamos tenerla con los que lleguen con el Presidente Kast".
-¿Cómo evalúa la administración Boric, con un discurso más estatista?
"Al final, uno evalúa por los resultados, no por la afinidad. Vemos una economía que se mantiene estancada; celebramos que pueda terminar en un 2,4%, pero sigue en la medianía del 2% con una inversión que recién está empezando a repuntar muy ligada a maquinarias y equipos, básicamente a reposición, y una situación laboral muy preocupante que no cede, y tiene que ver con decisiones que han aumentado los costos de contratación".
-¿Fue un error de los empresarios apoyar la ley de las 40 horas?
"No es un error, tiene sentido aspirar a menores jornadas en la medida que el país crece y produce. Es importante que la reducción de jornada vaya acompañada de medidas que aumenten la productividad, pero también de mayor flexibilidad como se hizo con sectores específicos".
-¿El nuevo gobierno debería introducir cambios?
"El tema del mercado laboral debe revisarse, en general, o se corre el riesgo de que esta tasa de 8% de desempleo se vuelva estructural. En esta administración no solo se ha legislado reduciendo jornada, aumentando salarios mínimos muy por sobre la productividad, también ha habido muchas interpretaciones, dictámenes y exigencias de la Dirección del Trabajo que han rigidizado las relaciones laborales. Ahora, se presenta la negociación ramal que difícilmente puede pensarse como una propuesta en pro de más puestos de trabajo".
-¿Le preocupa que vuelva la violencia y frene la actividad económica?
"El estallido, los borradores constitucionales, el letargo económico que significó, la merma que produjeron los retiros (previsionales) en el mercado de capitales, la inflación, constituyen una experiencia que no se puede ignorar. Hoy, el país está preocupado por la seguridad, el orden público, el crecimiento económico, la inversión, porque hay conciencia de que sin esas condiciones no es posible entregar más y mejores servicios públicos. Desde el mundo empresarial hemos hecho un trabajo bien focalizado en también ser parte de la solución con 'Empresas por Chile', estamos muy conscientes de que la gestión privada puede dar solución a problemas públicos".
-El Estado ha ido avanzando en pensiones, salud, educación, ¿eso debe revisarse?
"La experiencia nos ha demostrado que la gestión privada es más eficiente no solo en sus actividades propias, también en la prestación de servicios públicos debidamente regulados por el Estado. Dicho eso, particularmente en el último período han avanzado, por ejemplo, ideas de que para explotar el litio hay que ir con el Estado como socio mayoritario. Uno podría plantear si es la forma más eficiente para que el Estado aproveche nuestros recursos naturales. Es una pregunta que está abierta".
"No es frecuente encontrar una profesional que combine su adhesión inquebrantable a la 'buena doctrina' económica, voluntad, capacidad y flexibilidad para hacerla carne, y su modestia para ejercer posiciones de liderazgo".
JUAN ANDRÉS FONTAINE EXMINISTRO
"Lo que más me impresionó fue su curiosidad intelectual, lo que no sabía quería aprenderlo. También su disciplina, que la hacía muy buena dirigiendo grupos de trabajo". LUIS LARRAÍN PRESIDENTE LIBERTAD Y DESARROLLO
"Entiende que hay que entrar al debate público con convicción y propuestas ambiciosas, fundadas en evidencia que muevan la frontera de lo posible, y también dialogar con quienes piensan diferente para avanzar".
BERNARDO LARRAÍN EXPRESIDENTE DE SOFOFA
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