Domingo, 11 de Enero de 2026

De plazas de fútbol a escenarios impensables: así fue la evolución de las sedes del fútbol de la Primera División

Costa RicaLa Nación, Costa Rica 11 de enero de 2026

El fútbol de la Primera División costarricense empezó en canchas abiertas en 1921 y su primer estadio se inauguró en 1924

Desde las céntricas canchas de fútbol en las cabeceras de provincia hasta estadios ubicados en zonas rurales, un total de 63 escenarios han albergado partidos de la Primera División a lo largo de la historia del fútbol de Costa Rica.

El estadio Puente Piedra, de Grecia, sede del Sporting FC en el Torneo Clausura 2026, se convertirá en la sede número 64 donde se dispute un encuentro de la máxima categoría del fútbol tico, cuando este miércoles 14 de enero el cuadro albinegro reciba al Club Sport Herediano, a las 7 p. m., en el arranque del certamen.

De los 63 campos de juego que han organizado partidos de la Primera División desde 1921 hasta la fecha, 17 sedes fueron canchas abiertas o plazas de deporte, mientras que el resto corresponden a estadios que, en algunos casos, aún se mantienen en uso, mientras que otros quedaron en el olvido.

Y es que, aunque el campeonato de la Primera División de Costa Rica se disputa desde 1921, fue hasta 1924 cuando se inauguró el Estadio Nacional, que con el tiempo se convirtió en la sede de los diferentes equipos de San José de la época.

Antes de su apertura, los partidos se jugaban en plazas deportivas, rodeadas de aficionados a la orilla de la cancha, una práctica que marcó los primeros años del balompié costarricense.

Con el paso del tiempo se fueron sumando escenarios emblemáticos como el estadio Alejandro Morera Soto de Alajuela (1942), el Rafael "Fello" Meza de Cartago (1949), el Eladio Rosabal Cordero (1951) en Heredia y el estadio Ricardo Saprissa Aymá (1972) en Tibás.

A ellos se agregan los estadios Municipal de Pérez Zeledón (1953), Miguel Lito Pérez (1958), Carlos Ugalde Álvarez (1966), José Joaquín Coyella Fonseca (1970) Edgardo Baltodano (1977) y Carlos Alvarado de Santa Bárbara, que son sedes oficiales de Pérez Zeledón, Puntarenas FC, San Carlos, Guadalupe FC, Municipal Liberia, y Herediano, respectivamente, en la actualidad. En aquellos años de inauguración no se utilizaban en Primera, sino hasta que los inquilinos fueron ascendiendo.

Jugar en canchas abiertas fue lo más habitual durante los primeros años del certamen. Incluso los equipos josefinos disputaron partidos de Primera División en terrenos que hoy forman parte del parque La Sabana y sus alrededores, donadas por el sacerdote Manuel Antonio Chapuí, en 1783.

El periodista y estadígrafo Gerardo Coto Cover recordó que en los inicios del balompié nacional era común jugar en canchas abiertas e, incluso, que los primeros equipos celebraran sus títulos junto a los aficionados en esas plazas.

"El Herediano empezó jugando en la Plaza González, en Flores; el Cartaginés en la Plaza Iglesias, y Alajuelense en la Plaza Yglesias, en honor al presidente Rafael Yglesias, quien gobernó Costa Rica de 1894 a 1902. Estos fueron los primeros escenarios de los equipos más tradicionales del fútbol tico", comentó Coto.

El periodista también señaló que equipos de la época como La Libertad, Orión y Gimnástica Española organizaban sus encuentros como locales en las canchas del parque La Sabana.

Estadios a lo largo del país

Los estadios más recientes que han funcionado como casa para equipos de la Primera División son el Ernesto Rohrmoser, en Pavas (inaugurado en 2013), sede del Sporting FC, y el Rafael Bolaños, de Alajuela (2018), escenario del Carmelita. Ambos fueron remodelados para cumplir con los requisitos de la máxima categoría.

Sin embargo, durante la década de los años 90, otros reductos también recibieron partidos de la Primera División, como los estadios de Bagaces y Cañas, en Guanacaste, que en su momento fueron sedes del Municipal Puntarenas.

"Hay una serie de estadios que solo albergaron un partido de la máxima categoría, como el de Palmar Sur, Orotina, el Hugo Vital Monge en San Antonio de Desamparados, o el Teodoro Picado, en San Sebastián, donde jugó en una ocasión el equipo de Sagrada Familia", manifestó Coto.

El comunicador añadió que "escenarios como el Manuel Sanabria, de Río Azul, recibieron dos encuentros; el Garabito, de Jacó, tres; y el Quincho Barquero, de Paraíso, cuatro, luego de fungir como canchas alternas de equipos de la Primera División".

También figuran estadios como el de Naranjo, el Hermanos Umaña Parra de San Marcos de Tarrazú, el Municipal de Ciudad Cortés, el de Pital de San Carlos, el Cacique Diriá de Santa Cruz, el Elíecer Pérez Conejo de Sarchí y el estadio Nuevo de Limón —hoy en ruinas—, donde también rodó la pelota de la "División de Honor".

Es claro que actualmente algunos de estos estadios no contarían con el aval del Comité de Licencias, al no cumplir con requerimientos como las medidas oficiales, iluminación adecuada o condiciones para el VAR. Sin embargo, quedan para la historia como escenarios donde el fútbol de Costa Rica fue labrando su camino.

Los estadios actuales serían impensables para aquella época rudimentaria cuando nació el balompié costarricense hace más de un siglo, algunos con canchas sintéticas, iluminados por gigantes lámparas o miles de butacas individuales para comodidad de los aficionados.

La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela