Lunes, 12 de Enero de 2026

Venezuela: implicancias para el petróleo y el sector energético

UruguayEl País, Uruguay 12 de enero de 2026

El analista Noah Barrett de Janus Henderson analiza el impacto sobre los precios del petróleo y las acciones del sector energético tras la remoción de Nicolás Maduro , y cómo deberían pensar los inversores el impacto de largo plazo.

La sorpresiva operación militar de Estados Unidos en Venezuela durante el primer fin de semana de 2026, que incluyó la captura del presidente Nicolás Maduro, generó un sacudón geopolítico al inicio del nuevo año. La promesa del presidente Trump de convocar a las grandes petroleras estadounidenses para reconstruir la deteriorada infraestructura petrolera del país podría reconfigurar la oferta global y el sector energético. Sin embargo, los precios del petróleo se han mantenido relativamente calmos en el impacto inicial, reflejando tanto el rol reducido de Venezuela en el mercado petrolero global como la realidad de que un volumen significativo de barriles venezolanos adicionales no llegará al mercado de un día para el otro. A más largo plazo, las implicancias para la economía del refinado y para determinadas acciones del sector energético podrían ser más relevantes.

Impacto de corto plazo sobre el petróleo probablemente limitado

A pesar de los titulares, los acontecimientos en Venezuela probablemente tengan un impacto acotado en los precios del petróleo en el corto plazo. Si bien hay algo de crudo venezolano actualmente en tránsito petróleo que quedó retenido por las sanciones y que podría salir al mercado próximamente, en el contexto del mercado petrolero global no se espera que esto tenga un efecto significativo sobre los balances de oferta y demanda.

Alguna vez un productor dominante, la producción de Venezuela cayó de forma sostenida durante las últimas dos décadas y hoy representa menos del 1% de la oferta global, con gran parte de esos flujos dirigidos a China. Al mismo tiempo, el mercado enfrenta un exceso de oferta creciente, a medida que la OPEP+ y otros productores suman barriles en un contexto de crecimiento moderado de la demanda. Esperamos que Petróleos de Venezuela (PDVSA), la empresa estatal de petróleo y gas del país, continúe operando con normalidad bajo una administración interina supervisada por Estados Unidos, con pocos cambios en la producción en el corto plazo.

Evaluando la reacción inicial del mercado

La reacción inicial de los precios en los mercados petroleros fue moderada, con los futuros del Brent operando dentro de un rango relativamente estrecho. Dicho esto, si bien el movimiento inicial fue a la baja, los precios terminaron repuntando, con el alza de corto plazo atribuida tanto a la incertidumbre geopolítica como al posicionamiento del mercado, en un contexto en el que el petróleo venía de registrar su mayor caída anual desde 2020. En paralelo, el sector energético fue el de mejor desempeño dentro del índice S&P 500® en la jornada, impulsado por subas en las acciones de las grandes petroleras integradas, compañías de servicios petroleros y refinadoras.

Los precios del petróleo pasaron de una leve baja a una suba superior al 1%

Los futuros del Brent fluctuaron el 5 de enero, aunque el movimiento neto de precios fue relativamente acotado.

El panorama de oferta de largo plazo luce bajista para los precios del petróleo

Venezuela posee una de las mayores reservas de petróleo del mundo, estimadas en más de 300.000 millones de barriles, lo que ubica al país en el primer lugar a nivel global. Sin embargo, la producción cayó de forma sostenida desde la expropiación de las inversiones extranjeras en 2007, pasando de un pico cercano a los 3,45 millones de barriles diarios (bpd) en 1998 a menos de un millón de bpd en la actualidad.

Dada la falta de inversión en el país y el deterioro de su infraestructura, llevar la producción nuevamente a niveles anteriores requeriría una cantidad significativa de tiempo y capital. Entre 2010 y 2015, Venezuela promedió entre 2.2 y 2.4 millones de bpd. Volver a esos niveles probablemente lleve entre uno y tres años, aunque creemos que el plazo podría inclinarse hacia el extremo más corto si las grandes petroleras estadounidenses deciden regresar al país. Es importante destacar que se trata en gran medida de yacimientos convencionales, donde las compañías estadounidenses tienen una larga historia operativa, lo que permitiría una recuperación más rápida que en proyectos de frontera.

Implicancias para el sector energético: ¿quiénes podrían ganar y quiénes perder?

Si Estados Unidos avanza con inversiones significativas en Venezuela, el aumento de la producción (oferta) sería bajista para los precios del petróleo en el largo plazo. Al mismo tiempo, las refinerías de la Costa del Golfo podrían verse beneficiadas, ya que están bien equipadas para procesar este tipo de crudo pesado, y las menores distancias de transporte reducirían los costos logísticos. En contrapartida, esto podría representar un viento en contra para los productores canadienses, dado que parte de sus barriles pesados serían desplazados en favor del petróleo venezolano y deberían encontrar nuevos mercados. La enorme inversión necesaria para reconstruir la infraestructura petrolera de Venezuela estimada por algunas fuentes en más de US$ 100.000 millones también podría generar oportunidades significativas para las principales compañías estadounidenses de servicios petroleros, junto con las grandes petroleras integradas.

La estabilidad política sigue siendo un obstáculo clave

Si bien esperamos mayor claridad en el corto plazo, la situación sigue siendo altamente dinámica, y la revitalización de la industria petrolera del país enfrenta desafíos importantes. En la actualidad, Chevron es la única gran petrolera estadounidense que opera en Venezuela; sus joint ventures con Pdvsa representan entre el 20% y el 30% de la producción total del país. Otras compañías estadounidenses que se retiraron de la región hace años podrían esperar a que el entorno político se torne más estable antes de regresar. Una participación más amplia probablemente dependerá de garantías de que no se repetirán las confiscaciones de activos privados realizadas por gobiernos anteriores, así como de mayor claridad en torno a las joint ventures extranjeras, en particular aquellas que involucran a China y Rusia.

Qué observar de ahora en adelante

La situación en Venezuela pone de relieve cuán rápido los cambios geopolíticos pueden repercutir en los mercados energéticos. Si bien el impacto de corto plazo sobre los precios parece limitado, el panorama de largo plazo dependerá de la claridad de las políticas, la inversión en infraestructura y una mayor confianza en la estabilidad política.

Para los inversores, estos acontecimientos subrayan el valor de un enfoque de gestión activa, disciplinado y preparado para navegar la volatilidad, evaluar exposiciones específicas por compañía y posicionarse frente a oportunidades a medida que evoluciona el escenario.

- Noah Barrett, analista de investigación de Janus Henderson.
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela