Tirano Banderas
A fe mía, observa el discreto Critilo, que es tiempo de releer el "esperpento" novelístico de Ramón del Valle-Inclán titulado "Tirano Banderas" y publicado en 1926
A fe mía, observa el discreto Critilo, que es tiempo de releer el "esperpento" novelístico de Ramón del Valle-Inclán titulado "Tirano Banderas" y publicado en 1926.
No se os escapa, apunta el sabio, que la novela (y su posterior adaptación cinematográfica) muestra los rasgos típicos de las dictaduras unipersonales hispanoamericanas. Está ambientada en un país ficticio que tiene muchas semejanzas con México, que el autor visitó alguna vez. Hasta propongo que una de sus inspiraciones pudo haber sido el general Porfirio Díaz, exiliado cuando empezó la Revolución Mexicana de 1910.
Allí se describe lo que ha llegado a ser un tópico. Repetido en los casos del dictador Francia, de Paraguay; Batista, de Cuba, y Trujillo, de República Dominicana, muestra la grotesca rusticidad del dictador, su autoencomio permanente y la dudosa lealtad de sus obsecuentes servidores. Lo ridículo bien merece el calificativo de "esperpéntico" con que Valle-Inclán inicia un género literario peculiar.
Poca novedad muestran las historias de los dirigentes epitomizados por Santos Banderas. En todos se observa la paranoia del poder absoluto que se sabe ilegítimo, las inevitables rebeliones y las también inevitables intervenciones extranjeras. Es un tema para reflexionar.