Crítica de la película dirigida por Josh Safdie y con Timothée Chalamet como un jugador de ping que toma todas las decisiones equivocadas
Por lo visto era
Josh el que ponía el ritmo acelerado, la debilidad de sus héroes y la incomodidad en los hermanos
Safdie. Como prueba está la distancia en el tono en sus primeras películas separados.
Benny, el otro, estrenó
La máquina: The Smashing Machine, una historia de superación y deporte que tenía a
The Rock como un boxeador enfrentando las contrariedades de su vida. El tono era inspirador.
Marty Supremo, la de
Josh Safdie, también está basada en un deportista real (el jugador de ping pong Marty Mauser), pero su mirada sobre el personaje está más cerca de la de
El placer de ser robado,
Viviendo al límite y
Diamantes en bruto, algunas de las firmadas con Benny.
Al igual que en esas, acá hay un antipático héroe en caída libre llevándose, con prisa y sin pausa, todos los daños colaterales posibles por su desfiladero personal y moral.
Ambientada en la década de 1950, Mauser (
Timothée Chalamet) sueña con convertirse en la primera figura mundial del ping pong. Tiene el talento y el carisma necesarios, pero también una facilidad autodestructiva y un punto de partida intrincado.
Vive con su madre (Fran Drescher), una amiga casada espera un hijo que podría ser suyo, tiene un amorío con la esposa (Gwyneth Paltrow) de un posible benefactor (Kevin O'Leary), le pierde el perro a un mafioso local (Abel Ferrara). Intenta abrirse camino bordeando el delito o haciendo payasadas con una disciplina de la que es un artista.
Es un estudio de personaje contado por acumulación como un yenga siempre a punto de desmoronarse. Chalamet, la fotografía de Darius Khondji y la música de Daniel Lopatin con una banda de sonido anacrónicamente de éxitos de los 80 dan mucho a una película importante.
Marty Supremo ( * * * * *)Título original: Marty Supreme . Origen: EE.UU., 2014. Director: Josh Safdie. Guion: Ronald Bronstein, Safdie. Con: Timothée Chalamet, Gwyneth Paltrow, Odessa A'zion, Kevin O'Leary, Tyler Okonma. Duración: 150 minutos. Estreno: 15 de enero.