Senegal y Marruecos van por el título en la Copa Africana
Hubo lindas palabras antes y abrazos durante el partido
Hubo lindas palabras antes y abrazos durante el partido. El senegalés Sadio Mané, hoy en el Al-Nassr saudí, y el egipcio Mohamed Salah, con un papel secundario en el Liverpool inglés, fueron compañeros por años en los Reds y lo hicieron notar en la primera semifinal de la Copa Africana de Naciones, que enfrentó a sus selecciones en el estadio de Tánger, en el norte de Marruecos.
Y fue Mané quien celebró al final. En un partido que los "Leones" dominaron casi sin contrapeso, el atacante, devenido en un volante con mucha libertad, anotó el único tanto del partido, con un remate de media distancia que paralizó a Ahmed El Shenawy, golero de los "Faraones" (78').
Recién allí intentó reaccionar Egipto, que apostó por una fórmula conservadora que resistió más de una hora, pero que se quebró con el tanto de Sané. Salah lo intentó, pero el escaso tiempo y la bien parada zaga senegalesa mantuvieron intacto el resultado.
"Sabíamos que iba a ser un partido difícil; conocemos bien a la selección egipcia. Intentamos jugar con madurez, asegurándonos de no perder el balón en el mediocampo", admitió la figura de la tarde.
El domingo, Senegal enfrentará en la final al anfitrión, Marruecos, que sudó bastante para dejar en el camino a Nigeria mediante lanzamientos penales luego de igualar sin goles en los 120' en la segunda semifinal, que se jugó en Rabat.
La figura, como casi siempre, fue el portero Yassine Bounou, conocido mundialmente como Bono, quien ya había sido clave para llevar a su selección a las semifinales del Mundial de Qatar y que contuvo dos penales en la definición: a Samu Chukwueze y a Bruno Onyemaechi.
El trámite durante el tiempo regular y la prórroga había sido parejo, aunque sin tantas llegadas claras ni protagonismo de los porteros, con lo que la definición vía 11 metros parecía inevitable.
Y allí, a pesar del error de Hamza Igamane, cuyo remate fue manoteado por el meta Stanley Nwabili, la brillante actuación de Bono consolida a "Los Leones del Atlas" como una potencia a las puertas del Mundial 2026.