Domingo, 18 de Enero de 2026

Luis Zahera: brilla en Netflix, es el villano del cine español y vuelve a Uruguay con su unipersonal Chungo

UruguayEl País, Uruguay 18 de enero de 2026

El actor español de series como "Entrevías", "Animal" y películas como "Celda 211" y "As bestas" llega a Punta del Este con un espectáculo donde habla de su vida, familia y carrera.

Desde la isla de Arosa en la provincia de Pontevedra atiende a El País. Luis Zahera, uno de los actores más conocidos de España se encuentra en una islita de 4.000 habitantes, donde se está construyendo su casa. "Es donde pasé mi infancia y ahora que cumplo 60 años, pues me estoy haciendo una casita para el día de mañana, retirarme por aquí", dice.

El actor de las series Entrevias, Infiesto y Animal (todas en Netflix), y películas como El reino y As Bestas (por las que ganó el Goya a mejor actor de reparto) comenta que está entusiasmado por su regreso a Uruguay. El año pasado trajo, con entradas agotadas, Chungo a Montevideo, el unipersonal con el que ha girado desde hace más de una década. Este 20 y 21 de enero se presenta en Enjoy Punta del Este. Entradas por suticket.com a 95 dólares.


Siempre soñó con actuar y a mediados de los años 90 llegó su primer gran reconocimiento con la serie Mareas Vivas que se convirtió en un éxito en su Galicia natal. Después, con la película Celda 211 se terminó de afianzar su nombre como uno de los más conocidos de España. En esos primeros años figuraba en los créditos como Luis Castro y Luis C. Zahera, hasta que como homenaje a su madre fallecida en 1997, quedó Luis Zahera.

La familia siempre ha sido importante en su vida. Siempre ha hablado de sus cuatro hermanas como de su tía Ceferina, quien con más de 90 años atesora cada distinción que ha recibido en su trayectoria. Algunas anécdotas familiares forman parte de Chungo.


"Soy el menor de una familia numerosa y juego mucho con eso", dice Zahera a El País. "Tuve mucha suerte con mi familia porque fue maravillosa para sacarle bastante comedia, que se fabula un poco en los monólogos pero prácticamente todo es cierto. Sí me gusta jugar con mi familia como un elemento para divertir, porque todos tenemos una familia y todos podemos tirar de ese cordel para armar algo bonito, como es el caso de Chungo".

¿Hace cuántos años venís girando con este espectáculo?
Empecé en 2008 debido a la crisis de Lehman Brothers, cuando no había cine, no había teatro ni televisión, entonces había que armar algo. Aquí le llamábamos "formato pequeño", un monólogo para hacer en un bar, y empezó en un bar. Hice el monólogo de 2008 a 2012, luego paré para hacer Vivir sin permiso. Después los productores teatrales se pusieron en contacto conmigo y Chungo volvió a nacer otra vez. O sea que desde Vivir sin permiso llevo dándole duro otra vez a este monólogo.

Cuando mirás para atrás y pensás en esos primeros personajes como Petróleo de Mareas vivas, o el Releches de Celda 211, ¿qué sensación te deja el camino recorrido?
Honestamente me considero un afortunado porque en España se dice que solo el 7% de los artistas vivimos de esto, que es un porcentaje bastante terrible. Entonces, yo estoy en ese 7% y, da mucha felicidad. También me da mucha ternura pensar que la gente te quiere bien y que te dedica un poco de tiempo para verte en la televisión o en el monólogo. Así que me considero un suertudo.

https://www.youtube.com/watch?v=S7i50IGdnNs
Igual, durante mucho tiempo fuiste "el actor que siempre está bien", aunque la gente no recordara tu nombre. ¿Cuándo empezaste a sentir el cambio?
Creo que con la dirección de Rodrigo Sorogoyen, que vinieron los premios. Rodrigo es un director muy popular, muy fuerte en España. Aunque también antes, con Celda 211, porque ahí aparecieron las primeras críticas en los periódicos nacionales que me citaban a mí, y a Vicente Romero. Nos llamaban "secundarios fundamentales", y ahí empezó todo. Luego vino Rodrigo y la cosa se hizo gigantesca.

En IMDB figuras con más de 130 proyectos y para este año tenés seis confirmados. ¿Crees que esa carrera construida a fuego lento te permitió llegar mejor parado a este presente?
Claro, es que este es un presente inimaginable. Voy para los 60 años, pero de chiquito solo había dos canales en la televisión. Ahora son cientos; es un momento espectacular que nunca nadie habría imaginado. Yo por lo menos no lo había imaginado, por eso me siento doblemente suertudo, porque nunca va a haber un momento como este de tanto trabajo, de estar de aquí para allá. La verdad que llega en una edad tranquila donde ya tienes menos posibilidades de volverte loco, porque este es un trabajo muy egocéntrico con la popularidad y todos sus problemas. Así que estoy feliz con el recorrido.

A lo largo de estos años repetiste trabajo con directores como Dani de la Torre, Sorogoyen o Daniel Calparsoro ¿Qué encontrás en ellos que siempre querés volver?
Más bien es al revés, ellos cuentan conmigo. No es que yo sea un actor fundamental, pero me tienen en cuenta para sus proyectos. Ahora vuelvo a rodar otra película con Dani de la Torre, también estoy repitiendo con Albert Pintó, con el cual rodé Tierra de nadie. Pero también hay que decir que en este trabajo trabajamos siempre los mismos. O sea, se tarda en llegar y una vez llegas se vuelve todo más cómodo. Los directores se vuelven cómodos también. Puede que no tengan tiempo para ir al teatro, no arriesguen por nuevas caras es bastante endogámico este trabajo, hay mucha gente que quiere trabajar con sus amigos. Yo soy amigo de De la Torre, así que hay algo también de privilegio. A veces pienso que se podría abrir más la baraja, pero la gente, pues no sé, va lo seguro. Somos todos iguales, no es que quiera tirar piedra sobre mi tejado, pero una vez que llegas, pues es más cómodo todo. Eres un pilar y se vuelve todo más cómodo, más agradable.


Tus personajes suelen ser muy físicos, muy viscerales. ¿Cuánto hay de construcción y cuánto de intuición en esa manera de actuar?
Creo que la intuición es importante. La intuición está relacionada con este trabajo porque hay que imaginar las cosas. Ese es nuestro trabajo, imaginar ser algo que no eres realmente. Me gusta mucho esa frase de Javier Bardem: "Me gusta hacer personajes de tal manera que si los reuniera a todos en una habitación, no tendrían nada que decirse". Eso es lo que queremos todos y solo él lo consigue. Pero intentas hacerlos distintos, viscerales. Intentas salirte de ti mismo. Generalmente hago bastantes malos, e intento que sean un poco distintos. Aunque al final todos hacemos lo que podemos con las armas que tenemos.

Después de personajes tan intensos como Ezequiel en Entrevías o Marquina en Infiesto ¿cómo se vuelve a casa y se lleva una vida normal? ¿Cómo te quitas de encima un personaje?
Sin ningún problema. Es un trabajo, después está la vida real. Si me llevara los personajes a casa estaría preso, con lo cual es mejor quitarme mis personajes de encima cuanto antes. Está el famoso método, el Stanislavski, y puede que haya gente que se lleve sus personajes a casa. Yo te aseguro que no.

En los últimos años participaste en varias series de Netflix que se volvieron tendencia en el mundo. ¿Eso cambia algo a la hora de elegir proyectos?
Sí. Como te decía, cuando llegas a cierto lugar, tienes más ofertas. Es como que estás en un pequeño Olimpo. Ya tengo todo este año cerrado y le fue muy bien a la serie Animal, así que estoy en una posición privilegiada, o como dice la gente "estás de moda". Pues sí, estoy un poco de moda, y como las modas van y vienen, hay que disfrutarla.

Ahora que mencionas a Animal, la serie de Netflix que muestra una faceta muy distinta y un registro de comedia. ¿Te interesaba correrte de lo que el público espera de vos?
Pasa que me ofertaron una comedia, lo que no ocurre muy seguido. Dije que sí, sin dudarlo, pues era la productora de Vivir sin Permiso. Y salió bien. A veces las cosas en esta profesión salen bien, a veces salen mal. Esto es una profesión muy rara. Las profesiones artísticas de mil proyectos, pues salen uno bien, y yo tuve la suerte de que este saliera bonito, cuajara, y llegara a buen puerto.

El año pasado, cuando llegaste a Uruguay, contaste que había gente que te reconocida en la calle. ¿Cómo vivís esa popularidad fuera de casa, fuera de España?
La popularidad forma parte del trabajo y es muy agradable. El 99,9% de las veces la gente es maravillosa y la popularidad son todo ventajas. Sí pierdes privacidad, pero no se forma parte del trabajo, es mejor que te acostumbres a ella, porque forma parte del trabajo.

¿Qué te sigue dando el escenario que no encontrás frente a una cámara?
No hay nada como el escenario. No hay más directo, te permite oler, ver, sentir a la gente. Por eso como el escenario no hay nada.

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