Hubo casi 1.000 ataques caninos más en comparación a 2024, con casos en todos los departamentos; expertos insisten con mejorar la educación para alcanzar una tenencia responsable.
Durante el año pasado se reportaron unas 1.000
mordeduras de perros a humanos más
con respecto a 2024, según datos del Ministerio de Salud Pública (MSP). El registro de ataques caninos a personas saltó de 3.396 a 4.379 en un año, un 29% de incremento, según el último boletín epidemiológico, que reúne datos hasta el 27 de diciembre.
El
reporte del MSP da cuenta de la distribución departamental de casos, donde se observa un incremento en todo el país, salvo en Cerro Largo, Soriano y Treinta y Tres, donde se vio una leve baja. En tanto, en todos los departamentos hubo al menos una persona mordida por perros que fue registrada por las autoridades sanitarias.
El departamento con más mordeduras caninas es
Montevideo (1.177), que registró el año pasado unos 200 casos más que en 2024. En segundo lugar se ubicó
Canelones (492), donde hubo una treintena de casos más en un año, la misma distancia al alza observada en
Salto (465), que quedó en tercer lugar con más casos reportados.
El mayor salto en la cifra de mordeduras durante el año pasado se registró en
Rivera, donde hubo casi cuatro veces más casos, pasando de 102 a 384 en un año. En el departamento fronterizo con Brasil se reportaron varios casos sonados, como niños atacados por canes, que vecinos denunciaron que deambulan sueltos en muchos casos.
En
Río Negro las mordeduras de perros saltaron de 15 a 64 en un año. En tanto, que estos casos se duplicaron en
Maldonado (200) y
Rocha (32), en el mismo período. El MSP también reportó centenares de episodios en
Tacuarembó (303),
Paysandú (296) y
Colonia (290). La distribución de casos no mantiene relación con la población.
El ministerio reportó que las
personas con riesgo de exposición a virus rábico por mordeduras de perros (4.379), gatos (379), murciélagos (56) y "otro" no identificado (27), totalizaron 4.829 episodios durante el año pasado. En 1.535 de esos casos se hizo la recomendación de brindar la vacuna antirrábica, y en 77 también la administración de inmunoglobulina. La mediana de personas mordidas de los últimos cinco años sin contar años pandémicos fue 2.789.
El
boletín epidemiológico del MSP no contiene detalles de las edades de los afectados, así como tampoco cuántos requirieron internación y/o murieron por los ataques. En tanto, durante el año hubo varios casos sonados. En abril, se conoció la noticia de que una bebé de 13 meses murió en Montevideo tras ser atacada en la cabeza por su perro de raza rottweiler, y un niño de cinco años falleció en febrero luego de que tres perros raza dogo lo mordieran en Tacuarembó. De acuerdo a registros previos, los menores de 15 años son los más afectados y, a su vez, registran las lesiones más graves. Un 80% de casos ocurren dentro del hogar, con perros conocidos.
Entre 2010 y 2020, se registraron 31.634
mordeduras de perros, de acuerdo a un estudio de expertos en Veterinaria, unos 3.000 casos anuales en promedio, pero con años menores como en 2012 (1.830). Mientras que durante el quinquenio 2018-2023 hubo 11.723 mordeduras, según datos del MSP, como informó El País, que supone un promedio nacional de 2.340 ataques. En ambas mediciones, los episodios anuales se ubican por debajo de lo registrado en 2024 y 2025.
Jerarcas del MSP señalaron a El País tiempo atrás que existe un "
subregistro" de mordeduras de perros, tanto de personas que no denuncian los ataques porque los consideran menores, así como porque hay prestadores de salud que notifican los casos más graves y no la totalidad.
El registro de estas mordeduras es obligatorio (
Decreto 41/012), y se debe hacer en las primeras 24 horas por la exposición a virus rábico, que no se detecta en humanos desde 1966 en Uruguay. La rabia es una virosis zoonótica, una enfermedad que se transmite de animales a humanos, que afecta al sistema nervioso y que se puede prevenir aplicando una vacuna. La Organización Mundial de la Salud (OMS) marca que una vez aparecen los síntomas clínicos, "la enfermedad es mortal en prácticamente todos los casos", por lo que dar aviso es clave para evitar mayores daños.
El País consultó sobre las últimas cifras de mordeduras a
Javier Román y
Juan Pablo Damián, veterinarios y docentes de la Facultad de Veterinaria (Universidad de la República), que también fueron dos de los autores del estudio Epidemiología de las mordeduras de perros a personas en Uruguay (2010-2020) citado, que marca que esta situación es un "problema grave de salud pública", que produce lesiones y puede llevar a la muerte.
Román y Damián coincidieron en que se debe analizar la última cifra en el marco de una tendencia de varios años, tomando en cuenta que durante su investigación notaron varias oscilaciones anuales. Por este motivo, consideraron difícil identificar si ahora hay más mordeduras que antes, o si se están reportando más casos por un refuerzo en el registro.
"No importa si es un niño, un adulto o un anciano, se tiene que realizar la denuncia de la mordedura, no importa el grado, no solo por entregar el dato, sino por la salud de la persona", destacó Damián. Si bien la situación de rabia está "relativamente controlada", hay un registro de mordeduras "relativamente importante". En caso de que se vuelva a detectar un caso local, significaría una complicación "muy importante" porque se trata de un "virus mortal", acotó.
Los expertos coincidieron en que para prevenir más ataques, y un posible caso de rabia, es necesario reforzar la prevención a través de la educación de la población, tanto de la importancia de denunciar una mordedura, como de poder detectar si un perro es agresivo o no y cómo manejar estos casos, y lograr una tenencia responsable.
"La
humanización excesiva de los perros es parte del problema", destacó Román sobre las mordeduras. "En el vínculo con los humanos, se busca contención o refugio social a través de un perro. Pero hay una confusión de muchos de verlo como si fuera una persona más, y no lo es. Ellos se han adaptado muy bien para entendernos, pero nosotros estamos fallando en entenderlos a ellos", agregó. El último censo (2023) arrojó que hay casi 1,5 millones de perros en Uruguay.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) aconsejó "no molestar o asustar" al perro cuando está atado, comiendo, con sus juguetes o cachorros, si está dormido, enfermo, dentro de autos o detrás de rejas. Así como "alejarse" cuando el animal está "enojado" -cuando muestra los dientes- y "asustado" -con la cola entre las patas y busca huir.
También "no moverse" cuando se acerca un perro sin correa, y si se busca tocarlo, previo permiso del dueño, primero el animal debería oler el puño y luego se debería acariciarlo desde la espalda. En caso de una mordedura se debe "lavar la herida" y "buscar un centro de salud" para notificar el caso para que se tomen medidas.
Los expertos coincidieron en que en países donde se prohibieron razas consideradas más peligrosas no se generó una baja de las mordeduras, sino incluso en ciertos casos un aumento. Sumado a que avanzar en este sentido supondría bajar la percepción de riesgo. "Todos los perros pueden potencialmente morder", dijo Román, en relación al contexto de los ataques, que son "multifactoriales".