¿Desestabilizar el gobierno?
El primer comentario de la diputada Pamela Jiles fue que el gobierno del Presidente electo, J
El primer comentario de la diputada Pamela Jiles fue que el gobierno del Presidente electo, J. A. Kast, será un desastre y que le irá mal, agregando: "donde estaré seguramente haciéndole la vida imposible", dando a entender que se opondrá al gobierno a todo evento. No tengo ninguna vinculación con el nuevo Presidente, pero disgusta una actitud parlamentaria de esta índole. Es no entender nada sobre el rol opositor bajo las reglas democráticas, amén de ser políticamente insano rechazar o maquinar para hacer fracasar al gobierno elegido. Es deslealtad con el sistema y ausencia de espíritu republicano. Claro, los diputados deben fiscalizar el proceder del Ejecutivo y cuestionar iniciativas legales inconvenientes de cara al bien general, y con sus intervenciones pueden hasta cooperar perfeccionando propuestas en consonancia con los estándares democráticos. Pero estar dispuesto a cancelar en forma extrema un gobierno legítimo contribuye a desestabilizarlo, algo francamente reprobable y, obviamente, antidemocrático.
Pero hay una oposición más pronunciada, revelada recientemente en el informe del Comité Central del comunismo. Reconoce la "dura derrota" porque se eligió al candidato de derecha -para ellos ultra-, en una elección democrática con la más alta participación ciudadana. De manera que se dieron a la tarea de analizar in extenso la situación, considerando variables internacionales y regionales que demuestran un giro palmario hacia proyectos conservadores. Y en el ámbito nacional, destacan que los partidos y agrupaciones tradicionales han perdido el anclaje social, sin la articulación con demandas populares, lo que explicaría el crecimiento de determinadas opciones derechistas. En este sentido, hacen notar la existencia, en sectores populares, de un fuerte clivaje "pueblo-élite" (una rebeldía antiélite) que la derecha ha sabido aprovechar levantando propuestas acogidas de buen tono.
Siempre desde su mirada ideológica, se establece el desafío de impedir la concreción de un proyecto político de derechización, con la perspectiva que se afiance como un régimen prolongado... la "bestia negra" para el PC. Reto que, en lo inmediato, exige crear condiciones que propicien la formación orgánica de un pueblo movilizado, con objetivos claros, mediante la estructuración de frentes fuertes "en los territorios", con expresión en distintos ámbitos, también electoralmente. Movilizaciones -ya apuntadas algunas- que debieran entenderse como medio ciudadano de participación pacífica, representando demandas, descontentos o, como mucho, para impulsar cambios de alguna profundidad. Pero sabemos que a veces son lideradas por grupos de presión violentos, con resultados desastrosos, conocidos y chequeados, con la intención de desestabilizar al gobierno, exigiendo la renuncia del Presidente.
La "espada de Damocles" es que la extrema polarización política conspira contra las instituciones democráticas, la tolerancia, promueve conductas anarquistas e ingobernabilidad, hasta llegar al estado más excesivo: sindicar al adversario como enemigo, "nosotros contra ellos".
La extrema polarización contra las instituciones democráticas.