Primera apuesta en 2026: un buen Congreso
Mario Hernández
No se necesita ser politólogo ni experto en asuntos electorales sino solo tener sentido común para entender en concreto la trascendencia del Congreso de la República como uno de los órganos más representativo del sentido de Nación, vista integralmente, en variables como la política, las regiones, los asuntos presupuestales y el desarrollo económico y social
Mario Hernández
No se necesita ser politólogo ni experto en asuntos electorales sino solo tener sentido común para entender en concreto la trascendencia del Congreso de la República como uno de los órganos más representativo del sentido de Nación, vista integralmente, en variables como la política, las regiones, los asuntos presupuestales y el desarrollo económico y social. Su función exclusiva de interpretar, reformar y derogar leyes y el control a la gestión del Ejecutivo lo expresa todo. Los miembros del Legislativo no representan intereses particulares o personales, pues deben estar muy por encima en la defensa de los asuntos que competen a la sociedad. "Están al servicio del Estado y de la comunidad", reza el artículo 123 de la Constitución. Con una dosis de injusticia en algunos casos, los ciudadanos que han elegido a los parlamentarios califican a la institución mal o muy mal y el desprestigio es de los más altos cuando de evaluar el trabajo se trata. La realidad es que, dada su conformación heterogénea en todos los sentidos, la gente le atribuye a todo el aparato congresional los vicios, mal comportamiento, ignorancia y excentricidades de algunos de sus miembros. Es como evaluar a un colegio o una universidad por el comportamiento de un profesor frente a un curso de estudiantes. Las elecciones parlamentarias del próximo 8 de marzo definirán los nombres de los 286 parlamentarios para el período 2026-2030 que tomarán posesión el 20 de julio, dos semanas antes que el jefe del Estado que se elegirá entre mayo y junio próximos. De los parlamentarios actuales (296) alrededor del 60% busca su reelección, pero se descuentan los 10 exguerrilleros que entraron por elección especial del proceso de paz de 2016. Siempre resulta controvertida la gestión de los parlamentarios y esta vez no es la excepción, pero hay que abonarle a los actuales su trabajo para hacer equilibrio con el avasallador poder que ha pretendido imponer Gustavo Petro, desde pocos meses de iniciar su gestión al haber roto un pretendido acuerdo nacional que le permitió tener una coalición con 70% de los parlamentarios. Los partidos de oposición han hecho su trabajo de control y en particular el Centro Democrático ha mostrado una gran coherencia ideológica. Las estructuras de los partidos políticos, aquí y en todas las democracias, se han formado durante décadas y la aparición de nuevas fuerzas es escasa o duran poco tiempo. Esas estructuras utilizan en muchos casos instrumentos poco ortodoxos y éticos y se financian con recursos provenientes de fuentes no claras. Algunos parlamentarios elegidos ocultan su incapacidad y deficiencias cognitivas con esas prácticas malsanas. Para esta oportunidad los votantes tienen la oportunidad de escoger a los mejores, más allá de su filiación. En particular las propuestas concretas a problemas concretos como la salud, la educación, la tramitomanía, los impuestos y las tarifas de servicios públicos. Se debe premiar las ideas y soluciones y castigar a los mañosos que no es difícil identificar.
Empresario exportador.