Salario mínimo: que pasó en donde el aumento fue elevado
El salario mínimo dejó de ser anuncio para convertirse en realidad, por lo que ahora la pregunta no es cuánto subió, sino qué efectos puede dejar en un mercado laboral tan desigual como el colombiano; mientras que autoridades, analistas, inversores y empresas, siguen de cerca la metamórfosis del mercado
El salario mínimo dejó de ser anuncio para convertirse en realidad, por lo que ahora la pregunta no es cuánto subió, sino qué efectos puede dejar en un mercado laboral tan desigual como el colombiano; mientras que autoridades, analistas, inversores y empresas, siguen de cerca la metamórfosis del mercado. El Centro de Estudios Económicos Anif miró a tres países que tomaron decisiones similares: (México, Brasil y España), y constató que más allá de una pérdida de puestos, factores como la compresión salarial (menos aumentos de sueldos no obligatorios) y cambios en la oferta laboral; fueron protagonistas en la mutación de este escenario. "El cálculo no se basó únicamente en el costo de vida y la productividad. Se adoptó el concepto de salario mínimo vital, propuesto por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Este concepto persigue la estimación de un monto suficiente para cubrir necesidades esenciales como alimentación, educación, transporte y vestuario, entre otras", dice el reporte. Destacaron que "resulta llamativo que no se utilice metodología que permite calcular línea de pobreza y sí un documento que no fue lo suficientemente socializado y que genera preguntas metodológicas". Pero el informe recuerda que aumentos del salario mínimo por encima de productividad e inflación no son un fenómeno aislado y que, en México, Brasil y España, se registraron incrementos sustanciales con resultados que combinan luces y sombras. El patrón que resalta es que, aunque hubo menor desempleo, aparecieron señales de compresión salarial hacia el mínimo y de menor participación laboral. En México en 2019, en el segundo año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el salario mínimo subió 16,2%, y en su sexenio el aumento promedio fue 18,6%; tras lo cual, reseñaron, los impactos fueron positivos, aunque con algunos matices no menores. "Al desagregar los ocupados por rangos salariales se evidencia un fenómeno preocupante: crecen los trabajadores que ganan hasta un salario mínimo y disminuyen la de aquellos que devengan entre 1-2 y 2-3 salarios mínimos. En otras palabras, se produjo una compresión salarial: el incremento del mínimo no elevó los salarios superiores proporcionalmente, sino que concentró a los trabajadores en el nivel más bajo", indicaron al respecto. Brasil ofrece una señal de alerta, sutil pero relevante. El salario mínimo aumentó 10% en 2022 y desde entonces el desempleo cayó hasta 6,9% en 2024, volviendo a niveles de hace una década. Pero detrás de esa buena noticia apareció una desaceleración del empleo asalariado: creció 8,8% en 2022, luego 4,2% en 2023 y 2,7% en 2024. Para Anif, esa paradoja tiene explicación en la participación laboral. Dice que la reducción en la participación sugiere que el salario mínimo actuó como "barrera de entrada" al mercado laboral, es decir, no siempre mejora el acceso al empleo formal, sino que puede desincentivar la búsqueda o reducir la capacidad de absorción de nuevos trabajadores. "En España en 2019 se definió un incremento del 22,3% en el segundo año de gobierno del Partido Socialista Obrero (PSOE). El desempleo cayó, especialmente después de la pandemia, impulsada por una mayor ocupación, pero acompañada de un estancamiento de la oferta laboral. La tasa general de participación se mantuvo prácticamente inalterada entre 2019 (58,6%) y 2024 (58,8%)", acotaron. Volviendo al escenario local, el informe dice que el aumento del mínimo "afectará desproporcionadamente" a sectores con alta informalidad, como agricultura, actividades artísticas y alojamiento y servicios, donde más del 60% de los ocupados ya gana menos del mínimo. En ese contexto, añade que un incremento alto puede mover empleos que hoy rondan el umbral hacia la informalidad, con ingresos por debajo de la barrera legal. Y el ajuste llega con un agravante por cuenta de la reducción gradual de jornada desde 2023 y el alza del costo por hora trabajada.