Narnia y la Caja Profesional
La peripecia de la Caja Profesional y nuestro proceder es muy similar a una historia de fantasías.
La forma en que los uruguayos a través de nuestro sistema político enfrentamos los desafíos y dificultades, es por momentos muy similar a Narnia. Este mundo de fantasías dónde suceden acontecimiento y hechos que superan las fuerzas de la naturaleza, y los animales de la Tierra rompen las barreras de sus límites naturales.
La peripecia de la Caja Profesional y nuestro proceder es muy similar a una historia de fantasías. El pasado año, la Caja Profesional quebró. Su crisis, no fue intempestiva ni fruto de shocks externos, fue advertida y conocida por todos por al menos una década. Sin embargo, sus administradores y el Estado que entregó poderes tributarios a esta institución, algo tan grave y relevante como otorgar el uso de la fuerza pública, asumieron el resultado inexorable. La Sociedad toda realizaría un salvataje de último momento, a un sistema quebrado e insostenible.
Allí se hizo el salvataje, calibrando y negociando milimétricamente el porcentaje de esfuerzo de sus participantes y la Sociedad toda, pero con una incólume realidad, que nada estructural se modifique. En consecuencia, la Caja Profesional su diseño e institucionalidad fracasada, cansada y obsoleta no se modificó.
Por el contrario, recurriendo a los principios de un mundo de fantasías, pareció seguramente ético y conveniente, que un fondo de pensión, que administra la segunda potestad mas relevante y agresiva de un país -la recaudación de tributos-, quebrada económicamente y con un desprestigio público abrasador, sea administrada de manera honoraria, por ciudadanos que se presentan a elecciones libres que a nadie interesan.
Es notorio, en el sentido de aquellas situaciones que no requieren ser probadas, que administrar un fondo de pensión quebrado no es una tarea sencilla. Es manifiesto que la responsabilidad legal personal de participar en la administración de un fondo de pensiones en permanente dificultad es enorme. Sin embargo, pretendemos que quienes se postulen a un cargo de tal gravedad, tengan el suficiente tiempo libre y vocación de riesgo, como para asumirlo honorariamente. ¿Realmente creemos que podemos captar talento de calidad y que este a la altura de tal desafío, generando cargos honorarios electos en las típicas elecciones de este tipo de organismo?
Lo real, es que el diseño institucional, provoca que quienes se candidatearon están muy preocupados por recibir una magra e ilegal partida de algo más de cien mil pesos, seguramente para poder pagar sus cuentas domésticas como cualquier ciudadano.
Se capta el talento que el sistema diseñado permite. De esta manera, todos los uruguayos podemos cumplir con una de nuestras máximas éticas de la idiosincrasia uruguaya; "pero es honorario" y "murió pobre".
El drama de la Caja Profesional se repetirá cada cinco o diez años.
Ojalá que, en la próxima crisis, el sistema político entienda que un fondo de pensión debe ser administrado por profesionales de fuste, nacionales o extranjeros, con altas remuneraciones y dedicación. Los cuales estén ocupados en déficit millonarios, reputación y eficiencia; y no en como pagar la olla hogareña con partidas de triste ilegalidad. Asumamos que Narnia solo funciona en un mundo de fantasías, y que mal que nos pese a nosotros nos toco el mundo real.