Finagro: récord de crédito para pocos
Jesús Antonio Vargas Orozco
En 2025, el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro) celebró un ‘récord histórico’: $48,1 billones colocados en crédito de fomento al campo, 15,8% más que en 2024 y muy por encima de la meta anual
Jesús Antonio Vargas Orozco
En 2025, el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro) celebró un ‘récord histórico’: $48,1 billones colocados en crédito de fomento al campo, 15,8% más que en 2024 y muy por encima de la meta anual. La cifra fue presentada como prueba del compromiso del Estado con la transformación rural. Pero vale preguntar: ¿estos récord reflejan cambios reales en el campo colombiano o solo un éxito contable? Según la entidad, las operaciones de 2025 beneficiaron a 312.837 productores, de los cuales cerca del 90 % fueron clasificados como pequeños productores. El dato suena alentador, pero es incompleto. Con las propias cifras de Finagro es pertinente afirmar que 91,2% de los montos colocados fueron a través de cartera sustitutiva, orientada en 78,5% a agroindustrias y grandes productores, y en cuyo caso Finagro hace simplemente dichos registros; ahí es poco o nada el impacto para el sector agropecuario. Los créditos para pequeños productores fueron apenas 10%, es decir, $4,2 billones. El contexto agrava la duda. De acuerdo con el Dane, Colombia cuenta con alrededor de 2,5 millones de productores agropecuarios. El crédito de fomento alcanzó apenas al 12% del universo rural. Así, la gran mayoría del campo sigue sin acceso real y sostenido al crédito formal. El objetivo de ser un banco de desarrollo para el campo no se está cumpliendo. Así, no todo el crédito contabilizado como fomento representa nuevo financiamiento orientado a los segmentos más vulnerables del campo. En varios casos, se trata de operaciones que se habrían realizado igualmente en condiciones de mercado. La entidad resalta que 86.452 productores accedieron por primera vez a un crédito formal. Sin embargo, el dato, por sí solo, no prueba inclusión financiera sostenible. No hay evidencia pública sobre si esos productores lograron mantenerse en el sistema, mejorar su productividad, integrarse a cadenas de valor o reducir su vulnerabilidad. Sin asistencia técnica, acceso a mercados e infraestructura, el crédito aislado rara vez transforma realidades estructurales. Mientras tanto, el peso del financiamiento a pequeños productores sigue recayendo en el Banco Agrario y, fuera del sistema formal, en mecanismos informales que no aparecen en los balances celebrados. Y para mayores males, el Banco Agrario presenta problemas estructurales que le impiden al pequeño productor acceder al crédito de manera oportuna, con montos adecuados y pertinentes. Seguir Finagro celebrando cifras altas de colocaciones sin que ellas tengan un impacto positivo durable sobre los campesinos, es meramente una estrategia comunicacional. La entidad debe enfocarse en desarrollar su misión institucional, en ser un banco de desarrollo para el sector rural orientado a mostrar resultados claros de impacto para la mayoría del campo colombiano.
Consultor empresarial/Jesusvargas.orozco@gmail.com