Domingo, 25 de Enero de 2026

Para Bordaberry el gobierno está haciendo un "ajuste fiscal salvaje" y FA responde a determinados grupos de poder

UruguayEl País, Uruguay 25 de enero de 2026

En entrevista con El País, el líder de Vamos Uruguay se refirió a la marcha del gobierno y denunció una subordinación ante Lula; se refirió a las diferencias internas en su partido.

A casi un año del inicio de la gestión Orsi, el senador colorado y líder de Vamos Uruguay Pedro Bordaberry hace una crítica feroz de un gobierno al que define de "indeciso". En una charla a fondo con El País, denuncia un "ajuste fiscal salvaje", cuestiona la subordinación de la política exterior a los intereses de Lula, critica el rol de Cabildo Abierto votando impuestos y se refiere a la interna del Partido Colorado.

-Ya estamos cumpliendo casi un año desde que inició el gobierno de Yamandú Orsi. ¿Qué balance hace de este tiempo de gestión?

-A mí no me gusta, esa es la verdad. Y lo decimos desde la tranquilidad de que nosotros intentamos ayudar desde el primer día; le dimos un apoyo que nunca el Frente Amplio le dio a un gobierno colorado, blanco o de coalición. Ni en la crisis de 2002, ni con la pandemia de 2020. Tuvieron líos de entrada con el Casmu y mandaron una ley equivocadísima. Nosotros se la reredactamos y se la sacamos en el Parlamento en tiempo récord. Lo mismo pasó con la ley de la Caja Profesional; teníamos la autoridad moral para decirles "arreglatela vos", porque ellos no quisieron arreglar el problema en el periodo pasado, pero nos la pusimos al hombro y la sacamos.
-¿Por qué ese apoyo inicial, que usted sostiene, se transformó en la postura crítica que mantiene hoy?

-Porque uno siente que ha perdido la confianza. En la ley de presupuesto se nos pidió un margen amplio de votación para dar un mensaje de estabilidad a los agentes económicos y bajar el riesgo país, ya que el gobierno no tiene mayoría parlamentaria. Nosotros, generosamente, se lo votamos -salvo los impuestos- porque lo hacemos por el Uruguay. Pero mientras nos decían que el plan estaba firme, nos ocultaron que estaban trabajando para recaudar 100 millones de dólares más por el Fonasa, y otros 100 millones cambiando las franjas del IRPF y vía tarifas. Están haciendo un ajuste fiscal salvaje sobre el bolsillo de la gente aprovechando que en verano estamos todos distraídos.

-El Ministerio de Economía argumenta que esto solo afecta a 150.000 trabajadores de ingresos altos. ¿Qué opina?

-Lo dicen con una ligereza que asusta, como si fuera una justificación moral para meterle la mano en el bolsillo a la gente. Pero vamos a la realidad del Uruguay, no a la de los escritorios del ministerio: ¿Usted realmente cree que alguien es rico porque gana 130 o 135 mil pesos por mes? Porque esa es la franja de la que estamos hablando. Es un razonamiento falaz. Miremos los números de cualquier familia de clase media trabajadora. A esos 130 mil pesos sáquele el alquiler, sacale los gastos comunes, sáquele también el supermercado. Si ese trabajador tiene un par de hijos y hace el esfuerzo de mandarlos a un colegio privado para que tengan clases todos los días, o si tiene un autito -no un auto, no un último modelo, un autito- y tiene que pagar la patente, el seguro y la nafta más cara de la región, al final del mes no le queda nada. A ese es al que le están pegando. No le están pegando a los grandes capitales, le están pegando al tipo que se quemó las pestañas estudiando, al profesional, al que emprende, al que se rompe el lomo cumpliendo horario. En lugar de buscar cómo igualar para arriba, generando condiciones para que todos ganen más, el gobierno optó por el camino fácil: querer meter a esos 150.000 uruguayos en la bolsa de los que tienen que perder calidad de vida. Es una política de igualar para abajo. Estoy desilusionado; confié, ayudamos y la respuesta fue esta.

-Usted ha mencionado que el gobierno tiene un "reflejo cisplatino" en su relación con Brasil. ¿A qué se refiere?

-A que el Frente Amplio hace lo que Lula le dice que tiene que hacer. Hace 20 años nos dijeron que no al TLC con Estados Unidos y dejamos pasar el tren por Lula. Ahora sacan un comunicado con Petro y Boric porque Brasil lo pide, justo cuando Estados Unidos nos mira con lupa, y encima Lula ni siquiera va a la firma en Asunción y los deja en offside. Deberían leer la declaratoria de 1825; parece que se saltearon la parte que dice que los vínculos con Brasil fueron írritos, nulos y disueltos. Lula tiene sus intereses y tenemos que tener bien claro que esos no son los del Uruguay.

-¿Qué espera del acuerdo con la Unión Europea?

-Hay que aprobarlo rápido antes de que Brasil se arrepienta y venga Lula a decirnos "infelizmente". Es cierto que hay sectores como el lechero que van a tener problemas porque la Unión Europea va a entrar fuerte con leche en polvo en Brasil, que es nuestro cliente. Esa es una situación que en este tiempo debemos ver cómo atender. Pero el mundo se mueve por intereses y Uruguay tiene que abrir todos los mercados que pueda.

-¿Cómo ve el próximo viaje de una delegación oficial a China?

-Está bueno que se vaya a China, pero me preocupa que vayan más de 30 funcionarios. Un pasaje en económica vale 7.000 dólares; en primera, 14.000. Solo en pasajes y viáticos se va medio millón de dólares. Estoy presentando un pedido de informes por esto. Yo me acuerdo de viajar con el presidente Jorge Batlle siendo ministro: íbamos él, yo, su secretario y un guardia. Cuatro personas para reunirnos con George W. Bush en Miami. Ahora van 30 y después le suben el IRPF a los uruguayos; son mensajes que verdaderamente no se pueden entender.

-Hay una frase de Lord Palmerston que el expresidente Luis Lacalle Pou repetía: "Las naciones no tienen ni amigos permanentes, ni enemigos permanentes, tienen intereses permanentes". ¿Cree que en el mundo de hoy esto es aplicable? ¿No hay vínculos que tienen que ver más con lo ideológico, como pasa con Trump y Milei, o podría pasar con Orsi y Lula?

-Es que a veces lo ideológico coincide con el interés. A Milei le prestaron miles de millones para controlar la economía y le están bajando aranceles; eso es interés de Argentina. El problema de Uruguay es que aquí lo ideológico con Lula, Petro y Boric primó sobre el interés del país, y nos terminaron metiendo en la lista de las visas en Estados Unidos. Tabaré Vázquez no tenía afinidad ideológica con Bush, pero cuando tuvimos el lío de las pasteras y el riesgo de invasión, fue a verlo para defender el interés nacional y pidió que mandaran a los marinos si pasaba algo. Esto no lo digo yo, lo dijo él. Eso es gobernar por el país y no por el comité.
-Usted se ha referido a núcleos de presión que podrían condicionar al gobierno del Frente Amplio, ¿a qué se refiere?

-El Frente Amplio no tiene independencia sobre determinados grupos de poder. En la salud hay gente que está de los dos lados del mostrador, enriqueciéndose vendiendo servicios a las entidades de salud, y el gobierno lo sabe y no lo encara. En el transporte está el señor Salgado: si no se hacen las cosas con él, no se puede reformar nada. Fíjate que quieren hacer un túnel en 18 de Julio por 500 millones de dólares, cuando las obras para el abastecimiento de agua cuestan la mitad, según lo que nos informaron ellos. Es una barbaridad. Y esto es algo que al Frente Amplio le suele pasar. En el fútbol, antes llamaban de Presidencia para que se prorrogaran los contratos con Paco Casal, a quien le perdonaron millones de dólares de deuda. Se terminó porque Nacho Alonso tuvo "cinco huevos" y pusimos el estatuto. Ahora en vez de 15, se pagan 67. Eso que se hizo en el fútbol hay que hacerlo en la salud y en el transporte. Yo creí que este Ministerio de Economía iba a encarar eso, pero no lo está haciendo. Es más fácil solucionar los problemas poniendo impuestos.

-¿Qué opina del "diálogo social" por la seguridad que impulsa el gobierno?

-Se perdió un año. El ministro vino en octubre a la comisión sin un plan. Pidió presupuesto para un plan que todavía no conocemos y que recién tendría fondos para el año 2027. Mientras tanto, siguen los homicidios. Es increíble. Nosotros presentamos de nuevo el proyecto para crear el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) fuera del Ministerio del Interior. El ministro dijo que estaba de acuerdo, el Partido Nacional también, pero no lo priorizan. El problema más grave de las cárceles es la reincidencia; si no la bajás, no bajás la inseguridad. Llevan un año y todavía no mandaron el proyecto que dicen tener pronto. Es el gobierno de la indecisión.

-¿Cómo evalúa la relación hoy con los otros partidos de la Coalición Republicana? ¿Siente que se mantiene esa unidad de bloque ahora que están en la oposición?

-Hay que diferenciar. Con el Partido Nacional y con el Partido Independiente nos hemos amalgamado muy bien; hay una sintonía de trabajo y una visión de país que es muy coherente. Estamos trabajando en bloque, coordinando acciones y manteniendo una línea clara de lo que entendemos que el Uruguay necesita. El problema, y hay que decirlo con claridad, ha sido Cabildo Abierto. Cabildo ha hecho su propio juego en varias instancias clave, por ejemplo votando impuestos. Lo que creo es que Cabildo se va a tener que definir, decidir si se convierte en un socio del Frente Amplio en las cosas importantes o si se integra a la oposición. Si elige lo segundo, obviamente hay que darle un lugar importante, porque todos son importantes.

-¿Cómo ve la interna hoy dentro del Partido Colorado? A veces da la impresión de que son bloques que funcionan de forma muy independiente; incluso han votado por separado en varias oportunidades.

-Creo que está bueno que en el Partido Colorado haya dos, o incluso tres, bloques; con distintas perspectivas el partido se enriquece mucho. Los partidos que funcionan no tienen unanimidad; las unanimidades tienden a achicarlos. Lo básico de los fundamentos y los principios lo compartimos, están en la carta orgánica; lo que tenemos son distintos perfiles o enfoques sobre los temas, y la libertad es libre. No lo veo como un inconveniente, sino como algo que le da vigor interno al partido.

-¿Esa libertad no genera ruido o falta de unidad?

-Es que en las cosas importantes hemos estado juntos. Por ejemplo, cuando a Andrés (Ojeda) lo acusaron de violar la Constitución, tanto Robert Silva como yo lo defendimos sin dudar ni un segundo. Podemos tener discrepancias, pero en los temas de fondo estamos de acuerdo.

-Dentro de su propio sector, Vamos Uruguay, a veces también aparecen algunas voces discordantes.

-Yo no lo veo como voces discordantes, sino como el ejercicio de la libertad. Aquí no se impone nada; conversamos, cada uno da su punto de vista y a veces convencés al otro y a veces no. Salvo que sea un voto fundamental para definir una situación país donde deba prevalecer el interés general, ¿por qué vamos a encorsetar a alguien a votar en contra de lo que piensa? Yo me enorgullezco de esa libertad, no es una cuestión de diferencias, es una cuestión de principios. En el tema de la eutanasia es donde más se ve esa libertad. Yo tengo una posición personal muy clara: yo soy creyente y no creo en la eutanasia, no estoy de acuerdo. Pero eso es lo que piensa Pedro Bordaberry. Ahora, ¿qué voy a hacer yo? ¿Le voy a decir a un diputado de mi sector que tiene que votar en contra de sus convicciones porque yo soy el líder del sector? No, de ninguna manera. ¿Me iban a obligar a mí a votarla si fuera al revés? Tampoco.
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