Un libro reconstruye los duros y constantes enfrentamientos entre los dos caudillos locales durante los gobiernos de la coalición de izquierda al frente del departamento.
En las últimas elecciones departamentales, el
Partido Nacional volvió a demostrar su superioridad electoral a nivel territorial al obtener 13 intendencias, sumadas a la de Salto que recuperó bajo el lema Coalición Republicana después de 10 años de
gobierno frenteamplista.
En Maldonado, después de una década de conducción de Enrique Antía, los blancos volvieron a imponerse con el 59% de los votos (78.661), frente al 24% obtenido por la coalición de izquierda (32.228 votos). Más del doble.
Frente a esta hegemonía inocultable del Partido Nacional (PN) en ese departamento, lejos parece haber quedado el recuerdo de las dos gestiones frenteamplistas que fueron encabezadas por el dos veces intendente Óscar de los Santos (2005-2015), pero que se erigieron bajo el sostén -al menos electoral- de otro caudillo local: el "diputado rebelde" y el siempre polémico Darío Pérez.
Pero la historia de Pérez y de De los Santos, los dos principales referentes indiscutibles de la izquierda en tierras fernandinas durante lo que va del siglo XXI, estuvo siempre signada por duras acusaciones cruzadas, enfrentamientos y un vínculo que, según han confesado ambos en diferentes declaraciones públicas, terminó por ser inexistente -incluso sin siquiera saludarse- y sin posibilidades de retorno.
En este escenario, el docente de historia Martín Almada publicará en las próximas semanas el libro "Darío y el flaco: una mirada histórica y política del ¿último? ciclo frenteamplista en Maldonado", un primer esfuerzo para tratar de comprender que pasó entre ambos dirigentes políticos y cómo eso repercute hasta el día de hoy en una izquierda "dominada por un estado de congelación y desconcierto" e incapaz de ser una alternativa de cambio en el departamento, e incluso, "de oposición".
"El nacionalismo local ha impulsado un modelo de legitimidad sin oposición visible, que administra un ecosistema hegemónico desprovisto casi de conflictos. Ha anulado a la izquierda departamental. Antía no solo ha gobernado, sino que en cierto sentido ha vaciado el sistema político local de alternancia y competencia", apunta el autor.
"El nombre del libro busca ser desafiante. Surgió de la necesidad de pensar porqué el Frente Amplio prácticamente desapareció de la escena política departamental. Hoy las elecciones son una interna del Partido Nacional, como en casi todo el interior del país. Desde la restauración democrática, como el país, Maldonado fue gobernado por los tres principales partidos. Pero para el FA es evidente que aquello que fue inicialmente visto como un revés electoral en 2015 se transformó en una derrota muy pesada que generó una especie de crisis existencial en la fuerza política. En Maldonado hay una ausencia brutal del FA. El rasgo dominante del paisaje frenteamplista es de asfixia, desánimo y desilusión", dice Almada a El País.
Darío y el flaco
Para comprender esta realidad, este proceso político, el docente se basó en dos grandes premisas que marcan la línea de la obra. La primera, dice a El País, es que "los frenteamplistas en Maldonado estábamos en guerra interna antes de llegar al gobierno en 2005". Luego de la victoria nacional de octubre de 2004, esa interna quedó graficada en los medios de prensa, relata Almada. En febrero de 2005, por ejemplo, se publicó una carta abierta firmada por notorios frenteamplistas locales, dirigida a los "compañeros De los Santos y Pérez", en la que se afirmaba que el Frente Amplio en Maldonado se había vuelto "inhabitable".
Con tres candidaturas (Darío Pérez había sido candidato único cinco años antes y no estuvo lejos de vencer a Antía), el FA ganó las elecciones departamentales de 2005 y Óscar De los Santos fue electo intendente. En aquella interna progresista, De los Santos obtuvo 23.093 votos, seguido por Darío Pérez con 19.532 y Ricardo Alcorta con 2.692 (había sido candidato por el Partido Nacional en el año 2000).
Entre la diversa cantidad de declaraciones de prensa y archivos que recoge Almada, recuerda que en un informe político enviado al socialista Manuel Laguarda, se informaba que "la triple candidatura provocó diferencias importantes, básicamente por los constante ataques de Darío Pérez a De los Santos. "Electo este último intendente, Darío en reunión con su grupo Cabildo 1813 el martes siguiente a las elecciones expresó: 'De hoy en adelante guerra total a este gobierno'". Y fue así.
Las cuchillas
Durante los años de gobierno frenteamplista en Maldonado las heridas que quedaron abiertas de 2005 -cuando Pérez, que venía con una trayectoria más consolidada desde los 1990 y extensa que el electo intendente, perdió- nunca pudieron ser recompuestas entre ambos referentes locales. Al punto fue el enfrentamiento que, según se recoge, cuando el Partido Nacional impulsó un juicio político contra De Los Santos los ediles afines al médico carolino no lo acompañaron, pero según se recrea la sesión de la Junta, tuvieron palabras muy duras para con el entonces intendente y su gestión.
En esta dirección, Almada describe que además de las diferencias personales irreconciliables, había entre Pérez y De Los Santos una concepción de la política y del ejercicio del poder tan distantes como la de un dirigente clásico de la izquierda centralista formado en el Partido Comunista del Uruguay (De los Santos abandonó el partido en 1991) y un "saravista incorregible" con ímpetu anarquista, por Pérez.
Para las elecciones de 2015, pese a intentos de calmar los ánimos -incluso el expresidente José Mujica reclamó a De los Santos apoyo a la candidatura de Pérez, sin suerte-, la situación era cada vez más tensa. El exintentende, que podía ir a la reelección, había sufrido un enorme revés político en 2013, cuando en una interna de su sector pretendió encontrar un sucesor. Fue un escándalo, con denuncia de compra de votos, fraude e injerencias. El acto se declaró nulo y fue un antes y después para la carrera política de De Los Santos. En 2015, el PN ganó por 6.000 votos, En 2025, lo hizo por más de 46.500.