Lunes, 26 de Enero de 2026

Un camino para mejorar la brecha de productividad de las empresas: ¿qué pasa con la incorporación de activos intangibles en el capital de las compañías locales?

UruguayEl País, Uruguay 26 de enero de 2026

Según el estudio, seis de cada diez empresas en Uruguay tiene un nivel de "inversión cero" en activos intangibles.

Uruguay está dando una gran ventaja en términos de productividad, dado el muy bajo nivel de incorporación de activos intangibles en las empresas locales. Un estudio elaborado para el BID por parte de investigadores locales Impacto del Capital Intangible en la Productividad y los Salarios, Uruguay 2013-2023, cuantificó el impacto negativo derivado de la reducida presencia "de uno de los motores más potentes de la productividad y el salario", destaca Diego Aboal, autor del trabajo junto a Marcelo Perera (ambos investigadores de Cinve) y Gustavo Crespi del Banco Interamericano de Desarrollo. El estudio revela cuáles son los activos que provocan mayor impacto, cuáles son los sectores más rezagados y cómo influye en los salarios. Se trata del primer trabajo de esas características enfocado en empresas locales. A continuación, un resumen de la entrevista.

¿En Uruguay hay una muy baja incidencia del capital intangible en el total del capital de las empresas?

Digamos que la inversión de las empresas en capital intangible a nivel mundial es creciente. Hablamos de la inversión en software, la investigación y desarrollo que hacen las empresas, o el valor de su marca, cuestiones que se diferencian del capital físico, por definición, máquinas, equipos, instalaciones fabriles. En los países desarrollados representa entre 15 y 20% del capital total. En las empresas que analizamos en Uruguay, a partir de la encuesta de actividad económica del INE, encontramos que la inversión en capital intangible es de un 3%. Una notoria diferencia.

¿Esa diferencia implica empresas menos productivas y menor impacto en el PIB?

Lo que indica el estudio es que el capital intangible es uno de los motores más potentes y menos aprovechados de la productividad en Uruguay. Hay mucha evidencia de que es un motor súper potente a nivel internacional, pero ahora también, con esta medición, mostramos que es un motor muy potente para el aumento de la productividad en Uruguay.
De hecho, la estimación que surge del trabajo indica que, si las empresas aumentaran, en un desvío estándar, la intensidad del capital intangible, esto aumentaría la productividad total de los factores de las empresas de un 3%.
Lo que invierten hoy, dijimos era un 3%. La intensidad, o sea, cuánto es el capital intangible sobre la suma de capital intangible más capital físico, eso representa un 3%. Solo un 3%. Tengamos en cuenta que alrededor de un 63% de las empresas no invierten nada, invierten cero en intangibles. Si uno se restringe al otro 37%, el capital intangible representa un 11 % del capital total.

¿De qué dimensión sería el impacto si se incorporara una mayor proporción de activos intangibles?

Dijimos antes que un desvío estándar impacta 3 puntos de productividad total de factores. El desvío estándar es de alrededor de 12 puntos porcentuales en la intensidad del capital intangible. Entonces, en definitiva lo que estamos diciendo es que si Uruguay pasara de este 3% que tiene a asimilarse a países desarrollados, en el orden de un 15%, y si uno lo extrapolara al total de la economía, implicaría que el producto potencial crecería 3 % y esto son unos 2.400 millones de dólares en el PIB.

¿El capital intangible tiene un mayor impacto sobre el PIB que el tangible?

Cuando uno compara el capital físico con el capital intangible, el capital intangible rinde un 30% más que el capital físico. O sea que un mismo dólar invertido en capital intangible tiene un retorno mayor que el capital físico.
Las dos grandes conclusiones del estudio son, que hay un impacto significativo en términos de dar un salto en la productividad total de factores proveniente de este tipo de inversión y que además, comparado con el capital físico, rinde un 30% más.

Eso, en un país donde identificamos los problemas de productividad como uno de los grandes frenos de la economía local.

Exacto, este estudio nos da una pista interesante acerca de por dónde van los tiros. Es decir, es imprescindible poner fuertemente el foco en políticas que incentiven este tipo de capital intangible. Por ejemplo, reducir las barreras para la adopción de intangibles en las pymes.
Uno puede intuir que las empresas más chicas tienen menos capacidad para invertir en este tipo de activos. Allí claramente hay un rol para la Ande, por ejemplo. Apoyar a las empresas que tienen más dificultad para entender el uso, por ejemplo, de la tecnología, del software, de la inteligencia artificial o de la digitalización más básica, con la ayuda de algunos organismos públicos o subsidios, para incorporar este tipo de activos, que realmente llevan a las empresas a dar un salto.

Impacta el porcentaje mencionado antes, acerca de que un 63% de las empresas no invierten nada en intangibles.

Cuando observamos el periodo 2013-2023, que es el que tomamos como referencia porque hay información disponible del INE, encontramos ese 63% de empresas donde no hay capital intangible, según surge de los balances de las empresas. Allí hay un gran espacio para crecer, indudablemente.
Dentro de las empresas que cuentan con inversión en activos intangibles, ¿en qué invierten, concretamente?

Lo más importantes es el software; es casi un 40% del total. Después, destaca, aunque corresponde especialmente a empresas grandes, inversión en investigación y desarrollo. Después hay un "otros" muy grande del que no sabemos bien qué hay allí dentro, que sería interesante poder profundizar.

En esa línea, ¿cuánto invierten los distintos sectores en Uruguay?

En los servicios vinculados a la información, que incluyen el software, la proporción de capital intangible es casi un 20%, frente al 3% general del cual hablábamos. En segundo lugar está servicios financieros, seguros, fondos de pensión y demás, que alcanzan el 15%. Después, actividades de programación, consultoría y actividades vinculadas, con un 11%.
En el caso de las industrias manufactureras, que son de los sectores con menor proporción de intangibles, hay cierta heterogeneidad. La industria farma está por el 6%, mientras que el sector vinculado al refinado de petróleo está en el 1%.
En cuanto al comercio minorista, se ubica en el orden del 5% y en un rango similar telecomunicaciones, con un 4%.

El título del trabajo refiere a productividad y salarios. ¿Cómo impacta la inversión en intangibles en los salarios?

En el trabajo lo que intentamos ver es cómo, cuando hay una inversión en capital intangible, se genera mayor productividad, y luego vemos cómo esa mayor productividad se distribuye entre capital y trabajo. Para el total de las empresas, lo que vemos es que, de esa mayor productividad generada con inversión en capital intangible, un 23 % se transfiere a salarios. Y el 77 % restante va a beneficios. O sea que esta inversión que hace la empresa en este tipo de capital, no todo es apropiado por la firma.

¿Y esa distribución es constante para todos los activos intangibles?

No; el software, que decíamos que tiene un mayor impacto en la productividad, tiene un menor pasaje de esta mayor productividad a salarios, del orden del 18%. O sea, el software rinde más en términos de impacto sobre la productividad total, sobre el tamaño de la torta y de esto se apropia más la empresa.
En el resto de los activos, que no son software, tenemos que hasta un 59% del aumento de la productividad va hacia los trabajadores. O sea que la torta es más chica, pero una proporción más grande de esa torta más chica se transfiere a los trabajadores.

Dada la enorme brecha que hay entre las empresas uruguayas y la de otros países que toman como referencia en la incorporación de activos intangibles, ¿qué posibilidades reales existen de reducir esas diferencias?

Hay una oportunidad muy grande; por un lado, el 63% de las empresas que invierten cero, poner el foco allí permitiría, dar un primer salto. Pero además, en el 37% que invierten, allí los intangibles llegan al 11%, sigue habiendo un amplio margen para mejorar. O sea, es posible trabajar en el margen extensivo, pero también en el intensivo hay mucho espacio para ganar.
Pero además, vimos que el software o la digitalización son intangibles que rinden mucho en las empresas. Uno tiende a pensar que es más sencillo pensar en ese tipo de activos, en comparación con investigación y desarrollo u otros intangibles que implican otro tipo de esfuerzo. Acá hablamos de tecnología que existe, de software que está a mano, que se pueda aplicar en las empresas.

En el trabajo recomiendan algunos caminos a seguir, como el respaldo a las pymes a través de políticas públicas.  

Exacto, reducir barreras a las pymes parece ser un terreno clave. También hay cuestiones más complejas que implican acciones desde otras instituciones, como la ANII. Hablamos de política pública, de incentivos fiscales. Donde las empresas logren dar un salto de productividad, hablaríamos de más crecimiento y esto se refleja luego en mayor recaudación, vía mayor PIB. Es necesario que el Estado se comprometa en este tipo de medidas.
Por lado, tener tantas empresas que no adoptan, por ejemplo, mayor tecnología que está disponible masivamente, hay que investigar el por qué. Las empresas pueden tener problemas de absorción de este tipo de tecnologías. Esto implica que hay que capacitar al personal para que sea capaz de incorporar estas tecnologías. Y no solo alcanza con capacitar al personal en general, es necesario que los jefes sepan y entiendan del impacto, por ejemplo, de la inteligencia artificial. A veces se capacita a los empleados, pero si los gerentes o los propietarios de las empresas no lo entienden de forma práctica, finalmente no hay absorción de este tipo de tecnologías. Quizás necesitemos de más respaldo de Inefop, por ejemplo.

Uno podría suponer también, dificultades de acceso y de asistencia financiera.

También. Se necesitan incentivos de índole fiscal y además, facilidades de acceso al crédito.
Después hay otro hallazgo del trabajo es que allí donde hay mercados no muy competitivos, sobre todo del lado del mercado laboral, el trasvase de esta ganancia de productividad a salarios es más chico. Allí, políticas que favorezcan la competencia en el mercado laboral, digamos, pueden incentivar a que el pasaje del pedazo de la torta sea algo mayor en algunos sectores.
Entonces, se puede pensar, más del lado del mercado laboral, algún tipo de políticas, pero más pensando en que el tamaño de la torta puede ser un poco más grande hacia los trabajadores. Acá, de todas formas, hay que dejar claro que es importante que en caso de la torta vaya a aquellos que invirtieron.
Es clave también para mejorar los salarios, mayor capacitación, que la gente sepa trabajar con estas nuevas tecnologías y favorecer también la movilidad del personal entre empresas. Cuanto mayor sea la capacidad de que los trabajadores transporten ese conocimiento a otras empresas, van a tener un poquito más de capacidad de negociar también su salario. O sea, en la medida que lo que aprenden es muy específico de su empresa, tienen bajo poder de negociación.

¿Hay posibilidades de comprar esta información con otros países de la región?

En paralelo a nuestro trabajo, se está haciendo otro para Colombia, también con el BID; y recientemente se hizo uno en Perú. O sea que en breve vamos a ser capaces además de comparar los resultados. En el caso del trabajo de Perú, de que ya hay resultados, se muestra que el impacto del capital intangible es aún más grande que en Uruguay, y también el trasvase de cuál es la porción de la torta que va a los trabajadores.
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