Miércoles, 28 de Enero de 2026

La triste realidad

UruguayEl País, Uruguay 28 de enero de 2026

No es cierto que Casupá garantizará el suministro por varias décadas.

A medida que transcurren los meses, queda cada vez más en evidencia el grosero desacierto del gobierno al dar de baja el proyecto Neptuno/Arazatí.

Por razones estrictamente políticas no les interesa mantener algunas de las mejores decisiones tomadas por la administración anterior, aunque implique obvios perjuicios para el país.

La histórica y traumática sequía de 2023 dejó al descubierto la extrema vulnerabilidad del sistema de abastecimiento de agua potable del área metropolitana, atrapado en la saturada, degradada y contaminada cuenca del río Santa Lucía.

Después de un largo proceso de investigación y de consultas con especialistas nacionales y extranjeros, se concluyó que instalar la toma de agua bruta en el Río de la Plata, era la mejor opción. Aseguraba una fuente hídrica inagotable para respaldar la producción de la usina de Aguas Corrientes; independizándonos de la cuenca del río Santa Lucía, y de los extremos climáticos.

Queda claro que los representantes del Ejecutivo no pueden refutar de buena manera los argumentos de fondo, para respaldar el cambio. Razón por la cual cada vez que han sido llamados a dar explicaciones en el Parlamento -o salen a los medios-, eluden el punto neurálgico del asunto, se van por la ramas, y adrede trasladan el tema al terreno económico, con la intención de justificar de alguna manera, la decisión tomada, recurriendo a explicaciones ambiguas y confusas.

¿Qué sentido tiene hablar de la inversión de fondo cuando se pretende solucionar un grave problema estructural del país, de altísimo impacto en la salud y el bienestar público?

Nos parece irresponsable porque la decisión tomada está signada por la improvisación, dejando librado el asunto a los caprichos de la naturaleza. ¿Qué ocurrirá con el suministro de agua al área metropolitana si se repite una sequía igual o peor?

Parece una chanza caprichosa del destino que en estos días, OSE esboce una explicación a la población, de porqué está distribuyendo agua a los hogares que presentan cierto sabor y aspecto desagradable. Las autoridades del ente dicen que las últimas lluvias caídas en la cuenca del Santa Lucía, fueron razón suficiente para arrastrar importantes cantidades de restos biológicos hacia la planta de tratamiento. Una parte de ellos lograron eludir el proceso de potabilización, pasando a formar parte del agua potable que llega a los hogares. El organismo tranquiliza a los usuarios garantizándoles que recibir agua turbia no pone en riesgo su salud.

¡Y ni siquiera padecimos inundaciones en la región de la cuenca! ¿Qué debemos esperar cuando ocurran eventos extremos, manteniendo "todos los huevos en el mismo nido"?

Si esto no es una demostración más de la fragilidad que caracteriza hoy al sistema atrapado en la cuenca del río Santa Lucía, no sabemos cómo llamarla. No es cierto que Casupá garantizará el suministro por varias décadas. Sólo lo será si tenemos la gran fortuna de no afrontar fenómenos naturales como los que vienen aconteciendo en los últimos tiempos.

Deberíamos estar todos de acuerdo en que la prioridad por excelencia es garantizar un servicio hídrico previsible en calidad, cantidad, continuidad, descartando hacer recortes presupuestales en un asunto tan delicado.

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