Desistimientos en compras de vivienda no paran de crecer
Cada vez más hogares en Colombia han tenido que tomar la difícil decisión de abandonar el sueño de acceder a una vivienda propia, ya sea por cambios en la política del sector, incrementos desmedidos en los precios de los inmuebles o por las dificultades económicas que enfrenta cada familia
Cada vez más hogares en Colombia han tenido que tomar la difícil decisión de abandonar el sueño de acceder a una vivienda propia, ya sea por cambios en la política del sector, incrementos desmedidos en los precios de los inmuebles o por las dificultades económicas que enfrenta cada familia. Este año, la alerta se vuelve aún más evidente debido al aumento del salario mínimo en un 23 %, factor que impacta directamente los precios de la Vivienda de Interés Social (VIS), segmento que concentra cerca del 70% de las ventas, así como por la circulación de un nuevo borrador de decreto que modificaría las reglas de juego para los compradores. Según datos de Coordenada Urbana, el sistema de información de la Cámara Colombiana de Construcción (Camacol), a noviembre de 2025 más de 36.348 familias desistieron del negocio que habían iniciado para adquirir su apartamento o casa. Esta cifra superó la registrada en 2024, cuando a la misma fecha se contabilizaban 33.205 unidades. En ese año, los cambios en la política de vivienda y la suspensión del programa Mi Casa Ya dejaron a miles de hogares sin la posibilidad de acceder a vivienda propia. La cifra registrada en 2025 equivale al 23 % de las ventas del periodo analizado, que ascendieron a 156.756 unidades. Esto significa que, de cada 10 procesos de comercialización de vivienda en el país, aproximadamente dos familias terminan desistiendo del negocio. A nivel mensual, los desistimientos alcanzaron las 2.509 unidades en noviembre de 2025, de acuerdo con la información procesada por Camacol, lo que representó cerca del 21,8 % de las ventas del mes. Moderación en cancelaciones Del total de desistimientos contabilizados, 1.996 correspondieron a vivienda de interés social (VIS) y 513 a vivienda No VIS. No obstante, es importante señalar que ambos segmentos evidenciaron una moderación en el número de cancelaciones, lo que permitió una mejora tanto en términos absolutos como en su relación frente a las ventas, aunque el nivel del indicador continúa siendo elevado en comparación con los registros históricos. Antes de la llegada del actual Gobierno, en los años 2021 y 2022, los desistimientos entre enero y noviembre se ubicaban cerca de las 20.000 unidades, mientras que las ventas se aproximaban a las 200.000, lo que reflejaba una relación de uno a diez. En la actualidad, este fenómeno prácticamente se ha duplicado, lo que implica que cerca de una quinta parte de los negocios iniciados no logra concretarse. En noviembre de 2025 se observó una reducción tanto en el número de unidades desistidas como en su participación sobre el total de ventas, lo que sugiere un ajuste gradual en la dinámica del mercado inmobiliario. En el segmento de vivienda social, los 1.996 desistimientos registrados representaron una disminución frente a los meses anteriores. Sin embargo, el volumen sigue siendo significativo, especialmente en un segmento que depende en mayor medida de la estabilidad de los ingresos de los hogares y de la continuidad de los apoyos públicos. De manera general, la evolución de los desistimientos en la VIS ha mostrado una alta sensibilidad frente a los cambios en las condiciones económicas. Variaciones en el empleo, el ingreso disponible o los costos asociados a la adquisición de vivienda se reflejan rápidamente en la capacidad de los compradores para culminar los procesos de compra iniciados durante la etapa de preventa. En el segmento No VIS, los 513 desistimientos registrados en octubre también evidenciaron una reducción frente a periodos anteriores. Aunque este mercado concentra un menor número de unidades desistidas, su comportamiento ha sido particularmente sensible a las variaciones en las tasas de interés y a las expectativas económicas de los hogares con mayor capacidad de endeudamiento. Asimismo, la data muestra que los desistimientos en vivienda No VIS tienden a incrementarse en escenarios de mayor incertidumbre financiera, cuando los compradores optan por aplazar decisiones de largo plazo. Este patrón se ha repetido y continúa siendo relevante para el seguimiento del sector.
Junto con el comportamiento reciente de los desistimientos, el sector constructor ha advertido sobre varios factores que podrían generar nuevas presiones sobre este indicador. Uno de ellos es el incremento del salario mínimo en un 23 % durante el año, el cual tiene un impacto directo sobre una actividad intensiva en mano de obra como la construcción de vivienda. Camacol señaló que este aumento salarial podría traducirse en incrementos de entre el 10 % y el 15 % en los costos de construcción de la nueva oferta. Estos mayores costos deben ser absorbidos dentro de la estructura financiera de los proyectos, lo que puede afectar su viabilidad y la capacidad de los compradores para cerrar los negocios iniciados, dado que los precios de los inmuebles también terminarían siendo superiores a los inicialmente proyectados. El gremio alertó que mayores presiones de costos pueden derivar en un aumento de los desistimientos.