La Nación, Costa Rica
29 de enero de 2026
En el peculiar debate de No Pasa Nada, ocurrió de todo. Desde fantasmas de conflictos pasados, hombros en qué apoyarse hasta momentos que los hubiera firmado el mismo Chespirito.
La espera fue larga y desconcertante, pero por fin, en el Teatro Espressivo se abrió el telón y se develó ante la audiencia el debate de No Pasa Nada. A primera vista, los candidatos en mesa redonda y el juego de luces, recordó inevitablemente al capítulo de los espíritus chocarreros del Chavo del 8.
Tal alegoría cayó como anillo al dedo, porque durante la noche afloraron fantasmas de conflictos pasados y algún que otro chiste que bien lo firmaría Roberto Gómez Bolaños.
La mesa fue amplia en nombres y en posturas: Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional (PLN); Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana (CAC); Ariel Robles, del Frente Amplio (FA); Juan Carlos Hidalgo, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC); Natalia Díaz, del Partido Unidos Podemos (PUP); José Aguilar Berrocal, del partido Avanza, y Eliécer Feinzaig, del Partido Liberal Progresista (PLP), fueron los invitados a la fiesta.
El debate se hizo esperar
El juego de palabras es malo y se le ocurrió a todo el mundo, pero hay que decirlo; durante 45 minutos, en el debate de No Pasa Nada... no pasó nada. La razón fue un tema que no entró en discusión, pero que paraliza al país: las presas.
Antes del debate, Eli Feinzaig tenía cita en Pelando el ojo y en plena hora pico, solo subido en "Eli-copter, Eli-copter" hubiera logrado sortear con éxito su travesía entre Radio Monumental, en La Uruca y Curridabat.
Lo cierto es que a las 7:20 p. m ya estaba presente en el teatro y no se supo más qué sucedía puertas adentro. "Empezamos pronto" fue el cartel, con nociones guanacastecas del tiempo, que se leyó en la transmisión hasta faltando 15 minutos para las 8 de la noche.
Luego, Karol Quesada, moderadora del espacio junto a Pietro Cercone, apareció entre risas para explicar las reglas y sepultar al olvido las razones que provocaron el retraso.
Muy pronto (y esto sí es preciso) el debate se puso fuerte y gracias al candidato más impensado. Cuando se intercambiaban ideas sobre la seguridad del país, Álvaro Ramos, quien hasta hoy se había mostrado poco confrontativo, lanzó un comentario sin nombres pero contundente.
El liberacionista pusó la línea roja en levantar las garantías individuales; tema del que se manifiesta completamente en desacuerdo.
Jose Aguilar Berrocal se dio más que por aludido y tomó la palabra enseguida para aclarar que el estado de excepción no es una medida novedosa y ya está contemplada en la Constitución Política.
Eli Feinzaig también apuntó con fuerza contra esta medida y los matices con los que se busca suavizarlo. El diputado desbarató aquello de que el estado de excepción se aplicaría en ciertas zonas conflictivas, sentenciando que aquello no sería más que crear guetos.
Y para el buen entendedor, este intercambio, que fue breve e indirecto, marcó como pocos las diferencias de visión entre candidaturas.
Las jornadas 4x3 causaron más fricción que un 4x4
Al pasar a la discusión sobre empleo, otro invitado incómodo se metió hasta la cocina. El choque por las garantías individuales se disolvió, volvió la distensión pero el proyecto de jornadas 4x3 pausó las risas que reinaban en el panel.
Ariel Robles, quien se opone con vehemencia los cambios en las jornadas laborales fue punzante al cuestionar a Claudia Dobles. "No creemos en jornadas de 12 horas para los jóvenes, el PAC en su momento lo apoyó, Liberación es muy ambivalente", dijo el frenteamplista.
La candidata quiso desligarse del proyecto actual al que calificó como un Frankenstein.
"¿Y las 12 horas?", le consultó tajante Robles, preguntándole si la oposición de Dobles es para con las jornadas o el proyecto. La ex primera dama reiteró su defensa y dejó entrever su acuerdo con este tipo de jornada, expresando que hay que entender que las dinámicas laborales cambiaron.
La fricción fue tal que continuó incluso cuando el tema cambió a educación. Juan Carlos Hidalgo tuvo que hacer de árbitro y pedir que se volviera al debate educativo. "La educación merece su lugar", sentenció.
Y en efecto, el tema se las traía y resultó revelador. Claudia Dobles le pidió su opinión a Aguilar Berrocal sobre el 8% del PIB para la educación, porcentaje que ordena la Constitución pero que, en la práctica, no se cumple.
Aguilar, en resumidas cuentas, se declaró en contra de este porcentaje y afirmó que el MEP tiene mucho dinero subejecutado que debe utilizarse de forma eficiente.
Pero ojo que aunque al principio casi todos se desligaron, Aguilar Berrocal también encontró más de un hombro en el que apoyarse.
La derecha se unió como nunca
Juan Carlos Hidalgo lanzó la carta de la apertura del mercado eléctrico y rápidamente Aguilar y Eliécer no tardaron en dejar de manifiésto su simpatía con el candidato del PUSC.
Estas sinergias entre candidaturas de derecha terminaron con uno de ellos protagonizando una inesperada escena "chespiritiana". La víctima fue Eli, quien corrió con la suerte del Chavo cuando salía con un domingo siete tras el fúrico "¡ta, ta ta!" del profesor Jirafales.
Cuando el moderador mandó al corte comercial, la transmisión continuó unos segundos más y el microfóno de Eli... encendido. Por eso, no quedó a la imaginación lo que pasa entre pausas, pues Feinzaig confesó su próximo movimiento: "Ahora sí, al Pipi room (baño)".
El último choque fue más que sensible
Hacia el final del debate, el ambiente entró en terreno sensible. Mientras se discutía sobre la capacidad de lograr acuerdos, Natalia Díaz reveló su rechazo hacia las formas del presidente Rodrigo Chaves.
Álvaro Ramos no dejó pasar el comentario, cuestionándole amablemente cuáles son específicamente esas formas que rechaza. Esto dio paso a que Díaz se sincerara, confesando que no le gustan los insultos y que hoy no es una figura chavista porque no le gusta que le digan qué hacer.
En ese momento, Ariel Robles intervino para recriminarle un tema sensible a Díaz. El frenteamplista afirmó que se sintió herido cuando Chaves lo llamó "la loca de Gandoca".
Díaz aseguró que eso fue una completa falta de respeto, pero Robles le recordó que cuando esas cosas sucedían, ella se reía. La candidata negó haber sido irrespetuosa y el frenteamplista recalcó que hay tomas que lo evidencian.
Los demás también metieron mano en el asunto y condenaron la polarización que ha imperado en estos años. Así, la crispación, y también la noche, dejó caer los últimos granos de arena.
Como lo de la mesa espiritista fue mera confusión, claro está que no fue la bruja del 71 la que levantó la sesión. Y aunque la democracia no es "el show número uno de la televisión humorística", el debate concluyó con que se acabó lo de "no te juntes con esas chusma" y que si este 1.° de febrero se trata de ahuyentar fantasmas, más vale juntar las manos.