Viernes, 30 de Enero de 2026

La fuerza de Europa

ColombiaEl Tiempo, Colombia 30 de enero de 2026


Rafael Herz
Europa atraviesa un momento de afirmación que va más allá de los titulares coyunturales


Rafael Herz
Europa atraviesa un momento de afirmación que va más allá de los titulares coyunturales. En un mundo marcado por tensiones geopolíticas y reajustes de poder, la Unión Europea comienza a proyectarse no solo como un gran mercado, sino como un actor político y estratégico con voz propia. Y esto se está dando a pesar de diferencias ideológicas marcadas entre los países que la conforman. La reciente discusión sobre los supuestos intereses de Estados Unidos en Groenlandia ha servido, paradójicamente, como catalizador de esta conciencia europea: ya no se trata de reaccionar con incomodidad diplomática, sino de responder con serenidad, cohesión y autonomía. Groenlandia, territorio ártico de enorme valor estratégico y geopolítico, simboliza mucho más que una disputa remota. Representa la capacidad —o incapacidad— de Europa para defender sus espacios, sus aliados y su visión del orden internacional. Frente a planteamientos externos que evocan lógicas de influencia propias de otro tiempo, la respuesta europea ha sido clara: el respeto al derecho internacional, a la soberanía y a las decisiones de las comunidades implicadas no es negociable. Esa firmeza, expresada sin estridencias, la muestra más madura, menos dependiente de la tutela de Washington y más consciente de su propio peso global. Esta nueva fortaleza no se construye únicamente en el terreno de la seguridad o la diplomacia, sino también, y sobre todo, en el ámbito económico. En este sentido, la profundización de las relaciones entre la UE y la India, a través de la negociación de un ambicioso acuerdo de libre comercio, es un ejemplo revelador. Más allá de lo técnico, el mensaje político es inequívoco: Europa diversifica sus alianzas, apuesta por el multilateralismo y mira al Indo-Pacífico como un espacio clave para el siglo XXI. El acercamiento a la India, la mayor democracia del mundo y una de las economías de más rápido crecimiento, refuerza la idea de una Europa abierta pero no ingenua. Se trata de comerciar, pero también de cooperar en estándares laborales, sostenibilidad, innovación y equilibrio estratégico. En contraste con una visión más transaccional de las relaciones internacionales, la UE propone acuerdos basados en reglas, previsibilidad y beneficios mutuos. La combinación de firmeza política y ambición económica dibuja un continente que ya no define su papel en función de otros. Europa no busca confrontar a EE. UU., socio histórico indispensable, pero tampoco acepta quedar relegada a un rol secundario cuando sus intereses están en juego. Groenlandia y la relación con la India son dos caras de la misma moneda: la voluntad de decidir por sí misma y la nueva fuerza de Europa. En tiempos de incertidumbre global, esta Europa más independiente no es una amenaza, es una buena noticia para el equilibrio internacional. Una UE segura de sí misma, capaz de dialogar de tú a tú con las grandes potencias y de tejer alianzas estratégicas diversas, es un factor de estabilidad. Y, quizá por primera vez en mucho tiempo, esa ambición ya no parece un deseo retórico, sino una realidad en construcción.
Analista Internacional.
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela