‘Estamos ajustando el negocio para proteger su viabilidad’: Fabricato
Fabricato atraviesa uno de los momentos más decisivos de su historia reciente
Fabricato atraviesa uno de los momentos más decisivos de su historia reciente. En medio de un entorno desafiante para la industria textil, marcado por la presión de las importaciones, el contrabando, los cambios arancelarios y el aumento de los costos laborales, la compañía, con más de 100 años de historia, avanza en una reestructuración orientada a recuperar su competitividad. En entrevista con Portafolio, Gustavo Lenis, presidente de Fabricato, analiza el panorama del sector, los efectos de la política arancelaria en mercados como Ecuador y Estados Unidos, el impacto en el empleo y las perspectivas para 2026, en un escenario que exige adaptación rápida para garantizar la continuidad de una compañía con más de 105 años de trayectoria. ¿Cuál es la estrategia en
la que se está enfocando Fabricato actualmente? El año pasado sostuvimos discusiones importantes con el Gobierno alrededor de tres temas clave para la industria: los bajos aranceles, la ausencia de umbrales y el contrabando, que sigue siendo inmenso. No se logró avanzar en ninguno de estos frentes y eso tuvo un impacto fuerte en nuestra operación: perdimos cerca del 40% de la facturación de la fábrica. Posteriormente se abrió la discusión sobre los hilos producidos en Colombia, que tenían un arancel del 10% y fue eliminado. Para poder competir en igualdad de condiciones decidimos cerrar la hilandería principal, ya que importar el hilo resulta más competitivo. Sin embargo, mantendremos la hilandería vinculada a nuestro proceso de economía circular, un proyecto estratégico para el futuro de la compañía. ¿El cierre de esta
planta afectará las exportaciones? En el caso de Ecuador, la situación es coyuntural. Ese país impuso un arancel del 30% a los productos colombianos, lo que hace inviable competir en un mercado de márgenes estrechos. Por ahora, ese destino quedará en pausa mientras se aclara el panorama. En Estados Unidos enfrentamos un arancel del 10%, mientras algunos países centroamericanos ya lograron eliminarlo. Además, el tratado exige reglas de origen desde el algodón, por lo que debemos seguir produciendo ciertos hilos que permiten a los confeccionistas colombianos exportar prendas a ese mercado. Tras esta decisión, ¿cómo queda la operación industrial de Fabricato? Seguimos operando con nuestras plantas de tejido, tanto circular como plano, y la planta de no tejidos, que funciona prácticamente las 24 horas. La hilandería era una unidad autónoma y es la que se cerrará; el resto de la estructura productiva continúa activa. ¿Cómo se encuentra
la compañía en
términos financieros? Registramos ingresos similares a los del 2024, aunque muy por debajo de los niveles históricos debido al cierre de la planta de denim, que representaba el 40% de la facturación. Aun así, logramos resultados positivos y cerramos 2025 con utilidades. No podemos seguir operando negocios que generen pérdidas. Fabricato es una empresa con 105 años de historia que durante décadas enfrentó los efectos de la apertura económica sin tomar decisiones estructurales. Hoy estamos ajustando el tamaño del negocio para proteger su viabilidad. ¿Qué llevó al
cierre de la planta
enfocada en denim? Dependíamos en gran medida de un confeccionista colombiano que llegó a tener entre 3.500 y 4.000 empleados y representaba el 17% de nuestras ventas. Cuando desapareció, tuvimos que competir con telas importadas, muchas con precios artificialmente bajos, y con un contrabando significativo. Ante la imposibilidad de controlar esos factores, optamos por cerrar la planta para no seguir destruyendo valor. ¿Cómo ve el panorama actual del sector textil,
en especial de las empresas, en Colombia? El golpe más fuerte lo ha recibido la confección. Entre el aumento del salario mínimo, cercano al 23%, y la revaluación del peso, la pérdida de competitividad ha sido considerable. Varios confeccionistas han trasladado operaciones a Centroamérica para mantener contratos con marcas internacionales. En contraste, el retail tuvo un buen año impulsado por el consumo, aunque también sentirá el impacto de los mayores costos laborales. ¿Cuáles son las proyecciones de
Fabricato para 2026? Tenemos un presupuesto similar al del año pasado, con un crecimiento leve. Las medidas adoptadas, incluida la reestructuración interna, nos harán más competitivos. También estamos redefiniendo nuestra estrategia comercial, priorizando alianzas con socios estratégicos y fortaleciendo relaciones de largo plazo. ¿Qué ocurrirá con el empleo tras el cierre
de la hilandería? El cierre de la planta impactará a cerca de 180 personas. Sin embargo, no todos los casos serán despidos: habrá jubilaciones, reubicaciones y retiros. Fabricato cuenta con una base laboral de muchos años, por lo que los procesos de retiro natural son relevantes. ¿Cuál es el principal mensaje para los empresarios del sector? Debemos adaptarnos con rapidez a cambios que no son menores: incremento del salario mínimo, reducción de la jornada laboral, mayores recargos nocturnos y dominicales, además del efecto del tipo de cambio sobre las exportaciones. En la medida en que el peso se aprecia, perdemos competitividad internacional. La clave será ajustarnos para seguir generando empleo y sostener el crecimiento.