"Cantate una" propone un recorrido libre por canciones que dejaron huella en la murga, combinando letras, contexto histórico, acordes y versiones musicales en un libro pensado para leer, escuchar y cantar.
No hace falta leerlo de corrido y está bueno tenerlo a mano. Cantate una es un libro para abrir al azar, como quien arranca una canción en un asado o un ensayo. Un cancionero murguero de la nueva era que reúne clásicos de antaño y otros más actuales, cuenta sus historias, explica contextos e incluye los acordes que invitan a agarrar la guitarra.
El proyecto nació en el invierno de 2025, como muchas ideas murgueras: en una charla de boliche en Buenos Aires. Allí, Jesús Fernández uruguayo radicado en Argentina y referente de talleres de murga de estilo uruguayo y el periodista Fabián Cardozo empezaron a delinear algo que les rondaba hacía tiempo: la necesidad de un cancionero de murga con mirada contemporánea, que reuniera letras y relatos y que, además, sumara un disco accesible a través de un código QR.
El trabajo se armó a distancia, entre cuatro personas, vía WhatsApp, Zoom y un Drive compartido. Cardozo se encargó de la investigación y de conversar con autores vivos como Yamandú Cardozo, Camilo Fernández, Álvaro García, "Pitufo" Lombardo y José Morgade. Otros testimonios surgieron de investigaciones previas, como las historias detrás de "Los colores" (La Nueva Milonga) o "Los pájaros" (Asaltantes con Patente).
El contexto histórico quedó en manos de Maximiliano Xicart, letrista y profesor de Historia, mientras que Pablo Riquero y Jesús Fernández grabaron el disco a dos voces y una guitarra con versiones de estos 10 clásicos.
La selección fue deliberadamente subjetiva. "Son nuestros clásicos", explica Cardozo a El País. Hay canciones que se cantan desde hace décadas "El saludo a los barrios", de La Reina de La Teja; "La murga compañera", de Araca y otras que representan a las nuevas generaciones, como "Las mudanzas que demoran" (La Mojigata), "Al sur del atardecer" (Cayó la Cabra) o "La niebla" (Agarrate Catalina). Son esos clásicos que hoy conviven en las cantarolas de Murga Joven, donde no solo suena lo viejo.
Incluir acordes y letras tuvo su toque nostálgico. Remite a aquellos cancioneros rockeros que ayudaban a reconstruir estrofas y melodías. En el universo murguero, donde muchas canciones se transmiten de memoria, eso cobra un valor especial. "Murga es el imán fraterno", por ejemplo, tiene tantas versiones cantadas que la letra suele deformarse. Aquí se rescata la original. La intención es clara: encender la llama para que alguien quiera tocar.
Entre los puntos altos del libro aparecen los secretos detrás de canciones cuyas letras muchos se saben de memoria. Hay datos que sorprenden incluso a los más carnavaleros: que Eduardo "Tanito" Di Lorenzo escribió "Los colores" siendo daltónico; que Yamandú Cardozo compuso "La niebla" como una catarsis frente al dolor de ver a su abuela Chichita padecer Alzheimer; que "Bien de al lado" fue la primera canción que compuso Pitufo Lombardo; o que "Al sur del atardecer" no es una canción de amor de pareja, sino una declaración de amor a la murga.
"Camilo Fernández explica que la escribió en un momento en que Cayó la Cabra estaba en crisis y él también", adelanta Cardozo.
Editado por Acercándonos Ediciones, una editorial argentina que se entusiasmó con el proyecto, Cantate una ya se vende en el Tablado del 1º de Mayo, el Velódromo, la librería del Museo del Carnaval y el bar El Sótano. Próximamente llegará a librerías y tendrá presentaciones en la Feria del Libro de Buenos Aires y otras en formato show, donde la narración se mezclará con las canciones cantadas por Riquero y Fernández.
El libro es apenas el comienzo del viaje y el equipo lo sabe desde el arranque: "Estamos seguros de que para el próximo Carnaval habrá un volumen dos, porque nos quedó una lista interminable de canciones", concluye Fabián Cardozo.