El argentino fue la figura del triunfo de Peñarol sobre Nacional por la Supercopa Uruguaya y dejó su sello en la tanda de penales, cuando demostró su categoría para engañar al arquero Luis Mejía.
Redacción El País El argentino Eric Remedifue la figura de la final de la Supercopa Uruguaya y uno de los nombres propios del título de Peñarol ante Nacional en el Estadio Centenario.
Jugó como volante de contención, eje táctico del equipo y sostén físico durante 120 minutos, el argentino coronó su actuación convirtiendo un penal decisivo en la tanda, con una definición de lujo frente a Luis Mejía: se la picó. "Por suerte salió bien, sino me estarían puteando", admitió entre risas el jugador.
"Para ser el primer partido de competencia oficial, quizás 120 minutos es demasiado, pero es fútbol: era una final y había que jugarla como tal", explicó tras el partido.
Remedi destacó además el desarrollo parejo del clásico y relativizó la incidencia de la expulsión de Leandro Umpiérrez: "Por suerte no jugamos mucho tiempo con uno menos, la expulsión fue rápida y nunca hubo una diferencia de un jugador más. Fue un partido bastante parejo". Eric Remedi en zona mixtaDesde lo táctico, el mediocampista remarcó la planificación para neutralizar a Nacional: "Sabíamos que con esa línea de tres igualábamos a ellos, que atacan con tres delanteros, y también igualábamos en el medio. Podíamos encontrar algunos espacios cuando movíamos la pelota y esa fue la idea".
Su análisis de los 120 minutos fue el siguiente: "Un partido trabado, parejo. En el primer tiempo hubo más situaciones y se definió desde el punto penal".
"No estoy acostumbrado a hacer goles, así que aunque sea en la tanda lo disfruto mucho. En una tanda de penales, poder convertir y ayudar al equipo es lindo, así que me quedo con eso", destacó sobre el penal que convirtió.
Remedi se refirió al supuesto favoritismo de Nacional para este partido: "La verdad que no me llegó eso. Somos 11 contra 11. En las finales anteriores ellos fueron superiores y en esta nosotros fuimos superiores".
Consultado por su cruce con Maxi Silvera ex Peñarol y hoy en Nacional, en un pase que generó fuerte ruido entre los hinchas aurinegros, el argentino le bajó el tono a la polémica. Sobre la jugada puntual, explicó: "Son forcejeos que se dan. Él intenta sacarme el brazo y me golpea. Yo siento el contacto y busco ver si lo podía revisar el VAR. Sentí que me golpeó y me tiré. Es fútbol; los jueces deciden si es falta, amarilla o lo que sea".
Y al referirse al cambio de vereda del delantero, fue cauto: "La gente toma decisiones. Yo no me meto en los bolsillos ajenos. Son decisiones de cada uno, son formas. Si las comparto o no, me las guardaré para mí. Es un trabajo y se respetan las decisiones".
Peñarol levantó la Supercopa y Remedi dejó su huella en una final cerrada, intensa y definida por detalles: los mismos que él supo dominar durante dos horas de clásico.