Lunes, 02 de Febrero de 2026

Contra todo pronóstico: Peñarol y el triunfo de la resiliencia ante las adversidades con un gran plan táctico

UruguayEl País, Uruguay 2 de febrero de 2026

Diego Aguirre sorprendio a Jadson Viera y el Miraso, que tuvo las mejores chances para ganarlo en 120', lo hizo por penales y conquistó la Supercopa Uruguaya.

En medio de un escenario plagado de adversidades, Peñarol se hizo fuerte. Una vez más. El Carbonero sorteó una serie de contratiempos antes y durante el clásico de la Supercopa Uruguaya frente a Nacional, al que le plantó bandera en 120 minutos de fútbol y al que le terminó ganando por penales 4-2 en el Estadio Centenario.

Es que en la antesala al encuentro el primero oficial de la temporada 2026 del fútbol uruguayo, Diego Aguirre ya sabía que no contaba con Washington Aguerre (suspendido), Abel Hernández, el capitán Maximiliano Olivera y Lucas Hernández, y además, había algunos jugadores que, desde lo físico, llegaban con lo justo como Nahuel Herrera, Eduardo Darias y Diego Laxalt.

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Herrera fue titular y formó parte de una inédita línea de tres defensores que la Fiera puso en cancha. El técnico no sorprendió con nombres el equipo fue el que publicó Ovación el miércoles pero sí con la disposición en la cancha. Emanuel Gularte, Nahuel Herrera y Lucas Ferreira fueron los integrantes de esa línea de tres, mientras que jugaron los argentinos Franco Escobar por derecha y Gastón Togni por izquierda.


En la mitad de la cancha, Eric Remedi terminó siendo figura excluyente estuvo junto a Jesús Trindade y a ellos se sumó Leandro Umpiérrez, un rato por izquierda, otro por derecha y con buenas incursiones y despliegues hasta los 51' minutos, momento en el que una desmedida entrada sobre Sebastián Coates en la mitad de la cancha contra la banda izquierda le costó la roja.


El ataque lo comandaron Leonardo Fernández y Matías Arezo, quienes se las ingeniaron para generar alguna chance clara en la primera parte, sobre todo el delantero que sacudió a Luis Mejía a los 6 minutos de partido.

Con ese esquema, Aguirre le plantó bandera a un Jadson Viera que no se apartó mucho de lo que venía mostrando y no sorprendió con un equipo en el que repitió a 10 de 11 titulares que habían ganado en alargue 1-0 el clásico del 30 de noviembre en el que el tricolor conquistó la Liga AUF Uruguaya 2025.

El Bolso, que aparecía con un importante favoritismo en la previa si se analizaba plantel a plantel, no supo cómo demostrarlo y careció de juego ofensivo. Apenas una chance clara tuvo Nacional en la primera parte: un fuerte remate cruzado de Maxi Gómez que obligó una gran atajada de Sebastián Britos. Después, nada más.


Gonzalo Carneiro se preocupó más por discutir con los rivales que por jugar, el Diente López estuvo lejos de su mejor versión y el entrenador no manejó bien los cambios dentro de su gran abanico de opciones.

Y tras el cierre del primer tiempo, café o refresco mediante en la tribuna, los hinchas de Peñarol eran los que estaban más satisfechos. Su equipo no había pasado zozobras en defensa y había generado algo en la ofensiva.

Pero el panorama cambió de cara al complemento. Nahuel Herrera, sentido, no salió a jugar el segundo tiempo. A los 56', se lesionó Lucas Ferreira yen su lugar ingresó Andrés Madruga. Aguirre tuvo que desarmar la línea de tres y el Mirasol pasó a cuatro defensores con Gularte por derecha y Escobar por la izquierda cuando el equipo ya jugaba con 10 por la expulsión de Umpiérrez a los 51' que no incidió demasiado porque tan solo dos minutos más tarde, Carneiro vio la roja y los dos se quedaron con 10 jugadores.


Con ese panorama, Jadson se la jugó en ataque. Mandó a Maxi Silvera de ingreso esperado por todo lo que significó su llegada al club y a Juan Cruz de los Santos para refrescar una ofensiva que no lució. En medio de aplausos y silbidos, el exfutbolista de Peñarol tuvo la más clara del complemento para Nacional y la desperdició (80').

El Mirasol no pudo desnivelar en un segundo tiempo que se interrumpió a 5' del final durante siete minutos por bengalas en las cabeceras y banderas de Nacional exhibidas en la Ámsterdam.


La reanudación trajo consigo el alargue y ahí, Leonardo Fernández fue el estandarte ofensivo de Peñarol: convirtió a Luis Mejía en figura del tricolor con dos soberbias atajadas.


El esfuerzo físico se sintió de ambos lados y los cambios así lo reflejaron. Los de Nacional fueron algo tardíos, al tiempo que los de Peñarol fueron con lo que había a disposición por ser, hasta ahora, un plantel muy corto que aún no se terminó de completar de cara al 2026.

Y mientras varios soldados de Diego Aguirre iban cayendo, extenuados desde lo físico, hubo uno que sacó la cara por todos: Eric Remedi. El argentino de 30 años tuvo un despliegue impresionante en la mitad de la cancha, no paró de correr, marcó, quitó y jugó. Y como frutilla de la torta, le picó el tercer penal de la definición a Luis Mejía otra figura y Peñarol, en medio de días de turbulencias por las lesiones, clima tenso en la interna por ser año electoral y un mercado de pases que viene siendo de muchos vaivenes, respiró un poco de felicidad y ganó el clásico frente a Nacional 4-2 por penales para conquistar la Supercopa Uruguaya por tercera vez en su historia. Fue el triunfo de la resiliencia.

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