Miércoles, 04 de Febrero de 2026

Mundo del revés

UruguayEl País, Uruguay 4 de febrero de 2026

No se comprende cómo el MSP guarda hermético silencio ante una situación que, sin duda alguna, pone en riesgo la salud de las personas.

En octubre del año pasado el Ministerio de Ambiente aprobó un decreto (226/25) actualizando el Código de Aguas. Para establecer la aptitud del agua para baños públicos, tomando en cuenta la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, se miden los enterococos presentes en las muestras, dejando atrás la valoración por coliformes fecales, como se ha hecho hasta ahora.

Los enterococos son bacterias que forma parte de la flora intestinal de las personas. Aunque son comensales inofensivas en el intestino, pueden causar infecciones si migran a otras partes del cuerpo. Tienen dos características preocupantes: sobreviven bien en condiciones difíciles y suelen ser resistentes a los antibióticos.

En noviembre y diciembre pasados, los controles realizados por la Intendencia de Montevideo en las aguas de las playas capitalinas (desde Punta Espinillo hasta Carrasco), confirmaron que Pocitos, Cerro, Punta Yeguas, Pajas Blancas registraban niveles superiores a los permitidos. No se cerraron las playas ni colocaron la Bandera Sanitaria en ninguna de ellas.

En enero de este año ocurrió lo mismo en Playa Verde, La Mulata y Los Ingleses. No se inhabilitaron pero sí se colocaron las banderas sanitarias advirtiendo el peligro. Esta nueva medición bacteriológica de las aguas -que también afecta las arenas- eleva el estándar de control de calidad, pensando en la salud pública.

Lo sorprendente de la nueva normativa en nuestro país es que las mencionadas playas no fueron inhabilitadas al constatarse la contaminación, porque el texto del mencionado decreto da un plazo máximo de dos años para que sean obligatorios los parámetros establecidos de tolerancia de presencia de enterococos.

En otras palabras prioriza un tema administrativo frente al sanitario. No se comprende como el MSP guarda hermético silencio ante una situación que, sin duda alguna, pone en riesgo la salud de las personas. Necesitamos escuchar sus advertencias como lo hace en tantos otros temas de salud.

La urgencia de proteger a los bañistas en plena temporada estival está por encima de cualquier otra consideración. Descontamos que en esta premisa no hay dos opiniones. Se sabe que los enterococos son bacterias que pueden llegar a producir infecciones graves.

Cuando hablamos de la concurrencia a las playas en la temporada de verano, nos estamos refiriendo a una costumbre practicada en forma multitudinaria por la sociedad uruguaya, que incluye desde niños de muy corta edad hasta personas mayores, con un amplio rango de estados de salud y vulnerabilidades. Resulta obvio decirlo pero por lo visto hay que repetirlo: a todos ellos hay que asegurarles el máximo de las garantías sanitarias, particularmente en los espacios públicos de recreación.

Recordemos que a fines de 2024, en una competencia internacional de nado en Punta Carretas) 85 de 92 nadadores se intoxicaron con el agua contaminada de la costa capitalina.

Duele constatar la indiferencia de la Intendencia de Montevideo cuando anunció colocar una bandera nueva para advertir a los montevideanos los peligros de bañarse en ciertas playas. Cuando su obligación es inhabilitar la playa; detectar de inmediato el origen del problema y solucionarlo.
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