Chile vuelve a las canchas
Todo esto prepara el camino para que Chile vuelva a ser lo que fue.
La semana pasada se realizó en Panamá un encuentro organizado por la CAF (Corporación Andina de Fomento). Y Chile se lució.
Al hablar de la CAF, que nació en 1968, uno recuerda esa famosa reunión cuando, en 1976, el ministro Sergio de Castro sacó a Chile del Pacto Andino. Esto dio un tremendo impulso a nuestra apertura comercial. Pero todo eso ha cambiado. Desde el 2023 la vieja CAF se llama Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. Y hoy este banco tiene, al tercer trimestre del 2025, activos por 64 mil millones de dólares y un patrimonio que ronda los 17 mil. Por si fuera poco, acumula utilidades por 443 millones de dólares y una clasificación de riesgo AA+.
Saldados esos prejuicios ideológicos, Chile volvió a ser socio de la CAF. Y la CAF apostó por nuestro país invirtiendo más de 5.000 millones dólares. Por esta razón, la semana pasada el Presidente electo, junto a varios futuros ministros, senadores, diputados, alcaldes, representantes de gremios y personas vinculadas al mundo de los negocios, fueron invitados a lo que ya se conoce como el Davos latinoamericano.
La conferencia se inició con una plenaria que reunió a siete presidentes de la región. Como es habitual en nuestra cultura -no estamos en Suiza-, todo partió más tarde. Y como podrá imaginar, no todos cumplieron con sus tiempos.
El presidente de la CAF partió con una breve bienvenida. En seguida, el Presidente de Panamá, como país anfitrión, dio un discurso de unos 11 minutos. El Presidente Lula, como hermano mayor, en 26 minutos leyó un discurso y después, con mayor entusiasmo, improvisó algunas palabras. Rodrigo Paz, el nuevo Presidente de Bolivia, dio un alentador discurso que sacó aplausos. Entonces subió al podio Petro, el único sin corbata y vestido de blanco. Emulando a Chávez, pero con menos gracia, habló durante 30 minutos. En seguida fue el turno de Daniel Noboa, Presidente del Ecuador, y del Presidente de Guatemala. Siguió el primer ministro de Jamaica, y cuando ya todos estábamos cansados y ansiosos por tomar un café, subió el Presidente electo José Antonio Kast.
En los 11 minutos que le correspondían, dio un discurso impecable que sacó aplausos y levantó el ánimo de la audiencia. Habló de la unidad y del necesario atrevimiento para enfrentar el futuro. Se refirió a Brasil como el hermano mayor y con humor agregó que él era el menor de diez hermanos. Quizá fue el mejor de la jornada.
Tan celebrada y comentada fue la intervención de Kast que Enrique Riquelme, fundador y presidente ejecutivo de la empresa española Cox, al finalizar su discurso, miró a la audiencia y agregó: "Les voy a contar una cosa... nosotros estábamos a punto de entrar en una retirada total de Chile, donde tenemos unos 4.000 empleados directos", confesando que ahora, después de escuchar a Kast, no solo se iban a quedar en Chile, sino que iban a duplicar sus inversiones.
Después de las sesiones presidenciales donde todos, salvo Petro, que elucubró sobre la riqueza, resaltaron la importancia del crecimiento económico, Felipe Larraín conversó con varios ministros de finanzas de la región, incluyendo a Jorge Quiroz. Ambos se lucieron. Y, por si fuera poco, Eduardo Frei, con su ejemplar realismo y franqueza, nos dejó a todos con la boca abierta. En seguida fue el turno de Andrés Allamand como secretario general iberoamericano. La verdad es que todos sacaron la cara por Chile.
Este Foro Económico Internacional fue un gran hito para las relaciones internacionales del gobierno de Kast y para disipar los prejuicios que se habían construido en torno a su figura. Lula, por ejemplo, estaba gratamente sorprendido después de una larga reunión. Lo mismo sucedió con otros mandatarios, donde cabe destacar las buenas relaciones con el nuevo Presidente de Bolivia. Todo esto prepara el camino para que Chile vuelva a ser lo que fue.