¿Trump, Orbán, Abascal o Meloni?
Definido el gabinete que acompañará al Presidente electo, José Antonio Kast, desde el 11 de marzo, las expectativas giran ahora hacia la impronta política e ideológica de su gobierno
Definido el gabinete que acompañará al Presidente electo, José Antonio Kast, desde el 11 de marzo, las expectativas giran ahora hacia la impronta política e ideológica de su gobierno.
Su reciente viaje a Europa, priorizando foros conservadores sobre los socios históricos de la derecha tradicional, abrió razonables incógnitas. Sin embargo, en el cierre de la gira dio una señal clara.
¿Rompe Kast en esa gira la promesa del gobierno de emergencia y/o de unidad, con un elenco de sorprendente amplitud política y sin agenda valórica? No necesariamente.
Gobernar escenarios desafiantes, como el que enfrentará el Presidente electo cuando cruce La Moneda, no exige abandonar convicciones ni amistades políticas. Su gira fue un ejercicio de honestidad: reunirse con quienes ha estrechado lazos desde hace años y comparte la batalla "cultural, política y moral". Desde Madrid, Bruselas, Budapest y Roma, de paso, envió un mensaje a un sector de la derecha local que ya lo critica, esperando que enfrente la complejidad de sus decisiones solo desde la pureza de su minoría original.
La foto más elocuente quedó para el final. Giorgia Meloni es un espejo virtuoso, inteligente y, por cierto, popular y respetado. Su período como premier de Italia es el de mayor estabilidad política en las últimas décadas; con los datos de hoy, su alianza tiene altas posibilidades de ganar las elecciones del 2027.
Meloni ha demostrado que la firmeza es compatible con la gentileza y la humanidad (inolvidable guiando a un extraviado Biden, en la cumbre del G7 en 2024); que las convicciones pueden impulsarse en el marco de la institucionalidad y la democracia; y que su popularidad no la obliga al populismo. La premier italiana no confunde arrojo con irresponsabilidad; tampoco austeridad fiscal con la irracionalidad que derrotó a Liz Truss en 45 días como primera ministra de Reino Unido. No asocia el control migratorio con el desprecio racial o religioso, mientras reitera su discurso por la identidad occidental y cristiana de Italia. Lo señaló con insistencia en la campaña del 2022, "en Hermanos de Italia no hay lugar para la nostalgia ni el extremismo".
Desafía a Trump con desparpajo, porque no podrá acusarla con los motes a los que suele recurrir el Presidente de los Estados Unidos para descalificar a quienes lo contradicen: no abraza el wokismo, no representa la "Europa débil y decadente". Ella lidera un gobierno conservador, fundado en el respeto de las normas; y navega con pragmatismo en alianzas históricas, desde la Unión Europea hasta el G7, manteniendo su agenda migratoria y de seguridad. Él practica un populismo estridente, mueve piezas todos los días para demoler las formas; hace anuncios para luego retractarse.
Aun cuando cada liderazgo presidencial tiene su propio carácter, todos buscan experiencias exitosas, tanto para cumplir con las promesas de gestión como para mantener el más difícil de los equilibrios: coherencia y pragmatismo, ideas y realidad. Cuando en uno de los foros de campaña se le preguntó a Kast por su principal referente no dijo Orbán, Trump o Abascal, señaló con su habitual tranquilidad "Giorgia Meloni".
Se equivoca la izquierda cuando define a Kast desde la cómoda caricatura del populismo autoritario e intenta meterlo en el mismo saco que a los líderes estridentes. Si cuando pase a la oposición insiste en combatirlo como una anomalía democrática, seguirá negando que representa a una mayoría y sin entender que su potencia reside, hasta ahora, en la capacidad de proyectar, simultáneamente, firmeza política, realismo y estabilidad.
¿ROMPE KAST EN EUROPA LA PROMESA DEL GOBIERNO DE EMERGENCIA? NO NECESARIAMENTE: SE PUEDE GOBERNAR CON REALISMO SIN ABANDONAR CONVICCIONES NI AMISTADES POLÍTICAS, Y LA FOTO PARA CERRAR LA GIRA ES LA MÁS ELOCUENTE.