Martes, 10 de Febrero de 2026

Del primer beso en un tablado a cumplir un sueño juntos en Carnaval: la historia de amor de Camila y Marcel

UruguayEl País, Uruguay 10 de febrero de 2026

Se conocieron en Madame Gótica hace 14 años y lo que empezó como una amistad se transformó tras un festival de murga. Momo vuelve a reunirlos en el conjunto del que son hinchas, y esta es su historia.

El Carnaval es mucho más que purpurina, vozarrones que despeinan, brillo y trajes majestuosos. La fiesta popular está llena de personajes pintorescos, anécdotas de bañadera y un folclore difícil de poner en palabras, que solo quienes disfrutan de Momo saben apreciar. El nuestro, el Carnaval más largo del mundo, regala más de 40 noches para que se tejan historias de amor. La de Marcel Puente (40) y Camila Franca (30) tiene todos los condimentos: amistad, una declaración fallida, un beso inolvidable antes de salir a escena y hasta trofeos.

Empezó a escribirse en 2012, en la revista Madame Gótica, donde coincidieron por primera vez. Además de un romance que perduró en el tiempo, aquella etapa les dejó dos primeros premios consecutivos, los únicos que ambos ganaron. Pasó agua y vida debajo del puente, y el presente los vuelve a reunir arriba del escenario en este Carnaval 2026, con un plus que los llena de alegría: salir juntos en Los Chobys, el conjunto donde Marcel es de la casa y al que Camila soñaba con llegar.

Aseguran al unísono que si les toca levantar la copa en los humoristas de Leo Pacella, les "da algo". "Tuvimos la suerte de meter un bicampeonato con Madame Gótica, pero ganar en un conjunto del que sos hincha tiene un plus. Ojalá se dé", dice Marcel a El País.

Hoy vuelven a concursar en el Teatro de Verano tras una primera rueda accidentada. Llevaban ocho minutos de actuación cuando un desperfecto técnico los obligó a frenar y empezar de nuevo. El público reclamó por el sonido, Camila quedó cantando en medio del caos y el clima se volvió espeso. "Fue un pico alto de drama", resume ella. Aunque Pacella intentó descomprimir con humor, la energía no volvió a ser la misma y el audio nunca terminó de acomodarse.

Esta noche van por la revancha. Pero antes de subirse al escenario, la pareja repasa con El País esta historia de amor atravesada por el Carnaval.

Amor, tablado y vida compartida

El Carnaval llegó a sus vidas por carriles distintos. Marcel nunca había pisado un tablado cuando, en 2003, se presentó con amigos a un casting para bailar en Momosapiens y quedó. Era la época dorada del pop latino y disfrutaba de hacer coreografías, pero no estaba en sus planes cantar. Descubrió el talento vocal sobre la marcha e incluso llegó a integrar bandas como Géminis.

Trabaja desde hace años en una importadora y, aunque Momo le genera un ingreso extra, lo vive más como un escape que como un trabajo. Para Camila, la historia es otra: es profesora de canto y la música la atraviesa todo el año. Desde niña iba al tablado y soñaba con salir. Empezó en Carnaval de las Promesas a los 12 años, con Corazones, y debutó en el Carnaval mayor a los 14, tras un casting, en Madame Gótica.

Fue en ese conjunto donde sus caminos se cruzaron en 2012. Marcel llegó a la revista arrastrado por un amigo: necesitaban cantantes, iba a ser su primer año como solista y aceptó sin pensarlo demasiado. "Era una locura, pero dije: ¿por qué no?", recuerda. Agradece haberse animado, porque así encontró el amor.

Camila tenía 16 y Marcel 26, y al inicio forjaron una linda amistad. Un año después, él le confesó su amor en un festival de murga en el club Nueva Palmira. "Al principio me angustié porque sentí que perdía a un amigo", revela ella. "Me conquistó siendo él mismo. Esa noche dejó todo como estaba, pero yo empecé a verlo con otros ojos: 'mirá este muchacho, qué gracioso, qué lindo, qué bien que canta'. Y me enamoré".

El primer beso llegó poco después y, fiel a la mística carnavalera, fue antes de salir a escena. "Me lo chapé yo", evoca Camila sobre aquel momento inolvidable en el tablado Molino de Galgo. "Nunca sentí tanto amor en un solo beso". Desde entonces, el amor y el Carnaval fueron de la mano, aunque no siempre en el mismo conjunto. Coincidieron años atrás en la revista House y vuelven a hacerlo este 2026 en Los Choby's, una experiencia especialmente anhelada.


Marcel es de la casa salió en 2016 y 2017, y regresó en 2024, pero Camila siempre había querido sumarse a Los Chobys porque es muy hincha. "Tenía ganas de venirme, así que le escribí al Bicho Yuane; hablamos con él y con Pacella, y se dio", cuenta. No hubo casting: quedó un cupo disponible de cantante y lo aprovechó. "Hasta que no me echen no me voy. Es un lugar espectacular, somos una familia", resume.

Disfrutan de salir juntos y opinan que la clave es la independencia. "Cada uno tiene su lugar y sus amistades dentro del conjunto. No estamos atados el uno al otro", dice Marcel. Camila suma un detalle que pinta la interna: no se sientan juntos en el ómnibus. "Él es muy tranquilo y yo soy lo opuesto. Voy con todas las mujeres en el medio del bondi, tomando algo, cantando y bailando. Él va en el último asiento, con el celular, tomando un refresco", cuenta entre risas. "Sacando apuntes, escuchando comentarios y haciendo correcciones", acota él.

Marcel admite que siempre fue el más competitivo de los dos, aunque hoy se lo toma con más calma. Recuerda alguna chicana interna cuando salían en conjuntos distintos y le tocó ganar el desfile con Madame Gótica. "Salimos terceros en el Concurso y ella salió segunda con La Compañía, pero sumé un puntito más", bromea. "Jugamos y nos divertimos con eso", agrega.

Coinciden en que lo mejor de salir juntos es compartir, y lo peor, algunos roces del día a día, pero nunca en lo artístico. "Ahí jamás tuvimos problemas. Lo admiro mucho y siempre nos damos para adelante", asegura ella. Él asiente y recuerda que se ayudaban incluso cuando salían en distintos conjuntos.

Hoy disfrutan volver a encontrarse arriba del escenario. "Nos encanta cantar y actuar juntos", dice Marcel. Aunque les gustaría seguir compartiendo carnavales, dicen que también es sano darse espacio para evitar el desgaste. "Tratamos de no atomizarnos porque nos vemos las 24 horas. El nerviosismo del Carnaval a veces me juega en contra. Es cuidar la pareja, pero saliendo juntos también, porque es la manera de vernos", concluye.

La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela