Jueves, 12 de Febrero de 2026

Al cine en verano

ChileEl Mercurio, Chile 12 de febrero de 2026

El cine fija nuestra atención en situaciones y personajes que mejoran la comprensión acerca de quiénes somos, quiénes son los demás, y qué acontece en nuestra sociedad y el mundo.

Así como resulta posible datearse acerca de libros que leer durante la época estival, también lo es hacerlo sobre películas. Datearse, esto es, dar información, como en el hipódromo, acerca de uno o más caballos que tienen la mejor opción para ganar una carrera y cobrar un buen dividendo. A eso me refiero con dar datos, si bien tengo que reconocer que en esta materia suele irme mejor con los libros y las películas. En los hipódromos hay mucho datero improvisado que va por las tribunas presumiendo que sabe qué caballo ganará la siguiente prueba y pavoneándose ante algún pequeño auditorio de aficionados dispuestos a escucharle.
Hoy, merced a las plataformas que nos permiten ver cine en casa, incluidas series de calidad, datearse se ha vuelto una práctica muy habitual. En el tipo de reunión que sea, nadie deja de hablar acerca de lo que conviene o no ver.
Está claro que no es igual ver cine en casa que hacerlo en alguna de las salas que conocemos. Una cosa es ir al cine y otra ver cine seleccionando una película en la pantalla del televisor. Ir al cine significa desplazarse, hacer la fila, comprar una entrada, e ingresar luego a una sala, dispuestos a que nos hipnoticen. Luis Buñuel, el notable director hispano, decía exactamente eso cada vez que se apagaban las luces de una sala: disponernos a una sesión de hipnosis libremente contratada.
El problema hoy con las multisalas es la pobreza y falta de diversidad de lo que está habitualmente en cartelera. Abunda el cine de animación y de superhéroes, que infantilizan y hasta embrutecen a los espectadores, incluidos los mayores. No está mal distraerse un rato con una película de esas, pero del cine se espera un cierto grado de complejidad. Sin embargo, los meses de enero, febrero y marzo, gracias al estreno de las películas que postulan al Oscar, son buenos para el cine. La cartelera mejora notablemente y aumenta la diversidad de la oferta cinematográfica. El cine no es un mero pasatiempo al que ir para luego tomarse unas cervezas, sino un lugar que fija nuestra atención en situaciones y personajes que mejoran la comprensión acerca de quiénes somos, quiénes son los demás, y qué acontece en nuestra sociedad y el mundo. Es de esa manera que ampliamos la mirada sobre las cosas, permitiéndonos conocer lo que quizás por otros medios no conoceríamos.
Parto por las que me parecieron las mejores de 2025: "Eddington", con Joaquín Phoenix y Benicio del Toro, del realizador Ari Aster, y "Una guerra tras otra", de Paul Thomas Anderson, con Di Caprio y un descollante Sean Penn. En otro género, estuvo muy bien "Denominación de origen", la película chilena de Tomás Alzamora, que es mucho más que un relato sobre la competencia industrial en materia de longanizas.
"El cautivo", de Alejandro Amenábar, fue una sorpresa. Basada en el cautiverio que Miguel de Cervantes, junto a otros cristianos, pasó en Argel en parte del siglo XVI, quedan dudas sobre cuánta fidelidad de la película hay respecto a la biografía del soldado y escritor, dudas que no se disipan del todo con los tres capítulos de "El Quijote" en que el propio Cervantes relató su cautiverio.
En cuanto a "Pecadores", pueden pasar de ella sin problemas. Después de una buena partida, la película se vampiriza por completo y pierde todo atractivo y credibilidad.
Quedan en el tintero, mas no en el olvido, filmes como "Sueño de trenes", y, en plataformas, el vivísimo documental sobre Martin Scorsese.
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