Automatización y cultura: el verdadero desafío
Otro de los grandes impactos de la inteligencia artificial (IA) en el retail está en la toma de decisiones, y en ese sentido el NRF Big Show 2026 dejó en evidencia un cambio de paradigma: dejar de gestionar el negocio mirando únicamente el pasado
Otro de los grandes impactos de la inteligencia artificial (IA) en el retail está en la toma de decisiones, y en ese sentido el NRF Big Show 2026 dejó en evidencia un cambio de paradigma: dejar de gestionar el negocio mirando únicamente el pasado. De acuerdo con Luis Salazar, Apps Sales Director de Oracle, en el evento, un directivo de Levi’s lo resumió con claridad durante una de las charlas: ya no tiene sentido tomar decisiones basadas solo en información histórica. Sin embargo, muchas empresas aún lo hacen. La inteligencia artificial permite hoy integrar análisis predictivos, monitoreo en tiempo real y variables externas —clima, eventos, movilidad— para anticipar la demanda y reaccionar con rapidez. Esto se traduce en inventarios más precisos, mejores precios y cadenas de suministro más eficientes. El caso de Aldo es ilustrativo. La marca canadiense utilizó IA para anticipar la demanda generada por la gira de la cantante Beyoncé, ajustando inventarios, logística y ‘pricing’ en las ciudades donde se realizarían los conciertos. La tecnología permitió pasar de la reacción a la previsión. La automatización de operaciones, logística e inventarios fue otro de los grandes focos del NRF Big Show. Reabastecimientos automáticos, flujos de trabajo inteligentes y reducción de errores ya no son promesas, sino capacidades disponibles. Pero Luis Salazar insiste en que el mayor riesgo no es tecnológico, es cultural. "El error más común es subestimar el cambio cultural", advierte. Muchas organizaciones habilitan herramientas, lanzan pilotos y celebran la innovación, pero sin métricas claras ni una visión de escala. Los proyectos quedan aislados y mueren. Las empresas que convierten la inteligencia artificial en una ventaja competitiva comparten una característica: alinean negocio y tecnología, definen indicadores de impacto y apuestan de manera sistemática por la formación de su talento. Así, la IA deja de ser un experimento y se convierte en parte de la cultura organizacional.