Domingo, 15 de Febrero de 2026

Cartas de lectores: Recuperar la conciencia ciudadana, los devotos de la Molotov, un paso importante

ArgentinaLa Nación, Argentina 14 de febrero de 2026

Recuperar la conciencia ciudadana Si bien la vida es sinónimo de cambios y la sociedad como tal está expuesta a ser influenciada por ellos, hay ciertas pautas que deben mantenerse para garantizar la normal convivencia

Recuperar la conciencia ciudadana

Si bien la vida es sinónimo de cambios y la sociedad como tal está expuesta a ser influenciada por ellos, hay ciertas pautas que deben mantenerse para garantizar la normal convivencia. El modelo de mundo dejó de ser el que era y se pretende vivir en un sistema de pares, pero donde se traspasan los límites de la educación, el respeto y los buenos modales. Un ejemplo es el lenguaje, que como medio de comunicación ha sufrido una degradación total. Y muchas veces las muestras de disgusto o intolerancia terminan en la agresión física, más allá de la autoridad o la investidura que tengan quienes la reciban. Padres que golpean a docentes, policías que no respetan a los mandos, niños que insultan a sus padres, familiares de enfermos o heridos que agreden a médicos. Una sociedad que se precie de tal necesita tener normas que la regulen y, sobre todo , consecuencias cuando se transgredan. Lamentablemente en nuestra sociedad de a poco se fueron perdiendo la educación y las buenas costumbres. Es difícil encontrar a alguien que deje pasar al caminar por la calle, respete el lugar en una fila o ceda el asiento a personas que puedan tener limitaciones físicas. Debemos recuperar la conciencia ciudadana, para conducirnos socialmente con consideración y respeto, muestra de una educación que nos caracterizó y que nunca debimos perder. Adriana DiPaolo DNI 6.22.1705

Los devotos de la Molotov

A la vista de todos, individuos desaforados, sin pancartas porque el anonimato es lo que mejor les cuadra, asolaron, durante largo tiempo, las inmediaciones del Congreso. Con caras ocultas, parapetados detrás de maderas escuetas, cargaron envases con combustible, les introdujeron trapos y, una vez encendidos, los lanzaron contra la policía. Algunos preparaban sus bombas rudimentarias con manos enguantadas para otorgarle, al alud flamígero, el esmero de un cirujano. Son los devotos del dios Molotov. Esas fuerzas irregulares jamás suman votos. Al contrario, sus derrotas son estrepitosas. Por eso, las únicas vías que eligen para transitar tienen nombre: caos y violencia. No escarmientan. Frente al desmadre que provocan, cierta prensa malintencionada adjudicó los desbordes a infiltrados del Gobierno. Incluso se preguntó por qué las autoridades permitieron tanta agresión. La falta de una víctima entre los inadaptados tal vez los decepcionó. Seguramente soñaban con una víctima entre ellos y, sobre todo, con la posibilidad de enviar una factura a Balcarce 50.

Alejandro De Muro

demuroalejandro4@gmail.com

Un paso importante

La reforma laboral -felizmente aprobada por senadores- mejora la previsibilidad empresaria y evita ruinoso despidos al castigar a la industria del juicio. Es un paso muy importante para promover las inversiones, único camino para disminuir el trabajo en negro, generar empleo formal, mejorar los salarios y la caja de la Anses. Hubiera sido ideal que la ley también modificara el absurdo aporte sindical obligatorio, que restringe la libertad del asalariado y fomenta la oligarquía. Tampoco se avanzó con modificaciones en el financiamiento de obras sociales, fuente de corrupción de jerarcas sindicales que se aferran a sus cargos durante décadas y perjudican al trabajador con deficientes servicios. Pero la política es el arte de lo posible y, para evitar demoras y rechazos, conseguir la media sanción de esta reforma es una expresión de realismo político. Como lo indica la sabia frase atribuida al filósofo Voltaire: "Lo mejor es enemigo de lo bueno".

Ricardo E. Frías

efrias@gmail.com

Sarmiento, alumno

Hoy se cumplen 215 años del nacimiento de Domingo Faustino Sarmiento, a quien reconocemos como "El Maestro de América", pero… ¿cuánto sabemos de Sarmiento alumno? Desde muy temprana edad fue "alumno" de su padre y su tío José Manuel Eufrasio Quiroga Sarmiento, quienes le enseñaron a leer a los cuatro años. Su educación formal comienza a sus cinco, el 22 de abril de 1816, cuando ingresa como alumno en la "Escuela de la Patria", en San Juan. Allí es Ignacio Fermín Rodríguez, nacido y formado como docente en Buenos Aires, el maestro de Sarmiento, quien toda su vida lo recordó con admiración y gratitud. En la ciudad de Santa Fe, en su honor, la Escuela Primaria N° 884, lleva su nombre. En 1825 Bernardino Rivadavia, que no había llegado aún a la Presidencia de la Nación, se desempeñaba, no obstante, en funciones de gobierno y había solicitado que cada provincia enviara sus seis mejores estudiantes a Buenos Aires. Becados por el Estado, continuarían allí su instrucción, en el prestigioso Colegio de Ciencias Morales. Rivadavia también pedía que, aunque pobres, los chicos proviniesen de familias decentes. Sarmiento lo era claramente, siendo efectivamente el más aplicado alumno de su provincia. El haberle negado la posibilidad de continuar con su educación formal marcó su vida, y aunque Sarmiento no habla de su dolor en forma personal; solo del de sus padres, esa exclusión lo marcó para siempre. La injusticia que sintió y vivió en ese momento despertó en él la necesidad de afrontar el desafío de superar, no solo en lo personal, la subyugación que implicaba el no contar con un sistema educativo plural, democrático y no excluyente. De los golpes recibidos en carne propia Sarmiento aprendió que la educación pública y popular iba mucho más allá de la alfabetización elemental o el aprendizaje de un oficio. Sarmiento la pensó en forma sistémica, para que atravesará toda la sociedad, para que sea la clave del crecimiento de la economía y que permitiera así la constitución de una sociedad de oportunidades, donde hombres y mujeres capacitados, pudieran asumir sus desafíos y desarrollar así un entramado cívico, y ser ciudadanos plenos, capaces de entender aquellas cuestiones públicas que hacían a su interés personal, desarrollaran a la vez la preocupación por el interés general.

Sin dudas Sarmiento fue un alumno político. Y mirando nuestra Argentina en el siglo XXI, Domingo Faustino Sarmiento sigue siendo un gran maestro…

María Claudia Pettinari

Presidenta Instituto Sarmientino de Santa Fe.

DNI 14830629

Gendarme argentino

Qué esperará el gobierno de Delcy Rodríguez para liberar de una vez al gendarme argentino, preso político del régimen venezolano, detenido cuando visitaba a su mujer y a su hijo en ese país? No se sabe de qué se lo acusa concretamente, no tiene abogado, y está preso desde los primeros días de diciembre de 2024.

Horacio Raúl Peluffo

DNI 4.425.292

Bromas en la radio

Beto Casella, conductor cuyo programa de veinte años, Bendita TV, se construía de fragmentos ajenos, se burló de Valentín Fresno. No debería sorprender entonces que quien depende de obras de otros desprecie a los hacedores, sobre todo si son talentosos como Fresno, bailarín del Teatro Colón. Cuando arreciaron las críticas, Casella se escudó en que sus ironías en la radio y las de su compañero Joe Fernández eran una broma.

Qué pena: un adulto mayor no se da cuenta de que con algunas cuestiones no se juega. No es broma reírse de la presunta orientación sexual de alguien o decir con sorna "me imagino" cuando el bailarín de 21 años califica como dura su rutina diaria en pos de la excelencia. Es triste, y de algún modo análogo a todos los vociferan que un docente que da dos horas de clase no trabaja en el resto de la jornada. Quienes no pueden con su mediocridad suelen enmascarar como chiste su envidia a los virtuosos y de humorada su desprecio al esfuerzo de quienes realizan lo que ellos no logran.

Casella se parece a la avutarda que, en la fábula de Iriarte, roba huevos de aves bellas y los cría como propios. Con él, la sociedad se empantana. Con Valentín Fresno y su arte, se eleva.

Alberto Ferreyra

DNI 24.521.226

Veredas flotantes

Hace varios años ya que personas subcontratadas por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires son encargadas de renovar las baldosas de tramos de veredas. Un volquete, pilas de escombros, a veces música estridente. Yendo al grano: casi no ponen cemento en la mezcla, usan una arena marrón, que acomodan a gusto bajo la baldosa, como barriendo bajo una alfombra. Terminada la tarea, le dan una regada de cemento líquido para mejorarle la cara a la vereda reparada. Resultado: en un par de semanas, esas baldosas suenan bajo la rueda de una bicicleta como las teclas de un piano. Lo único que los sostiene en su lugar es la ley de la gravedad. No es un solo caso: salvo que el frentista haya reclamado, no le ponen cemento. Ocurre en muchos lados, y es la tarea que hoy están "cometiendo" en Rómulo Naón y Núñez, barrio de Saavedra.

Roberto Gieschen

DNI 8.479.921
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