Jadson Viera lo eligió para conformar la delantera con Maxi Gómez y mostró despliegue físico, pero no pudo generar peligro en un equipo al que le faltó juego asociado.
La primera titularidad de
Maxi Silvera en
Nacional estuvo marcada por
el bajo rendimiento colectivo. Se posicionó apenas unos metros detrás de Maxi Gómez y aportó su habitual sacrificio desde el recorrido y la predisposición para el retroceso, pero estuvo lejos de desnivelar en ofensiva.
De hecho, solo tuvo dos ocasiones que hicieron levantar al público en el Gran Parque Central: la primera fue tras una triangulación entre Gómez, Tomás Verón Lupi y Federico Bais. El lateral mandó un centro punzante al área y el 11 se estiró todo lo que pudo sobre el segundo palo, pero no alcanzó a conectar la pelota y Baltasar Barcia definió cayéndose.
Luego recibió un centro de Verón Lupi desde la derecha y cabeceó con mucha técnica, pero no pudo darle toda la dirección que quería debido a la disputa aérea con el zaguero rival.
También pivoteó una pelota al borde del área grande para Luciano Boggio, quien tuvo el mérito de recibir la falta y generar la sensación de peligro. Después llegó su remate que reventó la barrera. Tras la expectativa que generó en la previa su inclusión en la oncena titular elegida por Jadson Viera, Silvera no pudo dar su pico máximo de rendimiento, pero lejos de ser reprobado recibió el apoyo de los fanáticos en el Gran Parque Central. Incluso al momento de ser reemplazado por Gonzalo Carneiro en el tramo final del partido aprovechó para recortar distancia y salir por la línea de meta. Pasó caminando por la Tribuna José María Delgado y de inmediato recibió una ola de aplausos que devolvió con el mismo gesto.
Aún es temprano para evaluar el desempeño de Silvera en el Bolso, pero después de su tercer partido oficial el gol aún se le hace esperar, aunque en Florida estuvo muy cerca.