Las raíces de Lonquimay
El túnel más largo de Chile, una de las mejores ciclovías del país, volcanes y araucarias milenarias por doquier: los alrededores de Lonquimay, y en general, toda La Araucanía Andina, son escenario imbatible para poner a prueba el concepto de "rutas escénicas". Mire. Texto y fotos: Sebastián Montalva Wainer .
L a primera vez que pasé por el Túnel Las Raíces , el más largo de Chile (4.528 metros) y punto de conexión entre las comunas de Curacautín y Lonquimay, recuerdo que lo hice con emoción. Había leído que el lugar era tan oscuro que hasta daba cierto julepe cruzarlo, sobre todo si uno apagaba las luces del auto, aunque fuera por unos segundos (la idea no era chocar, desde luego). Corría 2004, y efectivamente en el túnel la oscuridad era total, con gotas que caían desde el techo. Todo muy lúgubre, cinematográfico.
Pero el tiempo pasó y, con ello, la inevitable modernidad se hizo presente: hoy, el túnel está iluminado. Así que a uno no le queda más que recordar o imaginar cómo era todo aquí antes, y sorprenderse con su historia: demoró 10 años (entre 1930 y 1940) y su construcción fue nada sencilla: de hecho, el 17 de mayo de 1932 un derrumbe bloqueó su entrada norte y dejó a 42 obreros atrapados durante casi cuatro días. Afortunadamente, todos fueron rescatados con vida.
Pues bien, luces más, luces menos, este túnel es el primer gran atractivo de una ruta escénica que puede partir en Malalcahuello y que continúa hacia la localidad de Lonquimay . Se puede hacer en auto, por supuesto: en ese caso, todo resulta muy sencillo (quizás la única dificultad sea esperar en la entrada del túnel, porque solo tiene una vía; o no tener a mano los 200 pesos que cuesta el peaje).
Una vez en Lonquimay, nuestra sugerencia es detenerse en la plaza y pasar a conocer el pequeño centro artesanal del pueblo, donde mujeres locales elaboran piezas en madera, tejidos y otros materiales. El símbolo son las artesanías en picoyo, resina que se forma cuando las araucarias mueren y se descomponen durante siglos: "ámbar chileno". le dicen.
Tras las compras, hay que seguir al otro gran hito escénico de la zona: la cuesta Las Raíces , que sube hacia la cordillera Las Raíces, en cuyo interior fue construido el túnel. Hace unos años, el camino era solamente ripio y tierra, algo que también ha cambiado: los primeros 7 kilómetros están pavimentados. Como sea, la ruta sigue siendo un espectáculo: está rodeada de araucarias y otras especies nativas, principalmente Nothofagus .
Por algo este lugar suele ser detención obligada para tours fotográficos que se realizan en otoño, cuando todo se llena de colores rojos, amarillos, naranjos, lo que sumado al verde de las araucarias conforma un escenario de gran belleza. Imposible no recordar un viaje que hicimos hace muchos años junto con Juan Carlos Gedda, uno de los creadores del programa Al Sur del Mundo , que falleció en 2023: no ocultaba su asombro frente a lo que veía, por más que lo haya observado y fotografiado cientos de veces. "!Maravilloso, maravilloso¡", decía cada vez que se detenía frente a los bosques de araucarias, los mismos que están desde la época de los dinosaurios.
Por este camino se llega a otra muy buena escala: el mirador Patachoique , sitio en altura donde su dueño habilitó unas plataformas de madera para observar el valle de Lonquimay, con vistas en primer plano hacia los volcanes Lonquimay y Tolhuaca. Al mirador se puede subir en auto, pero también a pie: hay que pagar una entrada ($3.000 por persona).
Avanzando 2,4 kilómetros más se llega a otro sitio de postal, que está a orillas del camino: el mirador conocido como Billete de 2.000 pesos , porque aquí está la misma imagen que se ve en el reverso de este billete chileno, con una araucaria y el volcán Lonquimay de fondo. Todo esto es más menos una ruta posible de hacer en auto. También se podría recorrer en bicicleta, aunque sin pasar por el túnel (no está permitido).
Justamente, la llamada ciclovía Las Raíces comienza después del túnel, viniendo desde Malalcahuello. Son 19 kilómetros en total, que se pueden recorrer en una hora y media, sobre todo si uno va lento. Esa es la idea, porque el paisaje lo amerita: la ciclovía, que corre por el antiguo trazado de una línea férrea, va pasando por campos desde donde se tienen lindas vistas hacia el valle, sus bosques y montañas. Además, durante la ruta hay estaciones con paneles informativos que cuentan la historia de este lugar y su construcción. Y, quizás lo mejor de todo, la ruta es prácticamente plana, por lo que pedalearla es un agrado de principio a fin.
Si luego uno quisiera subir la cuesta Las Raíces desde Lonquimay, también se puede. Pero eso serían palabras -o esfuerzos- mayores.